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Las misiones inspiradoras, audaces y ambiciosas que conseguirían un capitalismo más funcional

Las misiones espaciales consiguen movilizar recursos, catalizar la innovación y cambiar el enfoue de la inversión pública. ¿Cómo esto beneficia a la economía? Le contamos.

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El nuevo libro de la economista Mariana Mazzucato, Mission Economy: A moonshot guide to changing capitalism (Misión Economía: Una carrera espacial para cambiar el capitalismo), examina cómo los gobiernos actualmente están abordando los problemas cuando surgen y cómo se han convertido meramente en prestamistas pasivos en lugar de inversionistas de largo plazo. Y presenta evidencias sobre el costo en la creación de valor y el estado de bienestar de descuidar la inversión pública.

Mariana Mazzucato es consejera de varios gobiernos y organizaciones multilaterales y directora del Instituto para la Innovación y el Propósito Público de la University College London. A lo largo de su carrera, ha cuestionado el funcionamiento de los mercados y la noción de valor en la economía, y develado los parámetros tradicionales de ver al Estado y la manera de fomentar colaboraciones entre organizaciones públicas y privadas para trabajar simbióticamente para resolver los problemas sociales fundamentales. 

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En Misión Economía , Mazzucato aborda la necesidad de promover un capitalismo más funcional que haga frente a: (1) el cortoplacismo del sector financiero; (2) la financiarización de los negocios; (3) la emergencia climática; y (4) los gobiernos lentos o ausentes.  Explica que esto se lograría con la transformación desde dentro del gobierno y el fortalecimiento de sus sistemas, un cambio en la manera como se dirigen los negocios y un ejercicio de repensar las teorías económicas y administrativas.

En este libro se describe y analiza cómo pensando en grande, con un enfoque en un portafolio de misiones inspiradoras, audaces, ambiciosas e incluyentes para enfrentar los grandes desafíos de la humanidad (cambio climático, demencia, movilidad), se consigue movilizar recursos, activar un enfoque proactivo de la inversión pública y catalizar la innovación entre múltiples sectores y actores de la economía.

Mazzucato toma como ejemplo central el programa Apolo, la apuesta del presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy para superar a la Unión Soviética en la carrera espacial durante la Guerra Fría en la década de 1960. Kennedy comunica su visión en un discurso en Rice University: “creo que esta nación debe comprometerse con la meta, antes de que termine la década, de llevar a un hombre a la Luna, y devolverlo a salvo a la Tierra”.

El programa Apolo empleó a más de 400 mil personas entre el equipo de la NASA, universidades y contratistas, y costó 28 mil millones de dólares entre 1960 y 1973, el equivalente a más de 283 mil millones en 2021.

Debido al arraigado supuesto de que, si gastamos más en un área, debemos gastar menos en otra, muchas personas en los Estados Unidos y fuera del país cuestionaron el uso de recursos públicos para este arriesgado y ambicioso proyecto, en lugar de atender las necesidades de los ciudadanos más pobres con el mismo dinero. De hecho, en 1970, la hermana Mary Jacunda, misionera en Zambia, escribió a Ernst Stuhlinger, entonces director científico de la NASA, pidiéndole justificar las misiones espaciales cuando hay tantos niños enfermos y muriendo de hambre en el mundo, a lo cual se le contestó una carta donde se le explicaba cómo el proyecto Apolo y los spillover de proyectos científicos y de descubrimiento habían contribuido históricamente a la solución de los grandes problemas de la humanidad.

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La misión de llevar un hombre a la Luna y regresarlo a salvo no solo se llevó a cabo exitosamente, sino que del efecto “spillover positivos” (beneficios que se trasladan a terceros en forma de externalidades positivas) de la misión se generaron innovaciones tecnológicas, dinamismos organizacionales (agilidad y flexibilidad), colaboraciones y alianzas entre actores públicos y privados, y liderazgos visionarios e inspiracionales. También se empezaron a trazar horizontes a largo plazo y a presupuestar enfocándose en resultados.

Una economía basada en resultados significa que las finanzas estén al servicio de la economía, y no la economía al servicio de las finanzas. Nos reseña Mazzucato que los jesuitas acordaron que la caja de dinero de sus misiones solo podía abrirse con dos llaves: una la tenía el rettore (visionario) y otra el procuratore (contador). Para ellos, la visión y la liberación de los fondos tienen que ir de la mano.

El Apolo 11 trajo consigo innovaciones tecnológicas que no hubieran sido previstas al comienzo, como, por ejemplo, los paneles solares, la resonancia magnética, los sistemas de purificación de agua, los teléfonos con cámara y el computador portátil.

El diseño de las misiones requiere de la participación activa de la ciudadanía, tal y como lo propone el Nuevo Pacto Verde. Mazzucato sostiene que se requiere repensar el papel de los gobiernos, basados en un nuevo enfoque de gobernanza centrada en crear mercados, no en arreglarlos.  También es crucial usar los indicadores apropiados y monitorear los enfoques para seguir la trayectoria y medir el progreso de las misiones.

Los grandes desafíos reales que hay que tratar resolver en estos momentos, según Mazzucato, son los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y sus 169 metas conexas, el cambio climático y la transición justa hacia economías y sociedades verdes, el acceso a la salud y reducción de la demencia, y la eliminación de la brecha digital al 2025 entre los que tienen acceso a internet y los que no.

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En Misión Economía se hace referencia al concepto de pensadores de catedrales que la activista sueca Greta Thunberg invocó en su discurso al Parlamento Europeo en el 2019. Este concepto, que se remonta a la época medieval, se refiere a los arquitectos y maestros de construcción que comenzaban sus obras trascendentales sabiendo que nunca las verían terminadas en el transcurso de sus propias vidas. Cuando se construían las catedrales, nadie sabía cuánto costarían o cuánto tiempo tomarían, pero se hacían con un propósito: mostrar la gloria del Creador mediante la creatividad. Hoy, el pensamiento catedralicio de largo plazo es indispensable para dar soluciones a algunos de los mayores desafíos de la humanidad y el planeta. 

Mazzucato también identifica siete pilares para conseguir una mejor economía política que guíe el enfoque orientado en misiones: (1) una nueva perspectiva de valor y del proceso colectivo en el cual se crea; (2) co-creación y co-configuración de mercados; (3) cambio organizacional hacia el desarrollo de capacidades dinámicas, entre ellas aprender haciendo, tomar riesgos conjuntamente y experimentar; (4) financiación paciente de largo plazo, empezando por preguntarse qué necesita hacerse, y luego cómo vamos a pagar para conseguirlo –no hay ninguna razón por la cual la mentalidad “cuanto sea necesario” no pueda ser aplicado a problemas sociales–; (5) pre-distribución recompensando a los creadores de valor, inversión en las fuentes de creatividad y reposición de las fuentes de financiación –en lugar de extracción–; (6) diseño de alianzas y colaboraciones entre las empresas y el gobierno; y (7) fomento de nuevas formas de participación en el proceso de creación.

De la obra de Mazzucato resaltan sus libros El Estado Emprendedor: mitos del sector público frente al privado, donde presenta evidencias de cómo el Estado es la organización más emprendedora del mercado y cómo las grandes invenciones han sido producto de financiación de los gobiernos en apuestas arriesgadas de largo plazo (como es el caso del internet, Tesla, SpaceX o el iPhone de Apple), y  El valor de las cosas: quién produce y quién gana en la economía global, en el que cuestiona cómo en las economías se premia la extracción de valor en lugar de la creación. Mazzucato explica cómo en muchos casos algunos sectores que se presentan como creadores de valor son en realidad extractores de valor y, en algunos casos, destructores de valor verdadero.

Mariana Mazzucato es además la arquitecta de Horizonte Europa, un ambicioso programa en el que la Unión Europea destina 95.000 millones de euros para la investigación e innovación en cinco áreas misionales: adaptación al cambio climático; ciudades inteligentes y climáticamente neutrales; salud del suelo y sistemas alimentarios; océanos y aguas saludables; y cáncer.

Contacto
LinkedIn: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter:@alegp1
*La autora es profesora titular de la universidad Eafit. Es presidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.

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¿Qué son los TES verdes?

De acuerdo a la definición del Banco Mundial, los bonos verdes son títulos de deuda que se emiten para generar capital específicamente para respaldar proyectos ambientales o relacionados con el cambio climático.

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El pasado 6 de septiembre el Ministerio de Hacienda anunció la emisión en el mercado local de $500 billones de pesos en TES verdes buscando sin duda atraer a un segmento particular de inversionistas con interés este tipo de títulos. Frente a esta noticia me surgen dos preguntas muy relevantes y en las que basaré esta columna, ¿Que implicaciones tiene emitir bonos verdes? Y ¿cuál es el objetivo que persigue el gobierno?

En primer lugar, para aquellos que no están familiarizados con el termino, los TES son los bonos que emite el gobierno buscando financiar su gasto. En términos simples, un bono es un título de deuda en el cual el emisor se compromete a pagar un interés o cupón periódico y a su vencimiento devuelve el capital al inversionista. Ahora bien, de acuerdo a la definición del Banco Mundial, los bonos verdes son títulos de deuda que se emiten para generar capital específicamente para respaldar proyectos ambientales o relacionados con el cambio climático. Es decir, cuando se adquieren estos bonos, los inversionistas no solo evalúan sus condiciones financieras como la tasa, duración y demás, sino que también monitorean el uso final que se de a los recursos.

Esta emisión será en formato Twin Bond, es decir las características serían las mismas del bono actual con vencimiento al 2031, haciéndolos competitivos sin afectar la liquidez del mercado local al valorarse con la curva en pesos. Además, los recursos obtenidos se utilizarán en proyectos de energías renovables, control de polución, eficiencia en el uso recursos naturales entre otros. Un hecho importante es que Colombia será el primer país en Latinoamérica en realizar una emisión de estas características en su mercado local, Chile ya lo había hecho desde 2019 pero en mercados externos o offshore.

Para darnos una idea del apetito global en el grafico se puede ver el comportamiento de índice Bloomberg Barclays de bonos verdes para los últimos 5 años, que incluye títulos de este tipo tanto corporativos como públicos, denominados en diferentes monedas entre ellas el peso colombiano. El índice ha marcado un crecimiento en todo el periodo de 16.54%, pero lo que es verdaderamente impresionante es como entre su valor mínimo en marzo de 2020 hasta este año registró un aumento de 17.09%, mostrando no solo una recuperación, sino superando los niveles prepandemia.

Gráfico: Elaboración propia

Ese crecimiento y recuperación, que venía de un aumento en las inversiones sostenibles, ha cobrado un mayor impulso desde la pandemia ya que cada vez más inversionistas buscan compañías y fondos que adopten los principios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobierno Corporativo), en especial en el mercado externo. En este contexto vale la pena notar que, de acuerdo al informe de tenedores de deuda de agosto, es precisamente la posición de extranjeros la que ha sido compradora desde marzo, lo que demuestra un interés por nuestros TES que con estos bonos verdes podría ampliar ese espectro de inversionistas.

En este contexto que ha traído la pandemia en los mercados, las reglas parecen estar reescribiéndose y los métodos de financiamiento de los gobiernos no se han quedado atrás, sino piensen en los DEG que emitió el FMI para cada uno de los países miembros. Por esta razón el Ministerio al emitir este tipo de títulos ha buscado aprovechar un cambio de enfoque que parece estar cobrando cada vez más fuerza y es el apetito por inversiones sostenibles.

Si quieren ver mi columna sobre los DEG, el Banco de la República y el Ministerio de Hacienda pueden seguir este link.

También creo que hay otra razón de fondo, concerniente a una de las características que mencioné antes sobre los bonos verdes, el seguimiento al uso de los recursos. Lo que implica que el gobierno al emitir estos bonos hace una jugada estratégica de mostrar un compromiso con la transparencia en el uso de dichos recursos, lo que envía una señal particularmente relevante a los inversionistas en un año en el que hubo una rebaja en su calificación crediticia.

Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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La reactivación del turismo internacional: una tarea a la que hay que seguir dándole alas

La agilización en los planes de vacunación promueve la restauración de la confianza.

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En las últimas décadas, fenómenos como la globalización impulsaron el movimiento de viajeros entre países, haciéndolo cotidiano e incluso natural. De hecho, según el Consejo Mundial del Turismo, en 2019 previo a la llegada del covid-19, la contribución del sector del turismo al PIB mundial fue de 9,2 billones de dólares; gran parte causado por los viajes internacionales.

Sin embargo, esa bonanza del turismo internacional encontró en la pandemia una talanquera que nadie vio venir, haciendo que el flujo de viajeros entre países se desplomara. De acuerdo con el más reciente barómetro de la Organización Mundial del Turismo, entre enero y mayo de 2021, las llegadas mundiales de pasajeros internacionales fueron 85% inferiores a las de 2019 y 65% a las de 2020, reafirmando la magnitud de la crisis a la que actualmente nos enfrentamos.

Frente a esta realidad, en Wingo, como aerolínea bajo costo con vasto conocimiento del mercado internacional, decidimos enfocar todos nuestros esfuerzos en dos frentes principales: el viajero como el centro de todas nuestras decisiones y la sostenibilidad de la compañía a futuro. Desde la resiliencia, la flexibilidad y la agilidad, afrontamos la pandemia como una oportunidad para adaptarnos a las nuevas necesidades del viajero, empatizar con sus miedos, responder a sus incertidumbres y cumplir sus expectativas. Todo, tomando decisiones estratégicas y responsables respecto a nuestro crecimiento que nos permitiera pensar en tener un Wingo sólido a futuro.

Desde el reinicio de operaciones en septiembre de 2020, hemos ido reestableciendo la marcha con el objetivo de reiterar nuestro compromiso con la conectividad aérea del país. En esta fase de reactivación, hemos lanzado ocho nuevas rutas y nos hemos consolidado como la low cost más grande en términos de destinos internacionales servidos desde Colombia.

Actualmente operamos 28 rutas a 11 países, y gracias a la respuesta positiva que hemos recibido, ya ofrecemos 64% más vuelos y 191% más de sillas en comparación con la capacidad que teníamos antes en el mercado. Esto nos permite proyectar una recuperación a un ritmo saludable y un impulso necesario para el turismo internacional en el país.

Colombia recorre la senda de recuperación económica. La agilización en los planes de vacunación y la caída en las cifras del contagio promueven, poco a poco, la restauración de la confianza; y es en este escenario en el que, desde Wingo, ya hemos empezado con la reactivación del turismo internacional, con calidad. Los réditos del movimiento de viajeros desde y hacia el país van a ser más necesarios que nunca, así que aquí están nuestras alas y nuestra experiencia en vuelos internacionales para cumplir esa tarea.

Por: Carolina Cortizo*
*La autora es la directora general de Wingo

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Combatir la crisis climática, para América Latina, no es una opción

LeaEl presidente Duque propone al FMI la condonación de deuda por el logro de metas climáticas. Una propuesta que no exime al país de seguir combatiendo un problema al que esta economía está muy expuesta.

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Foto: EFE

El presidente Iván Duque, durante su comparecencia en la cumbre virtual Diálogo de alto nivel sobre acción climática en las Américas, ofreció un discurso bastante curioso, donde proponía a los organismos multilaterales innovar, premiando a los países que logren determinados objetivos climáticos con la condonación o la neutralización de parte de la deuda contraída.

En otras palabras, librar al país de pagar por la deuda adquirida tras lograr determinadas metas relativas a la crisis climática, y con el objetivo de incentivar el cumplimiento de estas por parte de muchas economías de América Latina; dicho sea de paso, tan expuestas a esta problemática.

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“Es necesario que tengamos herramientas novedosas desde los organismos multilaterales de crédito y, a mi juicio, eso implica que establezcamos sistemas de condonación o de neutralización de deuda contra objetivos logrados en materia de acción climática”.

Así concluía Duque su afirmación en la que solicitaba estos estímulos a organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, así como otros muy conocidos. Sin embargo, cabe decir que lo que comenta Duque, siendo una buena idea, no es una opción para las economías de América Latina especialmente. Pues, como veremos a continuación, combatir la crisis climática es una tarea de obligado cumplimiento.

Un estudio llevado a cabo por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia dependiente de Naciones Unidas (ONU), el cual señala que la región que conforman América Latina y el Caribe ya era una de las regiones del mundo más afectadas por el cambio climático y los fenómenos meteorológicos externos, además de ser una de las más expuestas en el futuro, sumado a otro estudio que realiza el Fondo Monetario Internacional, donde se vinculan los shocks climáticos con el rendimiento de los bonos soberanos y, por ende, el coste de la deuda, nos muestran que combatir el cambio climático para estas economías, como digo, no es una opción ni una condición para recibir dichas ayudas, pues hablamos de una obligación.

Así pues, el primer estudio que citamos, el cual publica la OMM, muestra que América Latina, además de ser una economía bastante dañada por el cambio climático, se proyecta como una de las regiones del mundo donde los efectos e impactos del cambio climático, como las olas de calor, la disminución del rendimiento de los cultivos, los incendios forestales y los eventos extremos del nivel del mar, serán más intensos en los próximos años.

Para hacernos una idea lo que hablamos, estos fenómenos, en el pasado, acabaron con cerca del 80% de la producción de maíz en Guatemala por las condiciones climáticas. México, por ejemplo, sufrió importantes reducciones en las cosechas por las sequías. Honduras, sirviéndonos también de ejemplo, vio como su PIB perdía 2.000 millones de dólares por los huracanes.

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En resumen, el informe señala que los eventos relacionados con el clima y sus impactos se cobraron más de 312.000 vidas en la región, a la vez que afectaron a más de 277 millones de personas entre los años 1998 y 2020. Como vemos, cifras para nada desdeñables. Pero este estudio citado, ya no solo por los daños que provoca la crisis climática, es interesante complementarlo con otro realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo al que se solicita dicha condonación.

Y es que este estudio que publica el organismo multilateral, con relación a lo comentado anteriormente, nos muestra una clara vinculación entre los shocks derivados de la crisis climática y la rentabilidad de los bonos soberanos. O lo que es lo mismo, las economías más expuestas al cambio climático deben pagar un mayor coste por su deuda.

Para conocer un poco la metodología, con datos que miden la vulnerabilidad de estas economías, el estudio relaciona y compara los rendimientos de los bonos, así como el impacto de los shocks climáticos en el mismo. Mientras en las economías desarrolladas no se nota prácticamente ningún efecto, en las no desarrolladas y en las emergentes se observa un claro vínculo, el cual relaciona los shocks climáticos que viven estos países y los rendimientos que ofrecen los bonos soberanos en este tipo de economías.

En conclusión, el estudio muestra que en el bono a largo plazo se observa un efecto negativo sobre la calificación crediticia en tanto en cuanto se va incrementando esa vulnerabilidad. Por lo que, a la luz de los datos, vemos un claro sobrecoste que deben abonar estas economías más afectadas.

Con estos datos en la mano, y valga la redundancia, no creo que sea ninguna opción o una condición combatir el cambio climático para Colombia, así como para todas estas economías. Pues, de no combatirlo, no solo no lograrán las ayudas y esa condonación que se persigue, sino que, como muestra ese vínculo, los países deberán pagar un mayor coste por su deuda, por lo que esta se volvería aun más insostenible. Además, como sabemos, estas economías son más vulnerables a los elevados niveles de endeudamiento y a esas variaciones en el coste de la deuda, por lo que controlar todas externalidades también es esencial para su sostenibilidad.

En conclusión, la medida propuesta por Duque podría evaluarse, pero ello no exime a Colombia de combatirlo si el FMI la desecha. Pues los países latinoamericanos enfrentan un gran reto en el presente que, en el futuro y de no actuar, le pasará factura a toda la ciudadanía.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

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Capital Humano

Consejos para que aprenda a potenciar su capacidad de adaptarse a lo nuevo

La adaptabilidad hace parte del ADN de los seres humanos, por lo que no debería ser motivo de maypr angustia. La verdadera ventaja competitiva es tener fortaleza emocional. Le contamos cómo puede mejorar en este aspecto.

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Adaptabilidad
Foto: Pexels

En una era de riesgo e inestabilidad la verdadera ventaja competitiva la determina la capacidad de adaptarse a lo incierto, cambiante y rápido. Para algunas personas pensar en cambio equivale a dolor emocional, pero lo que no saben es que la adaptabilidad es una de las cualidades naturales de los seres humanos y que hace parte de nuestro ADN, gracias a ella logramos sobrevivir y prosperar como especie.

Cada día se hace mayor énfasis en las organizaciones en las ‘competencias blandas‘ que tienen mucho más de estratégicas y la pandemia nos ha dado la razón al demostrar que aquellas personas que contaban con una mayor fortaleza emocional son quienes han sobresalido y prosperado a pesar de las dificultades.

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De allí la necesidad de apostar por el desarrollo de la adaptabilidad como vía para propiciar una mentalidad optima que permita el florecimiento de competencias como la flexibilidad cognitiva, el pensamiento estratégico, la resiliencia y por su puesto la creatividad, competencias indispensables para permanecer vigentes en el hoy y sobresalir en el futuro cercano.

Tres formas de incrementar la adaptabilidad

1. Amplíe su estilo de pensamiento:

Emplear técnicas como los seis sombreros para pensar de Edward de Bono en las cuales se evalúa una situación desde diferentes perspectivas asociadas al color de cada sombrero:

  • Sombrero blanco: Centrado en el pensamiento neutral, invita a ver las cosas desde la objetividad, aquí no entran en juego las emociones ni las opiniones, solo los datos, hechos y cifras comprobables.
  • Sombrero rojo: El sombrero de las emociones, cuando lo usamos podemos expresar nuestros sentimientos, liberamos la parte de la intuición. Ayuda a las personas un poco rígidas a liberarse.
  • Sombrero verde: Es el color de la naturaleza que es la madre del pensamiento creativo. Este sombrero se utilizará para generar ideas disruptivas, diferentes, sin límites, es excelente para la ideación.
  • Sombrero negro: Es el color de la cautela y lo desconocido por lo cual se enfoca en identificar peligros, riesgos, problemas, obstáculos. Activa el sentido de alerta sobre todo aquello que nos pueda afectar.
  • Sombrero amarillo: El color de la alegría y por lo tanto del lado optimista de las cosas, las ventajas de una idea, las posibilidades ocultas. Se usa para soñar en el resultado ideal.
  • Sombrero azul: Es el encargado de liderar y su función es gestionar la dinámica enfocando a los participantes para que no se salgan de su rol y así poder obtener los mejores resultados.

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2. Asuma retos:

Cree espacio en su vida para afrontar pequeños retos que le permitan expandir su capacidad de ideación y vera como aplicando estos micropasos se va dando cuenta que el cambio es más interesante de lo que parece.

3. Sea un eterno aprendiz:

Identifique un tema que le permita avanzar y destacarse, ya sea que domine un nuevo software, sea más creativo o mejore su condición física, el aprender no solamente le permite tener mayor confianza y seguridad en sus capacidades, sino que expande sus redes neuronales y actualiza su cerebro, lo cual le permitirá tener unas mejores funciones cognitivas para adaptarse.

Abrazar la adaptabilidad puede costar un poco al comienzo, pero una vez usted comienza a trabajar en ella no querrá parar de hacerlo porque vera muchos beneficios en las diferentes áreas de su vida.

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LinkedIn: Blanca Mery Sánchez

*La autora es máster en neurociencia aplicada al alto rendimiento y la felicidad y directora de la compañía Mente Sana

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La marca personal, un aliado para la pequeña empresa

Así como la marca de su empresa debe estar posicionada, es una buena estrategia trabajar su marca como emprendedor, especialmente en los pequeños negocios. Le contamos por qué.

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Marca personal
Foto: Pexels

En el mundo actual, tener una presencia online es esencial para las marcas, independientemente de su categoría o tamaño. De hecho, las pequeñas y medianas empresas que nunca consideraron tener presencia en línea antes de la pandemia, tuvieron que transformar rápidamente su negocio para sobrevivir.

La tendencia dicta que, además de promover una marca corporativa, también es útil promover la marca personal de un emprendedor o de un empresario como cabeza o rostro de su negocio. Este concepto se llama “marca personal” o “gestión de la marca personal” y consiste en construir la imagen que queremos que los demás perciban de nosotros. Esta marca es más personal y diferencia a un empresario de los demás al permitirle destacar valores únicos y atributos personales que pueden contar la historia de quién está detrás del negocio, qué ofrece, cuál es su experiencia y los beneficios de elegir sus productos o servicios.

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Mientras se construye esta marca personal, es importante que los empresarios sean auténticos y honestos para construir una relación con los clientes que infunda su confianza. Los clientes potenciales están interesados en conocer el negocio y a las personas que lo hacen único y especial para comprar en él.

Más allá de crear perfiles en las redes sociales, también es clave tener una página web, un dominio con el nombre y los apellidos de la persona que dé visibilidad al público al que se dirige. Para ello, existen herramientas sencillas que permiten a las personas construir su presencia en línea y que contemplan la integración de las redes sociales.

Del mismo modo, los perfiles de los emprendedores en las redes sociales o blogs personales deben llevar el mismo nombre para ser coherentes y evitar confundir a la audiencia. No hace falta decir que una página web, un blog y los perfiles en redes sociales relacionados son la imagen de la marca, y es imprescindible mantenerla y protegerla las 24 horas del día, los 365 días del año. Esto significa compartir contenido de calidad, mantenerlo actualizado y asegurarse de que los sitios web y los blogs estén optimizados para SEO y cuenten con las capas de seguridad adecuadas, como los certificados SSL.

A la hora de construir el sitio web, es importante aprovechar algunas secciones. ‘Sobre nosotros’ suele ser la segunda página más visitada de un sitio web, ya que los nuevos visitantes que encuentran el contenido útil suelen acudir a ella para obtener más información sobre quién está detrás del sitio. También es una oportunidad para que el empresario cuente su historia, muestre lo que mejor sabe hacer y diga lo que le hace diferente del resto.

Además, dependiendo de su campo, es aconsejable incluir una sección de ‘Portafolio’, donde se incluyan ejemplos de proyectos realizados, trabajos para diferentes clientes o artículos publicados. Incluir testimonios de clientes satisfechos también es válido para añadir credibilidad a la oferta presentada y como prueba de lo que se puede hacer por otras personas. Por último, es clave incluir un apartado con Información de ‘Contacto’ que incluya la dirección de correo electrónico de la empresa, así como enlaces a las cuentas de las redes sociales.

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Otro aspecto a tener en cuenta es que gestionar la marca personal no es lo mismo que autopromocionarse. La marca personal destaca quién es el empresario o el dueño de la empresa en un entorno profesional. Cuando se establece una marca personal, el objetivo es mostrar a la audiencia de clientes potenciales que se trata de alguien con pasión y conocimientos sobre su sector.

Por ejemplo, es posible que alguien descarte contratar a un paseador de perros que no conoce y que sólo ha visto su anuncio en las redes sociales. Pero si esta persona tuviera un sitio web donde muestre su pasión por los animales, sus años de experiencia e incluya testimonios, ayudaría a generar una relación de confianza.

Crear una marca personal es una parte importante de la creación y promoción de un negocio en Internet.  A los clientes les interesa saber con quién están haciendo negocios. Crear y compartir la marca personal, en apoyo de la marca de la empresa, puede ayudar a comprometerse más con los clientes y ayudar a generar un mayor interés y confianza en la empresa.

Por: Arturo Lee*
*El autor es Vicepresidente de GoDaddy para Latinoamérica.

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