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Lo bonito de ver la camiseta puesta

Nada en la creación de empresa se compara con ver al equipo con la camiseta puesta con orgullo, literalmente. ¿Cómo lograrlo?

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Foto: Truora

Esta semana cumplí uno de mis sueños profesionales, ver crecer un equipo. Pero primero una historia.

Cuando estaba en el colegio, con unos 13 o 14 años tuve una buena lección de vida de mi papá. En esos momentos donde como pelao uno está tratando de encajar, una de las tendencias de la época las camisas color pastel ‘Lacoste’. Estas camisas de cuello y 3 botones eran lo que todos los fifis usaban (usábamos) para salir en las tardes y hasta para ir de rumba. En mi casa nunca se preocuparon por ‘aparentar’ como dice mi papá, y cuando le pedí una camisa Lacoste se burló diciendo que ese cocodrilo era como feo, pero prometió conseguirlas.

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Por varios años anduve con mis camisas pastel de cocodrilo (segurísimo piratas) muy contento por la calle, y un día mi papá me regaló una camisa nueva, se la habían dado en un evento anual de la Warner Lambert, la empresa en la que trabajaba.

Feliz me entregó una camisa amarillo crema ‘tipo Lacoste’, pero esta tenía una gigante diferencia. En vez del cocodrilo al lado tenía una marca distinta bordada, decía Lubriderm. No me di cuenta de esta diferencia hasta que me la puse y me miré al espejo. Le dije a mi papá “cómo se le ocurre al padre que yo me ponga una camisa que diga Lubriderm, que boleta”.

Don Humberto se rió un poco, y miro a mi mamá con risa y me dijo “póngasela que esa es mejor que la
otra”. Mi hermano y yo íbamos tarde para la finca entonces me fui rayado. En mi casa tienen un vicio a veces de dejar que uno tenga las vivencias y emociones antes de darnos una perspectiva. En este caso la emoción fue vergüenza. Vergüenza y estar absolutamente incómodo todo el paseo con una chaqueta encima de la camisa, a pesar del calor que hacía como un guevón, porque no me iba a dejar ver con esa camisa de una crema para manos.

Cuando llegue a la casa mis papas me preguntaron cómo me fue y respondiendo como varoncito dije
‘bien, estuvo chevere’. Mi papá se acercó y me dijo: “Mijo venga le explico algo. Esa camisa que tiene puesta ahí, con ese logo morado, esa es la que me paga mi salario, Lubriderm es el motivo por el cual usted puede estudiar en el Jefferson, tenemos esta casa, ha podido nadar, ir a torneos, y es lo que le va a pagar Los Andes que bien cara que si es. Usted no debería ponerse esa camisa con pena, debería es darle es orgullo”.

Obvio me sentí como un culo. Ese mensaje me cambió muchísimo la perspectiva pero siempre me incomodó. Me volví a poner la Lacoste-Lubriderm varias veces y el par de veces que alguien me juzgaba respondía “esta crema es una chimba, si queres te consigo un tarro” con tono carácter. Pero era más como un mecanismo de defensa y rechazando lo idiota que me sentía de todavía sentirme un poquito avergonzado y con boleta – es que uno pelado si es como bobo a veces ¿no?

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La misma historia con un resultado distinto

Este concepto de ‘la camiseta’ para mi es de suma importancia. Cuando recuerdo mis momentos profesionales de mayor orgullo, ninguno supera cuando nos llegaron los uniformes de natación para un torneo junior de la selección Colombia. Había clasificado con las uñas, pero era parte del equipo, y ese uniforme era asqueroso, amarillo pollito y caliente, pero debo haber dormido con esa camisa puesta por ahí 100 veces. Era una sensación de 180 grados con la Lubriderm.

Bueno, ahora en el presente de este escrito. Terminamos el 2020, un año de [email protected]##. En Truora tuvimos un año bastante pesado. El Covid nos dio duro como a muchos, y nos tocó reventar
al equipo trabajando, todas las áreas (ingeniería, diseño, ventas, producto) han hecho un esfuerzo
impresionante. Gracias a ese trabajo levantamos las áreas que cayeron, lanzamos nuevos productos, ahora hasta trabajamos con gobierno y afortunadamente estamos muy bien posicionados.

Viendo ese gran esfuerzo, a nuestra fundadora Maite se le ocurrió hacer un ‘paquete de apreciación’ (care package) para el equipo. Este gesto era importante, porque no hemos podido tener nuestra reunión anual por el Covid y en palabras de David Cuadrado, nuestro CTO, sentimos que mucha de “la magia que hemos creado en la empresa se está perdiendo porque no podemos estar juntos” y por este mierdero de trabajar todo el tiempo remoto con días eternos y sin fin a la vista.

El paquete fue entregado a todo el equipo y trajo de todo, camisas, joggers, stickers de los equipos, unas medias y un mensaje sentido de agradecimiento. Cabe señalar que dice Truora por todas partes y la camisa principal tiene un astronauta gigante en el frente.

Foto: Truora

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Dicen que fundar empresas es un ejercicio de coraje, y resiliencia. compartir. Siento que además de eso, lo obvio, es un ejercicio de humildad y vulnerabilidad. Porque al tratar de solucionar un problema grande, en nuestro caso el fraude, lo que estamos buscando es crear una cultura, un equipo, que trabaje unido para solucionar ese problema. A este equipo hay que liderar y motivar.

Desde la perspectiva de los fundadores, esto da pánico. ¿Cómo lograr que un grupo de personas nos siga? Y que tenga ese foco y sentido de pertenencia, como los deportistas de las selecciones de fútbol o natación y no como yo con la camisa de mi papá.

Por más que uno trata que el sentido de valor personal y autoestima no ‘se pegue’ de la startup que se está creando, ya que todos sabemos que no es sano, hasta un punto sucede. Teniendo presente en mi mente la reacción del adolescente Danielito con boleta de la camisa amarilla crema, el entregar swag brandeado de Truora por todos lados me generaba algo (mucha) angustia. Más de una vez pensé ‘ojalá no les de boleta como me daba a mi’.

Ese no fue el resultado, el equipo se parece mas a mi papá que a mi. Cuando pienso en las cosas que personalmente me hacen feliz en Truora, los clientes contentos, lo que hemos crecido, la experiencia de YC, los inversionistas apoyando, amigos haciendo barra, todo esto es importante. Pero nada, nada se compara a ver un equipo dichoso con la camiseta de Truora puesta con orgullo. Con genuino orgullo, no como el guevoncito de Cali que le daba pena la Lubriderm.

Foto: Truora

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No puedo expresar lo satisfecho que eso me hace sentir, y mis cofundadores se sienten igual. Traté de explicarlo en el All-hands, y se me aguaron los ojos entonces paré (bajémosle un cambio pues, que no es pa’ ponerse tan sentimental frente a todo el equipo, eso mejor en privado).

Ahora, tampoco soy iluso, en alguna medida tooooodo el equipo tiene puesto el swag porque es MUY BONITO, el equipo de diseño hizo tan buen trabajo que hasta los más fifis de la empresa que no se bajan de [inserte marca fifi aquí] se la ponen contentos, y tampoco es como que las están usando pa rumbiar sino para estar en la casa en Covid, igual, la alegría es plena.

Puede que suene como un comercial para el chuzo, pero ese no es el objetivo. Es el agradecerle al equipo, a mis cofundadores y a todos los que nos han apoyado a crear un equipo que se viste de azul Truora y se pone un astronauta orgulloso. Tienen la camiseta puesta y nos están ayudando a llegar a este futuro sin fraude que tanto buscamos.

Contacto:
LinkedIn: Daniel Bilbao
Twitter: @ddbilbao
*El autor es fundador y CEO de la empresa Truora, que tiene como objetivo combatir el fraude en Latinoamérica. Trabajó en la banca de inversión en Wall Street, es consejero y miembro de juntas directivas de varias ‘startups’ y hace angel investing.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Colombia acelera la transición energética

Ya es un hecho la proliferación de proyectos de energía solar y eólica en Colombia. Sin embargo, el camino apenas empieza y aún tenemos mucho por recorrer.

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Por: Ricardo Sierra Fernández*

Colombia vive su mejor momento en transición energética, un hecho indiscutible y respaldado por cifras importantes. Recientemente el presidente Duque desde nuestra granja Celsia Solar El Carmelo, en el Valle del Cauca, afirmó que “en Colombia hoy tenemos entre proyectos instalados y por instalar –a agosto del 2022– 2.500 megas de energías renovables no convencionales; eso significa pasar de menos del 0,3% de nuestra matriz de renovables a más del 14%, y la cifra seguirá en ascenso”.

Este impulso que comenzó a partir de la expedición Ley 1715 de 2014 para promover el desarrollo de las energías renovables, nos ha permitido a las empresas generadoras a aventurarnos, creer que esta transición es posible y hacerla realidad.

Ya es un hecho la proliferación de proyectos de energía solar y eólica en Colombia. Sin embargo, el camino apenas empieza y aún tenemos mucho por recorrer. En Celsia consideramos que hay otros temas que es necesario promover para acelerar la transición:

Movilidad eléctrica: en Colombia le estamos perdiendo el miedo a la movilidad eléctrica. Ya se está alcanzando una sana paridad entre el costo del vehículo de combustión y el eléctrico. Si entendemos la otra parte de la ecuación que son los beneficios para la salud pública, (disminución en ruido y contaminación) no hay duda de que debemos promover la infraestructura para masificar estos vehículos.

Tecnología de medición inteligente AMI: en Celsia queremos que nuestros clientes accedan a nuevas formas de consumo eficiente de energía, con herramientas que generen datos e intercambio de información. Esta medición trae beneficios como mejora en el proceso de facturación; acceso a recursos distribuidos; fortalecimiento de la gestión de red; nuevas posibilidades de eficiencia energética y estímulo a la competencia minorista.

Almacenamiento de energía: si la década pasada fue de la energía solar y eólica, esta va a ser la década de las baterías. Al integrarlas a las redes actuales y a la energía renovable podremos superar los problemas de intermitencia. Además, van a permitir que haya una verdadera revolución en el transporte eléctrico, pues con la masificación de las baterías se mejoran el precio y el acceso.

Estos pasos los tenemos que dar con firmeza. Tener incorporadas en nuestra matriz de generación las energías solares y eólicas, complementada con la hídrica -que es limpia y adecuada para nuestra geografía- es un sueño hecho realidad. Hoy en Celsia tenemos alrededor de 225 MW en proyectos de energía solar operando y en instalación (granjas, pisos y techos), y avanzamos en la pre-construcción de nuestros parques eólicos en La Guajira.

Sin embargo, lo que más nos emociona es que como empresa privada que hace parte del Grupo Argos, creamos valor social y aportamos a la transformación de las comunidades cercanas a nuestros proyectos, con programas de empleo e inversión social, acceso a educación, obras por impuestos, restauración forestal, salud y servicios básicos. Nuestro sueño es aportar a un desarrollo integral, económico y social, respetuoso del medio ambiente y de las comunidades. Esa sin duda, es la verdadera transición que el país requiere y en Colombia podemos hacerla.

*El autor es lider de Celsia.

Twitter: @risierra88.

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Unas previsiones para aplicar reformas

La economía colombiana podría cerrar el año con un crecimiento de entre el 8% y el 10%. Un crecimiento idóneo para aplicar reformas en unas economías que, como las de Latam, precisan combatir numerosas fallas estructurales.

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Billetes colombianos, dinero, economía, moneda, dinero en efectivo foto: Diana Rey Melo

Si atendemos a las perspectivas económicas que se han ido publicando en las últimas semanas sobre la economía colombiana, lo que hemos podido observar es que, mientras el crecimiento de la economía mundial se alejaba del objetivo previsto, Colombia, lejos de revisarse su crecimiento a la baja como numerosas economías, prevé crecer más de lo esperado el presente ejercicio; un crecimiento que podría, en el mejor de los casos, rozar el 10%.

Los principales informes que se han ido publicando, nos muestran que la economía colombiana crece favorablemente. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que la economía colombiana podría crecer este año a un ritmo cercano al 8%. Pese a que es un dato muy positivo, lo cierto es que se aleja del previsto por otras economías como Chile, la cual prevé crecer un 11% de acuerdo con el organismo.

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Sin embargo, otras previsiones, entre las que podemos destacar las de BBVA Research o las de Banrepública, nos dicen que este crecimiento previsto por el organismo multilateral sigue siendo un escenario posible, pero pesimista. Pues las citadas corporaciones bancarias, en sus estimaciones, han revisado al alza el crecimiento para este año, situando la tasa de crecimiento prevista para el caso de Colombia en el 9,2% y el 8,6%, respectivamente.

Teniendo en cuenta este crecimiento, de darse este escenario, la economía colombiana podría ser de las economías que más crezca en el presente ejercicio, situándose muy cerca de Perú, que prever crecer un 10%, así como de Chile, que sería la que lideraría la recuperación en la región. Y es que debemos subrayar este crecimiento, pues en las últimas semanas hay quien ya pronosticaba una estanflación que comenzaría por las economías desarrolladas y terminaría lastrando a estas economías emergentes.

Así, hablamos de un rebote que encuentra pocos precedentes en la historia. La naturaleza de esta crisis, muy distinta a la de otras, ha hecho que la recuperación, como consecuencia de ello, también sea distinta a la registrada tras otros periodos recesivos. Pues hablamos de que, de acuerdo con el propio FMI, pese a las divergencias y los claros descuelgues en la recuperación, lo cierto es que el 98% de las economías desarrolladas, y cerca del 96% de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, retomarán su nivel de producción previo a la pandemia antes de que finalice el ejercicio 2022.

Dicho de otra forma y pese a los numerosos riesgos que enfrenta la economía, que nos recuperamos es un hecho que nadie puede cuestionar.

Sin embargo, debemos saber que, como siempre debe señalarse cuando hablamos de economías en desarrollo, el nivel previo a la pandemia es el objetivo que hoy perseguimos. Sin embargo, esas ansias por alcanzar dicho objetivo preocupan por el hecho de que, cuando esta crisis pase, Colombia, así como multitud de economías de América Latina deben enfrentarse a numerosos problemas que estas economías enfrentan y, como siempre, siguen sin combatirse con las reformas pertinentes.

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Pese a que el objetivo es alcanzar el nivel previo a la pandemia de PIB, lo cierto es que este venía desacelerándose desde hace años. Mientras que estas economías emergentes crecían, antes de la crisis de 2008, a un ritmo medio cercano al 14%, desde entonces, estas se han desacelerado hasta situarse en un nivel de crecimiento medio cercano al 7%. Una desaceleración que amenaza a la convergencia y el desarrollo de estas economías, y que debe concienciarnos de que el Covid no es el fin de nuestros problemas.

En lo relativo al empleo, pese a que se espera que el 70% de las economías emergentes recupere el nivel de empleo previo a la pandemia, la realidad que muestran numerosas economías de América Latina es que, antes de la pandemia, muchas de estas economías presentaban niveles de informalidad económica desorbitados. Para que nos hagamos una idea, ciertas economías de América Latina cuentan con una población empleada en la informalidad laboral que asciende al 70% de la fuerza laboral en el país.

Pero si seguimos mirando indicadores, la caída que ha experimentado la inversión extranjera directa en las distintas economías de América Latina, la corrupción y la violencia, la migración irregular, así como numerosos fenómenos que siguen haciendo sufrir a estas economías, a la vez que limitan su potencial, deben ser combatidos, pese a que la pandemia, tarde o temprano, pase a la historia. Pues estos son los verdaderos retos que deben combatirse para una recuperación plena, pues de combatir los desequilibrios coyunturales y no los estructurales, hablamos de disfunciones que seguirán siempre presentes.

En resumen, este crecimiento que va a registrar la economía colombiana, y que le situará en niveles de producción y empleo previos a la pandemia, es muy beneficioso para impulsar y sacar reformas adelante que no solo recuperen la economía, sino que consoliden esa recuperación, corrigiendo problemas de paso que siguen impidiendo el desarrollo. Hablamos de una oportunidad única, por lo que trabajar en esas reformas debería ser una prioridad para todas esas economías de América Latina que hoy celebran el optimismo.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

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Y usted, ¿ya volvió al médico?

Se estima que se ha recuperado hasta el 85% de la asistencia a hospitales y clínicas en el país durante los últimos meses.

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El último año el debate de salud pública en el mundo se ha enfocado en el COVID-19. Y no es para menos: 220 millones de personas se han contagiado en el mundo y 4.5 han muerto por causas asociadas, de las cuales 127.000 han sido en Colombia. Pero por miedo al contagio miles de personas han dudado en ir a sus visitas al médico para tratar otras enfermedades crónicas de base o han descuidado sus comorbilidades, y lo que algunos no saben es que el bajo diagnóstico y tratamiento puede ser una amenaza para la salud pública.

Aunque apenas tenemos estimaciones preliminares, en nuestro país llegamos a tener una disminución del 60% de asistencia a centros médicos de pacientes no COVID-19. De acuerdo con la Funcolombiana, el 38% de los pacientes oncológicos atrasó o suspendió sus quimioterapias, y en otros países como Estados Unidos, el número de pruebas de detección de cáncer de mama, colon, próstata y pulmón disminuyó 85%, 75%, 74% y 56%.

El mismo caso se dio con otras enfermedades de base. Pacientes con condiciones cardiovasculares, las más mortales previo al COVID-19, dejaron de atender sus citas de control, terminando en muchos casos con complicaciones que pudieron prevenirse. Además, mientras las cifras de sobrepeso se disparan y la obesidad infantil en América Latina llegó al máximo histórico de 30%, miles han preferido ver sus niveles de azúcar elevados antes que salir de su casa a recibir atención.

El impacto ya ha empezado a estimarse. Según The Economist, estos cambios han implicado un “exceso de mortalidad” (muertes que, en circunstancias normales, no sucederían, ya que están por encima del promedio de años anteriores) por causas distintas del COVID-19. Hasta ahora, se estima que en Colombia se han registrado 170.000 muertes en exceso, de las cuales pueden atribuirse 127.000 al virus. Es decir, “otras causas” diferentes al COVID-19 han generado al menos 43.000 muertes más que el promedio de los años anteriores. 

Estamos en un momento clave para cambiar la tendencia, y con las alentadoras cifras de baja mortalidad y limitado contagio del COVID-19, llegó la hora de volver al médico. Debemos volver a los procedimientos rutinarios, y empoderar a los pacientes de nuevo en sus rutas de acceso y atención en salud.

Los últimos meses son un buen indicio de que la asistencia a hospitales y clínicas se está normalizando cada día más. Se estima que se ha recuperado hasta el 85% de la asistencia, y los proveedores de atención en salud están más preparados que nunca para atender a todos los pacientes que lo requieran.

Tras 18 meses de pandemia tal vez no haya un lugar más bioseguro para ir que un consultorio. Colombia es uno de los países que más rápido está volviendo a la normalidad en la región, y la población está comenzando su lista de planes pendientes y atrasados por la pandemia. Todos tenemos que reagendar las vacaciones y viajes atrasados, las reuniones familiares con seres queridos, los festejos con amigos. También todos, sin falta, podemos agregar en esa lista una visita al médico para que, luego de la crisis del Covid-19, la salud siga siendo la prioridad.

Por: Juan Carlos Madriñán, director de Acceso al Mercado de Medtronic

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Los cantos de sirena en el negocio inmobiliario

¿Hacer una fortuna en el mercado de la finca raíz es en realidad sencillo y divertido? Esta es la verdad de los gurús del mercado inmobiliario que abundan en redes sociales.

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Las redes sociales han facilitado la expansión de los gurús financieros. Dentro de la variedad de estos resalta el gurú inmobiliario. Este vende la idea de que hacer una fortuna en la finca raíz es sencillo y divertido.

Como el resto de gurús financieros, muchos de los mensajes de los gurús inmobiliarios son imprecisos e irresponsables. Hay mucho que decir al respecto. Por lo pronto, quisiera hablar de uno de esos mensajes exclusivamente, el cual creo que merece especial atención. Me refiero a la exaltación de lo que ellos suelen llamar negocios multirentas o co-livings.

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Para los gurús inmobiliarios, este modelo de negocio es una verdadera panacea. Hablan de lo sencillo que es expandir la rentabilidad de una inversión inmobiliaria residencial fragmentando la propiedad en subunidades que se rentan independientemente. Por ejemplo, si usted tiene un apartamento con tres habitaciones, en vez de alquilar el apartamento a un solo inquilino que necesita las 3 habitaciones (en lo que ellos llamarían el modelo clásico), el gurú inmobiliario le recomendaría alquilar cada habitación a un inquilino diferente.

Los gurús no suelen ser muy detallados en por qué este modelo de negocio debería ser más rentable que el clásico. Implícitamente, está la idea de que de esta forma se puede generar mayor valor agregado, ofreciendo servicios comunitarios y productos que cierto tipo de residentes pueden necesitar, ahorrándoles el costo de otras cosas que prefieren evitar.

Por ejemplo, estudiantes universitarios quizá no quieran tener un apartamento entero que amoblar, donde deban estar a cargo de instalar y pagar servicios públicos. Seguramente, prefieran una habitación amoblada donde el propietario del predio provea los servicios públicos, se comprometa con su manteamiento, y ofrezca ciertos servicios adicionales como acceso a electrodomésticos de cocina y quizá zonas de entretenimiento.

De cualquier forma, los gurús no suelen entrar en esta reflexión. Su argumento suele ser bastante más simple y se limita a la aritmética de unas estimaciones a mano alzada en las que la suma de las rentas de las 3 habitaciones es mayor que la renta del apartamento entero.

Lo que quiero hacer hoy es mostrarles cómo, aunque la suma de las rentas de las subunidades sea mayor que la renta de la propiedad entera, rentar las subunidades es, con mucha frecuencia, una alternativa de inversión menos atractiva que el modelo clásico de alquilar la propiedad completa.

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Quizá convenga empezar señalando que las multi-rentas o co-livings no son un modelo de negocio nuevo. En sentido estricto, no se tratan de nada diferente a lo que en Latinoamérica tradicionalmente se ha llamado inquilinatos. Con esto, lo primero a notar es que, por más que le pongan una etiqueta juvenil y se hable de esto en redes sociales, se está haciendo referencia a algo que todos conocemos.

De esta forma, quizá todos podamos reconocer al menos tres elementos que hacen que, incluso si este modelo generase ingresos brutos mayores al modelo clásico, ello no implica mayores rentabilidades netas.

En primer lugar, este tipo de negocios requiere un mayor capital. Mientras alquilar un apartamento de la forma clásica no suele exigir mayor dotación que una cocina integral y calefacción en lugares fríos, los inquilinatos requieren adaptar cada subunidad y, frecuentemente, ofrecer utensilios para el uso común de los diferentes inquilinos. Por ejemplo, proveer elementos como nevera, lavadora, internet, etc. suelen ser indispensables para alquilar exitosamente una habitación. En proyectos de mayor envergadura, la creación y dotación de zonas comunes con juegos y mobiliario también suele ser necesario, lo que implica montos de inversión adicionales nada despreciables.

De otro lado, además de necesitar más capital, bajo este modelo esa inversión suele depreciarse más rápidamente, traduciéndose en costos de mantenimiento más altos. Así, adicional a los costos del modelo clásico, el inquilinato exige estar reparando los utensilios y servicios extra provistos.

Esto suele venir con la complicación adicional de tener un mayor número usuarios a quién responder. Cada problema en la propiedad es, seguramente, identificado por cada inquilino y cada uno de ellos tendrá una queja al respecto que debe, de cierta forma, ser respondida por el dueño de la propiedad. Dependiendo del número de propiedades y sus subunidades esto puede ser una diferencia significativa en costos administrativos.

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Finalmente, en estos negocios suele haber una mayor circulación de inquilinos. No solo porque el número de inquilinos es mayor, sino porque la naturaleza de estos suele ser más transitoria, es natural que hayan, permanentemente, subunidades no ocupadas. Puesto que cada vacante suele requerir alguna inversión en publicidad para ser ocupada, y cada candidato a inquilino requiere cierto estudio y selección, este problema se traduce en mayores costos administrativos. De nuevo, dependiendo de la escala de las operaciones estos costos adicionales pueden ser bastante altos.

Entonces, estamos hablando de un modelo de negocio que definitivamente requiere mayores inversiones de dinero, tiempo, y atención para ser viable. Esto no solo puede significar menores rentabilidades netas que el modelo clásico, sino también incompatibilidades absolutas con los propósitos del inversionista. Alguien que tenga un trabajo de tiempo completo y compre un apartamento para generar ingresos pasivos, es muy poco probable que pueda o esté interesado en seguir este modelo.

¿En qué circunstancias considero que el modelo multi-rentas/co-livings/inquilinato tiene sentido? Primero, en situaciones donde el inversionista tiene suficiente tiempo y capital adicional para dedicarle a esta inversión. Segundo, en contextos donde la demanda no se ajusta correctamente al modelo clásico. Por ejemplo, propiedades en zonas con alto flujo de visitantes, como los alrededores de atracciones turísticas, aeropuertos, universidades, etc. suelen ofrecer oportunidades extraordinarias fuera del modelo clásico. Tercero, situaciones en las que la tecnología facilita profundamente el manejo de las propiedades y la interacción con los inquilinos y aquellos interesados en serlo.

En cualquier otro caso, el modelo clásico de renta residencial, aunque parezca aburrido y poco innovador, suele ser bastante superior a estas “nuevas” alternativas.

Contacto
LinkedIn: Javier Mejía Cubillos

*El autor es Asociado Postdoctoral en el departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Ha sido investigador y profesor de la Universidad de Nueva York–Abu Dhabi e investigador visitante de la Universidad de Burdeos.

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Dólar global y dólar local

El análisis de esta divisa contempla dos tipos diferentes. Para entender su movimiento es necesario tener en cuenta qué afecta su oferta o demanda. Acá algunos básicos sobre el análisis del dólar.

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Foto: Unsplash

Un tema que trato con mucha frecuencia, en medios, columnas, conferencias y clases es el del dólar, creo que es por ser uno de los activos más discutidos y opinados en el mercado local. ¿La razón? Se siente mucho más cercano a todos nosotros que otros, si no pregúntese cuantas veces han comprado dólares para un viaje o recibido un giro del exterior y luego compárenlo con las operaciones que hayan hecho en acciones o bonos, les aseguro que es muy probable que las del dólar sean muchas más.

Así pues, en esta columna les quiero mostrar un poco cómo abordo el análisis del dólar partiendo que lo primero es que para mí existen dos dólares, el global y el local. Así que para entender su movimiento es necesario tener en cuenta que hay diferentes fuerzas que pueden afectar su oferta o demanda, es decir hacer variar el apetito por este activo lo que finalmente repercutirá en su precio.

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En este sentido, el grafico 1 muestra algunas fuerzas que me parecen relevantes, donde las decisiones de la Reserva Federal o FED, la percepción de riesgo y en general el panorama global afectan el proceso de toma de decisión de los inversionistas mundiales, lo que al final determinará la fortaleza o debilidad del dólar en ese contexto.

Los otros cuadros corresponden a situaciones locales, guiadas por las decisiones del Banco de la República, la entrada de dólares o monetizaciones de operaciones del gobierno, el comportamiento del precio del petróleo y el flujo de inversionistas internacionales.

Gráfico 1 – Elaboración propia

Para ver en la práctica como interactúan estas fuerzas el gráfico 2 presenta el comportamiento de la tasa de cambio Peso/Dólar y el índice DXY que permite ver el comportamiento del dólar contra una canasta de monedas, dicho de otra forma, es local contra global. Si bien es claro que, a pesar de haber tenido un comportamiento similar en algunos momentos del año, en otros divergen como lo que ha pasado desde el 27 de septiembre cuando el DXY aumentó 0,69%, mientras la tasa de cambio del peso y el dólar caía 1,99% señalado por la flecha roja.

Una de las fuerzas que ha fortalecido el dólar global es el anuncio del tapering por parte de la FED que ocurrirá entre noviembre y diciembre con lo que se reducirán las compras de títulos, esto ha confirmado la expectativa de un cambio de postura en la política monetaria más rápido de lo esperado ante mayores presiones inflacionarias (el último dato anual fue de 5,4% para septiembre manteniéndose en máximos de 5 años). En el fondo, esta mayor demanda global por dólares viene impulsada por la expectativa de un eventual aumento de tasa por parte de la FED que haría más atractivo el mercado estadunidense frente a otros destinos.

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Gráfico 2 – Elaboración propia

Pero lo que vimos en Colombia para ese mismo periodo fue una caída en la tasa de cambio que pasó de $3.844 hasta $3.744 llegando inclusive a un cierre mínimo de $3.720, lo que muestra fortalecimiento del peso, contrario a lo que se esperaría de acuerdo al índice DXY.

Fueron varios los factores que contribuyeron a este comportamiento a nivel local, el primero las monetizaciones de parte de los recursos provenientes de la venta de ISA, así como del canje de reservas del Banco de la República y el Ministerio de Hacienda.

Ambos se dieron en un contexto de aumento de 25 puntos básicos en la tasa del Banco de la República y la decisión de Moody’s de mantener nuestro grado de inversión lo que refuerza una expectativa de fortaleza en el peso. Si bien el precio del crudo ha perdido relevancia como factor determinante de la tasa de cambio nuestras exportaciones siguen concentradas en él, por lo que el Brent negociándose por encima de 80 dólares el barril es una fuerza en el mismo sentido que se suma al efecto general.

Pero, no hay que olvidar que después de marcar $3.720 esa semana también cerró a $3.770 lo que muestra que cuando se analiza el dólar hay que tener en cuenta tanto el global como el local y determinar cual está marcando la tendencia, sin olvidar que muchas veces lo local puede prevalecer en un momento del tiempo, pero si va en contra de lo global es difícil que pueda ser algo más que un cambio coyuntural.

Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.

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