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Los esfuerzos que hacen las empresas generan gran valor a la sociedad

Las grandes empresas que operan en el país ya se sensibilizaron sobre las necesidades del territorio y las comunidades. ¿Cómo lo demuestran y trabajan por ello? Le explicamos.

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Industria

Comienzo con aseveraciones radicales, una empresa no es sólo una empresa, cada empresa somos todos, y sin empresas no hay país.

Desde el año 2020 existe una alianza de acción colectiva de contribución al desarrollo sostenible de la que hacen parte Bancolombia, Bavaria, Ecopetrol, Enel, Grupo Argos, Grupo Éxito, Grupo Nutresa, Grupo Sura, ISA, Movistar, Postobón y Terpel (con la participación de Socya y la Universidad Eafit). Estas doce empresas en conjunto generan más de 282.000 empleos directos e indirectos, representan el 17 % del PIB de Colombia, y compran bienes y servicios de más de 127.000 proveedores.

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Esta poderosa comunidad empresarial comparte que en el propósito superior de todas ellas es contribuir positivamente y generar valor para todos, y creen en el valor de las alianzas para generar más impactos beneficiosos para la sociedad y la naturaleza, y conseguir más rápidamente las metas propuestas por la agenda de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) al año 2030. Todas estas empresas tomaron la decisión desde el año 2015 de gestionar sus compañías alineándose con las metas trazadoras del Gobierno Nacional para los ODS y para aunar esfuerzos público-privados hacia este objetivo en conjunto.

Desde marzo de 2020, tanto por la pandemia como por las manifestaciones de descontento social, ha aumentado la conciencia de la gigantesca importancia de la ciudadanía corporativa y de generar valor público. Para las empresas son imperativos innegociables ser buenos vecinos; escuchar a sus comunidades; leer los contextos y entender los entornos; identificar, respetar y valorar las singularidades de las comunidades y territorios; y el relacionamiento con vocación a largo plazo con los diferentes actores en la sociedad.

En un evento organizado por Socya y Asocia el 10 de junio de 2021, las empresas socializaron las buenas prácticas, los alcances y profundización de los retos de sostenibilidad. Centradas en sus reportes integrados con metodología GRI, estas compañías compartieron como el 2020 fue un año difícil y retador, no solamente en materia ASG (ambientales, sociales y de toma las grandes decisiones corporativas o gobernanza).

Varias de estas empresas como ISA, Grupo Nutresa, Grupo Éxito, Bavaria y Postobón retomaron la solidaridad como una prioridad, y reincorporaron la filantropía dentro de sus modelos de sostenibilidad. Lograron apoyar a comunidades en condición de sufrimiento y en necesidad de apoyo con acciones concretas y trascendentales de manera articulada con el Gobierno, otras empresas, gremios, y organizaciones de la sociedad civil, así como incentivando los voluntariados corporativos.

Además de las acciones solidarias, estas empresas de manera voluntaria presentaron sus magnas apuestas de protección a los diferentes ecosistemas naturales, al empoderamiento e inclusión de comunidades remotas, rurales y vulnerables en los diferentes territorios: incluyendo de manera importante darles apoyo a las víctimas del conflicto y crear oportunidades de empleabilidad justa en el campo, y de inclusión socioeconómica a los municipios PDET.

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Desde el año 2020, estas empresas coinciden en que tomó fuerza la economía circular, y esta se identifica como una oportunidad para el cumplimento de diferentes ODS.

Si bien cada organización está haciendo esfuerzos individuales por aportar de manera positiva a la sociedad y a la naturaleza, es indudable que colectivamente su contribución al desarrollo sostenible y la construcción de valor tienen un potencial exponencial en alcance y profundidad.

Como ciudadanos este decidido compromiso del sector privado invita a una reflexión profunda y contundente sobre la importancia de la generación de valor de las empresas a la sociedad. Si a estas empresas les va bien, a todos nos va bien. Las grandes empresas no solo son empleadores de un extenso número de personas. Estas generan dinamismo y prosperidad en las personas y organizaciones que son proveedores, clientes y usuarios, que hacen parte de las cadenas de valor aguas arriba y aguas abajo; llegan a territorios que tradicionalmente habían sido excluidos socioeconómicamente; y son grandes contribuyentes al gasto público.

Sin embargo, también es ineludible desmitificar quien son los dueños de las empresas. Los socios mayoritarios de muchas de estas empresas nos son individuos, son fondos de pensión que invierten en ellas. Es por esto que, al generar valor a los accionistas, las empresas están haciendo considerables aportes al bienestar de la sociedad.

En los reportes integrados de gestión las organizaciones comunican los temas materiales. Los reportes son uno de los vehículos de comunicación con los grupos de interés, aliados estratégicos, o actores claves en las cadenas de valor. Los reportes facilitan la toma decisiones sobre los aspectos materiales y monitorean cómo se embebe la sostenibilidad en la estrategia empresarial. Para muchas es un tablero de mando para lograr que la sostenibilidad sea la estrategia corporativa, como lo es en el caso de Grupo ISA.

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Los reportes de sostenibilidad comunican los esfuerzos que ha hecho una organización en materia de desempeño financiero, pero también la contribución a la sociedad y al medio ambiente durante un año calendario, de una manera que tenga sentido que sea relevante para quienes leen y observen el accionar de las empresas.

El 2020 y lo que llevamos del 2021 demuestra que la sostenibilidad no son solamente las dimensiones tradicionales sociales, ambientales y económicas. La sostenibilidad y la integridad son asuntos transversales a las grandes empresas.

Las empresas están en condición de riesgo a situaciones globales, pero también se enfrentan a retos en las ciudades y territorios. Uno de estos riesgos y retos que primará durante toda esta década es el cambio climático. Enfrentar estos desafíos y retos que nos trae el cambio climático de resiliencia, mitigación, compensación, adaptación y comunicación requieren el trabajo en alianza para superarnos y cumplir las metas del ODS 13, o incluso para generar oportunidades a partir de estos, en procura de impactar favorablemente y aumentar las externalidades positivas a la sociedad, y a los ecosistemas naturales; de aumentar las externalidades positivas. 

La meta de lograr cero emisiones netas al 2050, especialmente para empresas en sectores con altas emisiones como los hidrocarburos y cementos, es ambiciosa. Los planes para lograrlos incluyen la búsqueda soluciones de eficiencia energética, adopción de energías renovables, la búsqueda de soluciones naturales del clima; de uso, captura y secuestro de carbono; y de almacenamiento de energías

La velocidad de los cambios supone para las empresas apoyarse en la innovación y la tecnología como aceleradores de la sostenibilidad. En Ecopetrol, lo denominan sosTECnibilidad y empresas como ISA han desarrollado proyectos como EcoGox y Ecoregistry para el registro y certificación de compensación de emisiones de CO2.

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En conclusión, hoy es más nítido que las grandes empresas operando en Colombia están sensibilizadas con las enormes necesidades del país y la construcción de nación en el contexto del postconflicto, de los efectos sanitarios y económicos de la pandemia del COVID-19, de las dolencias y necesidades sociales, y anticipándose a los riesgos que trae consigo el cambio climático.

Contacto
LinkedIn: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter:@alegp1
*La autora es profesora titular de la universidad Eafit. Es presidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.

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