Sea por no cumplir los requisitos para recibir recursos públicos o porque el financiamiento tradicional no es lo suficientemente flexible, esas empresas, en su mayoría ‘medianas’, enfrentan una paradoja: son muy grandes para recibir la financiación pública que requieren
Luego de un 2020 de contracción en el crecimiento económico, la expansión del PIB en 1,1 % durante el primer trimestre de este año y expectativas de aumento anual de 6,5 % representan esperanza en medio de la crisis del Covid-19. Esto es particularmente cierto en el caso del sector empresarial, que sin duda es uno de los más afectados por la pandemia y ve en este tipo de datos un aliciente bajo el actual panorama.
Los esfuerzos y medidas excepcionales que viene implementando el Gobierno a nivel económico y financiero están dando resultados y, junto a la acción oportuna del sistema financiero desde el inicio de la pandemia, se ha logrado reforzar la liquidez de las empresas, brindándoles cierto grado resiliencia para navegar estos tiempos de incertidumbre.
Las líneas de crédito y alivios financieros a través de entidades como Bancoldex han permitido a miles de micro y pequeñas empresas de todos los sectores mantenerse a flote durante los meses más duros de la crisis. Asimismo, las grandes empresas, con facturaciones superiores al billón de pesos, han encontrado en las instituciones bancarias un aliado para acceder al capital que hoy da continuidad de sus proyectos y operaciones.
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Sin embargo, una parte del tejido empresarial colombiano parece seguir enfrentando barreras para encontrar capital a la medida de sus necesidades. Sea por no cumplir los requisitos para recibir recursos públicos o porque el financiamiento tradicional no es lo suficientemente flexible, esas empresas, en su mayoría ‘medianas’, enfrentan una paradoja: son muy grandes para recibir la financiación pública que requieren, y a la vez muy pequeñas para usar los esquemas de largo plazo que ofrece el mercado de capitales.
Cumplir los objetivos de reactivación económica exige la movilización de todas las fuerzas productivas, lo que sugiere que las empresas que no encuentren capital para repotenciar sus actividades no podrán aportar todo su potencial. Esto plantea un interrogante y es, si la actual oferta de financiación desconoce las necesidades de todas las empresas, ¿de dónde pueden echar mano esas compañías?
Una respuesta puede encontrarse en productos complementarios que el sector financiero ha desarrollado, como la deuda privada. En ese sentido, dadas las condiciones actuales, fondos que se especialicen en invertir en alternativas como el direct lending, mezzanine debt o distressed debt – ojalá en moneda local–, surgen como soluciones viables para estas compañías, junto con sus ventajas y riesgos inherentes que estos suponen versus el financiamiento crediticio tradicional. Los invito a analizar este camino.
Por: Juan Pablo Galán*
*El autor es Country Head de Credicorp Capital en Colombia.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.