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Panorama de riesgos para la tercera década del siglo XXI

Para mejorar la capacidad de recuperación de los países no basta con fomentar el optimismo. Estos son algunos de los riesgos que le quedan al siglo XXI y cómo podrían gestionarse.

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Es nuestra obligación social preservar la esperanza en el inicio de la exigente tercera década del siglo XXI. Pero para mejorar la capacidad de recuperación de los países, las sociedades y las organizaciones –aunque es útil– no basta con fomentar el optimismo: la identificación, evaluación y gestión de riesgos resultan aún más decisivas para este propósito.

El Informe de Riesgos Globales 2021, presentado el pasado 19 de enero por el Foro Económico Mundial, se centra en la fragmentación social y política que enfrenta el mundo y en los riesgos y consecuencias del aumento de las desigualdades. Por ejemplo, aunque el Covid-19 aceleró la Cuarta Revolución Industrial y las interacciones mediadas por tecnología –el comercio electrónico, el teletrabajo y la educación en línea–, situó también a la brecha digital como una amenaza del corto plazo.  Enfrentar esta y otras desigualdades, como la de acceso a vacunas y servicios médicos, significará una gran presión para las estructuras económicas de los países, más allá de sus capacidades.

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Las afectaciones globales asociadas a pandemias ya se habían anunciado como riesgos mundiales desde el año 2006. En ese año, el informe alarmó sobre los riesgos de una emergencia de pandemia de la gripe aviar (H5N1)  y otros riesgos de salud como amenazas globales. Posteriormente, se enfatizó en la necesidad de colaboración global para enfrentar la resistencia a los antimicrobianos en la edición de 2013, la crisis del ébola en la de 2016, las amenazas por patógenos biológicos en la de 2019, y los sistemas de salud desbordados en la de 2020.

La versión de 2021, la decimosexta de este informe publicado anualmente, se realizó en colaboración entre Marsh & McLennan, SK Group y Zurich Insurance Group, y con consejería académica de investigadores de la Universidad Nacional de Singapur, la Universidad de Oxford y el Centro de Gestión de Riesgos y Procesos de Decisión de Wharton en la Universidad de Pensilvania.  La construcción de este reporte se fundamenta en entrevistas a expertos y una encuesta sobre percepción de riesgos globales –económicos, ambientales, geopolíticos, sociales y tecnológicos– a más 650 miembros del Foro Económico Mundial.

Carolina Klint, directora general y líder de gestión de riesgos para Europa continental de la firma Marsh, analiza cómo pueden las organizaciones utilizar el Informe de Riesgos Globales para mejorar su capacidad de recuperación. Primero, siendo más rigurosos al identificar fuentes potenciales de disrupción en sus negocios. Segundo, evaluando la medida en que las diferentes unidades de negocio y los líderes que piensan en el riesgo están facultados para reducirlo y colaborar en toda la empresa para avanzar hacia la resiliencia de la organización. Y tercero, contribuyendo a evaluar las soluciones intermedias (trade-off) entre lograr una verdadera agilidad y resiliencia, encontrar el equilibrio entre eficiencia y solidez, considerar el riesgo a corto plazo al adaptarse para el futuro posicionamiento competitivo y la mitigación y transferencia de la aceptación del riesgo.

Para las empresas, los riesgos globales principales son los económicos, tecnológicos y reputacionales.  Por su parte, para los gobiernos los riesgos aparecen o se agudizan al intentar equilibrar los retos de la gestión de asuntos relacionados con la pandemia y las contracciones económicas que generó, y al mismo tiempo crear oportunidades de cohesión social y viabilidad para la población de sus países.

En general, las grandes amenazas de la tercera década del siglo XXI identificadas en el reporte de riesgos globales están relacionadas con temas cibernéticos (concentración del poder en el mundo virtual, desigualdad digital y fracaso de la ciberseguridad), devastación por armas de destrucción masiva, enfermedades infecciosas, y en particular: cambio climático (fenómenos meteorológicos extremos, fracaso de la acción climática y daños ambientales causados por los humanos), pues aunque las emisiones globales disminuyeron durante los periodos de cuarentena, la transición hacia economías verdes puede retrasarse por falta de recursos financieros que ahora son destinados a enfrentar la pandemia.

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Los temas ambientales (cambio climático, degradación ecológica y pérdida masiva de biodiversidad) aparecen como los mayores riesgos en el largo plazo; y serán enfrentados al mismo tiempo en que la fragmentación social estará causando consecuencias dramáticas.  Esta suma de riesgos puede limitar en gran medida la capacidad y el espacio de maniobra para enfrentarlos de los líderes de gobierno, las empresas y los responsables de la formulación de políticas.

Otro de los riesgos significativos es la reestructuración de las economías y de las organizaciones asociada a los cambios en los comportamientos de los consumidores y los ciudadanos, la naturaleza del trabajo, y el papel de la tecnología en la vida social, laboral y comercial. También, el estancamiento de las economías avanzadas y pérdida del potencial de los mercados emergentes, el colapso de pymes y el aumento de brechas entre empresas grandes y pequeñas. Las consecuencias de esto es una disminución en el dinamismo del mercado, exacerbando la desigualdad y afectando el desarrollo sostenible a largo plazo.

Según los resultados de la encuesta de percepción de riesgos globales, entre los riesgos críticos y las amenazas inminentes en los próximos 2 años están: enfermedades infecciosas, desempleo y crisis de medios de vida, desilusión de los jóvenes, desigualdad digital, estancamiento económico prolongado, daños ambientales causados por el hombre, erosión de la cohesión social, y ataques terroristas.

Adicionalmente existe un efecto dominó de los riesgos a corto plazo respecto a la economía en los próximos 3 – 5 años. Entre estos riesgos están las burbujas de activos, inestabilidad de precios, shocks de materias primas (commodities) y crisis de deuda. Esto acompañado de riesgos geopolíticos como debilitamientos de relaciones internacionales, conflictos entre estados y la geopolitización de recursos.

En el horizonte de 5 – 10 años están los riesgos que se consideran “existenciales”, y son la pérdida de biodiversidad, crisis de recursos naturales, fracaso de la acción climática, armas de destrucción masiva, efectos adversos de la tecnología, y el colapso de los estados y las instituciones multilaterales.

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Además de la sección dedicada a la percepción de riesgos globales, el informe tiene cinco capítulos temáticos. En el primero analiza el futuro fracturado y se revisa la fragmentación social asociada a las disparidades entre países y entre personas en cuanto a atención médica, educación, estabilidad financiera y tecnología. Se resaltan las barreras para el avance individual y colectivo: pérdida de empleos, ensanchamiento de la brecha digital, disrupción en las interacciones sociales y giros abruptos en los mercados, que suponen devastadoras consecuencias para una gran proporción de los habitantes del planeta.

El capítulo 2 está dedicado a las barreras a la inclusión digital, donde se plantea que, pese a que el internet puede amplificar la polarización y la desinformación, cabe el riesgo de que, en el intento por evitarlas, se exacerbe el problema mediante las restricciones de riesgos de internet, censura y corte de comunicaciones. Además, la falta de cobertura de internet puede traducirse en falta de acceso a educación, servicios de salud, comercio e, incluso, trabajo. Lamentablemente, mientras en países como Noruega, Dinamarca, Emiratos Árabes, Kuwait y Catar más del 98 % de la población tiene conectividad a internet, en Colombia solo el 65 %.

El capítulo 3, que lleva por título Pandemials: jóvenes en una era de pérdida de oportunidades, habla de la desilusión de los jóvenes, quienes enfrentan serios desafíos para su educación, falta de perspectivas económicas y afectaciones negativas a la salud mental. Los cambios estructurales en los sistemas de educación, la adopción del aprendizaje en línea y el cierre de colegios/escuelas han exacerbado las desigualdades entre personas y sociedades, y además crece el descontento en la juventud por temas climáticos, económicos, políticos y las injusticias sociales que –perciben– fueron causados por las generaciones mayores. Por todo esto, y por la falta de oportunidades de trabajo una vez están en edad de ingresar al mercado laboral, el informe alerta que al mundo entero le está faltando atención a lo que podría ser una “generación perdida”.

En el capítulo 4 se analizan las divisiones globales, el crecimiento de nacionalismos, un orden mundial debilitado y relaciones diplomáticas inestables, y se resalta la importancia de las alianzas y acuerdos plurilaterales.

Y en el capítulo 5, dedicado a mercados imperfectos, se presentan “los trilemas disruptivos”: nacionalismos amplificados que aumentan los costos y la incertidumbre del entorno de negocios, el desenfreno tecnológico, y un mayor escrutinio público. Esto supondrá la necesidad de trade-offs o concesiones y un balance entre mayor inversión en protección social, capacitación de las personas en condición de desventaja, preparación de los jóvenes para el mercado laboral cambiante y transformación económica hacia energías e infraestructura más limpias.

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Para enfrentar este panorama es necesario que las empresas reflejen los valores sociales, y puedan fortalecer la confianza social y reducir la desigualdad. Puesto pues se requiere mayor compromiso de las empresas para gestionar los riesgos de las licencias sociales

A manera de reflexión, el reporte recalca la importancia de una recuperación sinérgica y de la cooperación global, así como de tomar acciones para enfrentar las divisiones sociales y las desigualdades y buscar una reconstrucción con un futuro incluyente. Esto quizás puede ayudarnos a detener o, por lo menos, mitigar los impactos del cambio climático, una amenaza para la existencia de la humanidad.  

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LinkedIn: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter:@alegp1
*La autora es profesora titular de la universidad Eafit. Es presidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.

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La fórmula C.R.E.C.E. del liderazgo

El liderazgo en todo empresario tiene reglas escritas y no escritas que han acompañado a hombres y mujeres a detonar resultados extraordinarios.

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Existe un dicho que ejemplifica muy bien el tema del liderazgo: Al líder lo siguen por lo que hace, no por lo que dice. Siguiendo esa premisa tenemos que replantear la forma en que somos líderes, buscando ese enfoque de ser para los demás.

Solemos relacionar liderazgo con ego, con mandato, con ser jefe y dar dirección ya sea en nuestra empresa, con la familia o de nuestro contexto social. Si bien, muchas veces el dirigir una empresa otorga inmediatamente el rol de líder no siempre es así.

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El ser líder implica una connotación mucho más profunda que solamente llevar la batuta. Primero que nada se debe creer en ser líder, acto seguido asumirse responsable de dar sentido de pertenencia a tu comunidad, para después usar el rol de empuje, de crecimiento de cada uno de los individuos que te siguen y creen en tu meta.

A lo largo de diversas entrevistas y pláticas que he tenido con personalidades de diferentes ámbitos, entre empresarios, deportistas, personalidades culturales y políticos, he podido aprender de sus experiencias como líderes y de cómo ellos mismos crean más líderes. Algunas de las características que más se repiten son las siguientes:

1. Credibilidad

Como seres humanos solemos ser líderes y buscar seguir una causa que nos de sentido de pertenencia y nos otorgue seguridad. Por lo tanto un buen líder es el que fomenta la coherencia, el que con sus actos se vuelve creíble ante los demás.

2. Retroalimentación

Impulsar a los demás es el don del líder. Solemos crecer al reconocer nuestras habilidades y nuestros defectos. En tu rol como cabeza es saber potenciar lo mejor de cada persona de tu empresa,  dar retroalimentación justa y en el momento necesario, hará que las personas aprendan de sus errores y busquen crecer.

3. Empatía 

La característica más noble del líder es lograr empatía con las personas que lo siguen. Poder ser para el otro, que tu causa aporte a la otra persona, es la cuestión que logrará un vínculo de lealtad con tu liderazgo, la cual le aportará mucho a tu empresa.

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4. Creatividad

Ser ágiles y plantear soluciones creativas ante los problemas del día a día que suceden en una empresa, permiten al líder dar norte de hacia dónde se va. Ser creativo añade un sentido de frescura y de una visión actualizada, que brinda una sensación de aprendizaje continuo.

5. Equilibrio

Retomando la frase de que un líder se mide por lo que hace, el equilibrio suele ser el corazón de todas las características, pues el balance entre el éxito personal y el profesional hace que puedan tomar decisiones con visión de la mano de las circunstancias, les permite tener ese  feeling del empresario que lo vuelve exitoso.

***

El estándar de liderazgo se ha elevado, por eso te invito a cultivar tu rol de líder, de moldearlo para predicar con ejemplo y que tu visión siempre sea coherente, sólo así crearás más líderes y tendrás más impacto.

Por: Oso Trava*
Instagram:@Osotrava
*El autor es emprendedor serial y especialista en crecimiento, productividad y propósito. En la última década ha fundado numerosas empresas de alto impacto y asesorado a cientos de empresarios a nivel internacional.  Su podcast, Cracks, es uno de los podcasts de negocios en español más escuchados del mundo.

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El mito del empresario multimillonario y la desigualdad en Colombia

Hay una percepción que consiste en creer que existe una élite de empresarios que se hacen cada vez más ricos. ¿Por qué esta percepción podría ser imprecia y poco relevante para el caso colombiano?

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Foto: Diana Rey Melo / Forbes Colombia

La fallida reforma tributaria despertó una percepción acerca de los atributos de la desigualdad en Colombia que yo no comparto. Esta parece estar presente tanto entre las personas del común, como entre los círculos de expertos. Esta percepción consiste en pensar que la desigualdad en Colombia tiene como elemento fundamental la existencia de una élite de empresarios multimillonarios que se hacen cada vez más ricos. Aquí explicaré por qué considero que esta percepción es imprecisa y poco relevante para el caso colombiano.

Para empezar, debo aclarar que la idea de empresarios multimillonarios cada vez más ricos sí es indispensable a la hora de entender la desigualdad creciente del mundo desarrollado. La globalización y la desregulación financiera han ofrecido oportunidades de enriquecimiento extraordinarias a empresarios en EE. UU., Europa, y el Este de Asia en los últimos 30 años. Sin embargo, la situación de las élites empresariales colombianas es bastante ajena a esto. Existen tres formas sencillas de verlo.

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Primero, tomando como referencia los datos sobre billonarios de Forbes es claro que los billonarios en Colombia son pocos y no muy ricos. La lista de billonarios de 2021 habla de cuatro grandes fortunas hechas en Colombia. La fortuna más grande de esta lista es la de Luis Carlos Sarmiento, la cual se estima en 11 billones de dólares, el mismo monto que tenía en 2017.

Como referencia, la fortuna del hombre más rico de EE. UU., Jeff Bezos, es de 201,4 billones de dólares, habiendo aumentado 119,9 billones desde 2017. Aumentos de más del 100 % en los últimos 4 años también se observan en el caso de las fortunas de Bernard Arnault, Karl Albrecht, Giovanni Ferrero, James Ratcliffe, David Thomson, que son las personas más ricas de Francia, Alemania, Italia, El Reino Unido, y Canadá, respectivamente.

Viendo el asunto de forma más sistemática, la cantidad de billonarios y su fortuna relativa es bastante menor en Colombia que en el mundo desarrollado. Mientras en Colombia hay 0,08 billonarios por cada millón de habitantes, en EE. UU. hay 2,21. Mientras que estos billonarios en Colombia tienen una fortuna conjunta equivalente al 6,5 % del PIB, esta cifra es superior al 20 % en EE. UU.

Es decir, teniendo como referente los estándares del mundo desarrollado, no solo Colombia genera menos empresarios billonarios de lo que le correspondería para su tamaño poblacional, sino que estos capturan una parte mucho más pequeña de la riqueza del país (véase tabla 1).

Fuente: Forbes (2021), Banco Mundial (2020)

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La segunda forma de pensar el asunto es reflexionar sobre el desempeño del mercado bursátil colombiano. En este mercado se transan los derechos de propiedad de las grandes empresas en Colombia. Ahí se sabe qué tan bien le está yendo a buena parte de la élite empresarial colombiana. Y, contrario al éxito de los capitales en las economías desarrolladas, los últimos años han sido bastante malos para los capitales en Colombia.  

Mientras el SPY (el cual replica el desempeño de las 500 empresas más grandes del mercado americano) ha crecido más del 100 % desde comienzos del 2015, el ICOLCAP (el cual replica el desempeño de las empresas más grandes del mercado colombiano) ha perdido más del 60 % de su valor (ver gráfico 1). Es decir, el valor de los principales conglomerados económicos del país es menos de la mitad de lo que era hace 6 años.

Fuente: Yahoo Finance

Finalmente, observar las distribuciones de ingresos y riqueza de la población colombiana ayuda a tener una mejor perspectiva sobre qué tan relevante es la idea de un empresariado multimillonario como corazón de la desigualdad del país.

Datos de ingresos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares del Dane señalan lo profundamente pobre que es el país (véase gráfico 2). Más del 60 % de los hogares tienen ingresos inferiores a 600.000 pesos, y al menos la mitad de ellos podrían considerarse en situación pobreza.

Lea también: ¿Qué pasa cuando una sociedad desprecia al empresariado?

Fuente: Cárdenas (2021)

Al mismo tiempo, estos datos indican que el 1 % más rico de los hogares en Colombia no se trata de empresarios multimillonarios. Basta con recibir ingresos de 14 millones de pesos al mes para estar en esta categoría. Es decir, un hogar con dos personas, ganando cada una de ellas 7 millones de pesos mensuales, ya es parte del 1 % más rico del país.

Como se pueden imaginar, este 1 % más rico está primordialmente compuesto por funcionarios públicos, políticos, intelectuales, ejecutivos, y periodistas reconocidos. Personas que viven muchísimo mejor que el colombiano promedio y que tienen una gran influencia en la opinión pública y en el funcionamiento de la institucionalidad del país, pero que, en el contexto internacional, serían consideradas clase media.

De hecho, a partir de los datos de la Encuesta de Carga Financiera y Educación Financiera de los Hogares del Dane, presentados por Juliana Londoño-Vélez y Javier Ávila-Mahecha, podemos saber que la inmensa mayoría de la riqueza de estas personas está invertida en finca raíz (el 80 % de ella), no en negocios o activos financieros (véase gráfico 3).

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Con todo esto, debería ser claro que, aunque apropiada para el mundo desarrollado, importar la idea de que la desigualdad está explicada por un contexto favorable al capital, donde unos empresarios multimillonarios son cada vez más ricos, no es particularmente relevante para la realidad colombiana. En otras palabras, en Colombia el sistema no falla por permitir a personas hacerse terriblemente ricas, falla por impedir que millones salgan de la pobreza.

Por eso, para entender mejor la desigualdad en Colombia, lo importante es concentrarse en la élite urbana amplia. La misma que se ha encargado de importar y difundir el mito del empresario multimillonario para expiar sus culpas. Esta élite, aunque no es multimillonaria, vive muy cómodamente en ese 1 % más rico del país, pero no cree beneficiarse de un sistema que mantiene a decenas de millones en situación de pobreza. No importa que su vida esté rodeada de empleadas del servicio que limpian sus casas, de porteros que les abren las puertas de sus edificios, y de recicladores que recogen cartón de sus basuras. Esta élite considera que sus sueldos son apenas los apropiados para su alta educación y que sus condiciones de vida son, tan solo, las esperadas de una vida digna.

Paradójicamente, esta élite, acogiendo los ideales de las élites urbanas internacionales, habla de tener mucha empatía y señala que la discriminación y la desigualdad son el mayor problema de las sociedades modernas. Así, pensar en unos grandes capitalistas que se comen el pastel de los más pobres es su manera de resolver la disonancia cognitiva de ver la igualdad como un valor fundamental y de gozar de una posición tan privilegiada en un contexto de completa pobreza.

Desviar la atención de esta élite sí es ignorar el elemento estructural de la desigualdad en el país. Es en esta élite donde uno realmente puede observar el sisma entre aquellos pocos que construyen las reglas del sistema, y aquellos muchos que las cumplen. Las verdaderas barreras que un colombiano promedio enfrenta para estar en posiciones de poder, en las que pueda cambiar el sistema (e.g. ser ministro, senador, CEO), están a la hora de intentar llegar a ser parte del 1 %. Estas barreras tienen que ver con los privilegios de acceder a colegios bilingües, a universidades de élite, a clubes sociales, etc. Estos son los mecanismos a través de los cuales las élites se han perpetuado en el poder en Colombia.

Así las cosas, al diseñar nuestro sistema tributario, claro que debemos garantizar progresividad al interior de los más ricos. Claro que el 0,0001 % debe pagar más impuestos que el 1 %. No obstante, a la hora de pensar los fundamentos estructurales de la desigualdad del país, no podemos ignorar al 1 %, pensando en el problema está en el 0,0001 %. Una narrativa de este tipo nos llevará a ignorar el tejido social sobre el que la desigualdad se ha sostenido por siglos en Colombia.

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LinkedIn: Javier Mejía Cubillos
*El autor es Asociado postdoctoral en la división de Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York- Abu Dhabi. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Investigador de la Universidad de Burdeos e investigador visitante en la Universidad de Standford.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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El secreto detrás del levantamiento de capital

La primera ronda es la maás difícil, pero con consejos clave podrá estar preparado para lograrlo. Le contamos.

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Frecuentemente me contactan emprendedores de todos los rincones de América Latina preguntando cómo se levanta capital para sus ideas de negocio. Levantar capital en esta región del mundo, aún es visto como algo misterioso y lejano, que alguien común y corriente no puede lograr. Sin embargo, en lugares como Silicon Valley, levantar capital es algo bastante normal en la vida de une emprendedor de etapa temprana.

Después de haber pasado por 500 startups y Y Combinator y habiendo tenido la experiencia de levantar cerca de 10 millones de dólares para mis empresas, quise escribir este manual sencillo para todos los emprendedores que están empezando y quieren levantar sus primeras rondas. Claro está, no soy un experto levantando capital, porque aún estoy en proceso de aprender cómo cerrar rondas más grandes, sin embargo, tengo una muy buena experiencia en etapa pre semilla y semilla, los primeros pasos de una startup.

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Cualquier idea de negocio tiene una misión fundamental en sus inicios, crecer y mostrar tracción. ¿Pero qué quiere decir crecer y mostrar tracción exactamente? Lo que esto traduce es que tenemos que poder mostrar que nuestra idea de negocio tiene algún tipo de validación, es decir, alguien está dispuesto a pagar o sacrificar algo en su vida (tiempo, datos) por probar nuestro producto o servicio. Una idea de negocio excelente crece entre el 5 y 10 % semana a semana según YCombinator. Esto no quiere decir que una idea no valga la pena desarrollarla si crece menos de eso, pero lo que si es cierto, es que debe crecer ALGO.

Lo primero que hay que entender es que en América Latina sí existen los inversionistas de etapa temprana y si hay capital disponible para emprendedores que apenas comienzan. No son abundantes, pero cada año están llegando más. Estos inversionistas, pasan sus días y noches pensando en cómo encontrar más emprendedores con buenos modelos de negocio. Suena contra intuitivo, porque uno pensaría que al ser un fondo es muy fácil encontrar en quién invertir, pero la realidad es que no.

Hablo con muchos fondos en Colombia y la frustración siempre es la misma, no hay suficientes proyectos para fondear. Por ende, no sientan que un inversionista les está haciendo un favor al oírles su pitch de negocio. Ellos mueven cielo y tierra para poder hablar con emprendedores como ustedes. ¡Ustedes son deseables!

Levantar capital es un loop de retroalimentación. Entre más puertas toquemos e inversionistas conozcamos, más prueba social y voz a voz se generará sobre nosotros y más chance de cerrar un primer cheque. Y el secreto de cerrar una buena ronda de inversión es conseguir el primer SI. Cuando tengamos ese primer si, más inversionistas van a querer hablar con ustedes porque ya existe validación de que alguien les quiso dar plata y ellos no quieren quedarse por fuera de negocio.

Ahora bien, el primer cheque es el más difícil. En mi caso, esos primeros cheques me han tomado más de 50 reuniones frustrantes en las cuales constantemente el feedback que se recibe es negativo y desmotivaror: el modelo no es bueno, que el mercado no es lo suficientemente atractivo y que les preocupan los unit economics.

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Oir esas respuestas es la parte más difícil del proceso. El secreto consiste en no desmotivarse y por el contrario tomarlo como una sesión de mentoría avanzada. Oír el feedback, tomar nota y hacer ajustes al pitch para la siguiente reunión es lo mejor que se puede hacer. Este proceso de ingeniería continua tiene como resultado después de 40 iteraciones, tener un pitch muy solido y convincente.

Hay varios elementos clave que determinan el éxito a la hora de cerrar esa primera ronda y es en lo que deberías ponerte a trabajar de inmediato:

  • Habilidad de comunicación del equipo fundador – explicar de una forma simple y atractiva lo que hace la empresa hace para que cualquiera pueda entenderlo. La mayoría de los emprendedores fallan en esto y complican mucho su explicación del modelo de negocio. ¡Vayan al grano! El span de atención de alguien en una reunión es de aproximadamente 4 minutos.
  • El tamaño del mercado que están atacando – Algunos emprendedores ignoran esto por completo y no hacen la tarea de estudiarlo bien para presentarlo de una forma atractiva. Cuando un inversionista invierte en una idea, está invirtiendo en un potencial futuro de multiplicar su dinero. Lo que menos quiere ver un inversionista es que su mercado toca un techo muy rápido. Muestren que hay mucho campo para lo que están desarrollando y un público gigante para servir.
  • Crecimiento semana a semana – Y Combinator define el punto óptimo de crecimiento semana a semana entre 5 y 10 %, que más o menos es 22 a 46 % mensual. Escojan muy bien ese KPI a medir para que sea relevante y atractivo (Ingresos, usuarios activos, pilotos, volumen de transacciones). Lo que no se mide no existe por ende lo más importante el empezar una empresa es lanzar lo que sea que tengamos y medir su progreso.

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  • Mostrar que ya hay interés de otros inversionistas – No se trata de decir mentiras, pero si se trata de tener un buen story telling para poder mostrar que están hablando con más inversionistas y que no dependen solo de esa persona con la que están hablando. Si ya otro inversionista les ha confirmado su interés de invertir, no sean tímidos en decirlo.
  • Traten de buscar introducciones a los inversionistas – Esta estrategia funciona mucho mejor que escribirles en frio. Investiguen a los inversionistas para ver en qué más han invertido y consigan que los emprendedores de esos startups los presenten en un mail. Esto es probablemente lo más importante que pueden lograr e incrementa los chances de éxito bastante.
  • Tengan un plan – Muchos emprendedores salen a buscar capital sin saber exactamente cuánto están buscando y para qué. Lleguen con esas cifras muy bien pensadas a las reuniones para dar respuestas exactas. “Estamos buscado 400 mil dólares para comenzar nuestra expansión en Colombia y estamos dispuestos a darles el 10% de la compañía”. Entre más seguros se vean de esto más credibilidad van a generar en los inversionistas.

Contacto:
LinkedIn: Julián Torres*
Twitter: @juliantorresgo
*El autor es administrador de empresas de la Universidad de los Andes. Es cofundador de Fitpal y Ontop, una plataforma que le permite a las empresas contratar globalmente de forma legal y rápida.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Bogotá, a sacar provecho de las oportunidades del nearshoring

colombia es uno de los países de Latinoamérica que más se puede beneficiar de la relocalización de empresas. Le contamos por qué.

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Un año atrás, cuando el mundo entero estaba paralizado por cuenta de la pandemia, empresas de diferentes sectores económicos vieron cómo sus cadenas de suministro se vieron afectadas por cuenta de los cierres fronterizos y las cuarentenas generalizadas. Este fenómeno puso en boga el nearshoring, una tendencia que ya venía ganando relevancia en medio de la tensión comercial de EE. UU. y China, o por cuenta del proteccionismo dentro de las políticas comerciales y de inversión de los gobiernos de varios países.

El nearshoring es, de manera resumida, la regionalización de los procesos de producción internacional, al establecer operaciones productivas en cercanías a los mercados que atienden las empresas con el fin de minimizar el riesgo de enfrentarse a una interrupción de sus cadenas de abastecimiento y distribución.

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En medio de este reacomodo de las cadenas globales de valor, Colombia aparece como uno de los países latinoamericanos que se puede beneficiar con la atracción de proyectos a través de una estrategia de nearshoring. Como parte de los esfuerzos que el país adelanta en esta materia, ProColombia ha identificado a la fecha 887 empresas internacionales con potencial para reubicar sus operaciones en el país, 745 de las cuales ya han sido contactadas por parte del Gobierno nacional.

Se estima que más del 30 % de las empresas interesadas en trasladar sus operaciones a Colombia tendrían a Bogotá como destino, a través de inversiones que impulsarían el desarrollo económico y la generación de empleo en un momento crucial como el que vivimos en la actualidad.

Y es que Bogotá, corazón económico del país, condensa gran parte de los atributos con los cuales Colombia está atrayendo empresas internacionales a través de su estrategia de nearshoring, que incluyen un nuevo régimen de zonas francas, exención de IVA para la exportación de servicios o descuentos y deducción al impuesto sobre la renta.

Bogotá tiene, además, el aeropuerto con mayor movimiento de carga de América Latina, y cuenta con una ubicación estratégica frente a las principales capitales de América y Europa. La capital ofrece acceso a un mercado global, esto gracias a los 16 acuerdos comerciales vigentes que tiene Colombia con países ubicados en los 5 continentes, los cuales le permite tener a acceso a mercados valuados aproximadamente en USD$ 52 billones, con una población cercana a los 1.800 millones de habitantes.

Invest in Bogota, la agencia de promoción de inversión extranjera de la capital colombiana, trabaja de manera proactiva en la atracción de proyectos de nearshoring, con casos de éxito que vale la pena destacar. Este año, la compañía británica Shelton´s Coffee trasladó su planta de producción de café del Reino Unido a Bogotá, desde donde inició su proceso de expansión a América Latina, Estados Unidos y Canadá.

Lea también: La nueva realidad de la atracción de inversión

Otro ejemplo es el de la compañía asiática de Business Process Outsourcing (BPO) TDCX, que en febrero de este año inauguró en Bogotá su primera operación para América Latina para dar atención a clientes en mercados como Estados Unidos. Desde la capital colombiana, donde invirtió cerca de 2,5 millones de dólares, la empresa originaria de Singapur espera generar cerca de 450 puestos de trabajo directos para el cierre de 2021.

El nearshoring es una oportunidad única que se puede traducir en crecimiento económico, generación de empleo, mayor productividad y eficiencia para Bogotá Región. Sacarle provecho a esta tendencia dependerá de nuestra capacidad para adaptarnos a las nuevas necesidades del mercado internacional, de articular el trabajo público-privado para mantener un ambiente de negocios que incentive la inversión y que logre que la capital tenga una mayor inserción en las cadenas globales de valor.

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LinkedInJuan Gabriel Pérez
* El autor es director ejecutivo de Invest in Bogota.

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365 días después: un vistazo atrás y lecciones aprendidas de un año en confinamiento

Desde hace más de un año, el desagradable virus biológico ha dejado a la comunidad internacional en medio de una crisis global, obligándonos a mudar la mayoría de nuestras actividades a online.

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Foto: Bench Accounting/Unsplash

Apenas unos días después de que se publicara mi primera columna en este medio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente que el mundo se enfrentaba a una pandemia. Desde hace más de un año, el desagradable virus biológico ha dejado a la comunidad internacional en medio de una crisis global, obligándonos a mudar la mayoría de nuestras actividades a online, readaptar nuestros estilos de vida y reflexionar sobre nuestra actitud hacia la salud, interacciones sociales, viajes y, en fin, todo.

El coronavirus no solo ha cambiado al mundo físico, sino que también ha afectado la rapidez en la que las tecnologías digitales están siendo integradas en los procesos comerciales y, por supuesto, el panorama de ciberamenazas.

Desafortunadamente, la situación provocada por la pandemia ha favorecido a los ciberdelincuentes, mientras, al mismo tiempo, ha creado nuevos desafíos para empresas y organizaciones. A lo largo de 2020, detectamos alrededor de 360.000 nuevos archivos maliciosos al día. Hoy, también estamos viendo un aumento del 25% en el crimen digital a nivel mundial (según los datos proporcionados por KSN) en comparación con el año previo.

Además, durante los últimos 12 meses hemos registrado un aumento en ciberataques que tienen como blanco a los recursos corporativos, así como a las infraestructuras críticas e industriales, las cuales fueron puestas al alcance (y a menudo, de manera apresurada) de los trabajadores remotos. Asimismo, las organizaciones ahora deben hacerle frente, no solo al aumento del tráfico remoto en su red, sino también al uso de servicios de terceros para el intercambio de datos.

Actualmente, el uso de herramientas de administración remota ofrece a los cibercriminales una excelente oportunidad para atacar dispositivos, especialmente aquellos que no necesariamente cuenten con la protección de TI adecuada. Si bien el RDP (protocolo de escritorio remoto) es una de las herramientas más populares que el personal de TI usa para garantizar la conectividad remota a Windows, durante el último año, el número de ataques RDP de fuerza bruta (tipo de ataque donde los ciberdelincuentes prueban diferentes nombres de usuario y contraseñas hasta que den con la combinación correcta) se ha disparado a nivel mundial. Y no solo los dispositivos corporativos se han visto afectados por los ataques RDP, también ha habido un aumento notable en el porcentaje de sistemas de control industrial (ICS, por sus siglas en inglés) a los que se puede acceder de forma remota.

A escala mundial, a partir abril de 2020, los ataques mensuales contra RDP nunca descendieron por debajo de los 300 millones, muy lejos de los 93,1 millones registrados alrededor del mundo en febrero de 2020 (un aumento del 197%). En el caso de América Latina, registramos 654 millones de ataques entre febrero y diciembre de 2020.

Este tipo de ataques ha seguido aumentando en comparación con los niveles pre-pandémicos. Y, cada vez más, recibimos solicitudes de nuestros socios del sector industrial en relación con ciberataques dirigidos específicamente a sistemas de control de procesos automatizados, redes industriales, IoT e infraestructura crítica en general.

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Pero, después de un año en confinamiento, ¿qué lecciones hemos aprendido? El año pasado demostró, claramente, que la creciente dependencia de la infraestructura crítica en Internet presenta nuevas amenazas que pueden afectar, no solo a las empresas individuales, sino también a industrias enteras e, incluso, a las economías nacionales. Después de todo, los cibercriminales siguen a donde vaya la gente.

Hoy, lo que hemos vivido durante la pandemia, refuerza lo que describí hace más de un año en mi primera columna: nuestro futuro (o la era cibernética en la que estamos entrando actualmente) debe construirse en torno a la ciber-inmunidad para garantizar que las organizaciones y sus empleados permanezcan seguros en este entorno digitalizado.

Lograr la verdadera ciber-inmunidad es más que proteger los endpoints. Colectivamente, debemos crear un ecosistema donde todos los elementos conectados estén protegidos y todos los sistemas en él sean seguros por diseño. Después de todo, el último año ha subrayado que el panorama de amenazas está en constante evolución, y que el concepto de ciberseguridad tradicional pronto se volverá obsoleto.

Contacto:

Eugene es un experto en ciberseguridad de renombre mundial y empresario. Es cofundador y Director General de Kaspersky, proveedor privado de soluciones de ciberseguridad y protección de endpoints más grande del mundo que trabaja, entre otros con la INTERPOL y Europol en temas contra el cibercrimen. *

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.

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