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Precandidatos Presidenciales

‘Tenemos el deber de plantear una nueva política de drogas en Colombia’

El precandidato presidencial del Nuevo Liberalismo, Juan Manuel Galán, aseguró que se debe invitar a un diálogo con la comunidad internacional, especialmente con Estados Unidos, frente a este aspecto.

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“Una de las principales fuentes de corrupcion son el narcotrafico y la politica errada para enfrentarlo”, aseguró Juan Manuel Galán durante una entrevista con Forbes en la que compartió algunas de sus propuestas para la campaña presidencial de 2022.

Al respecto, mencionó que el país tiene el deber de plantear una nueva politica e invitar a un dialogo con la comunidad internacional, especialmente con EE.UU, para proponer unos nuevos componentes de política de drogas.

Precisamente en este aspecto, Galán fue enfático al afirmar que el centro del debate debe enfocarse “en la regulación más que en la legalización”, pues en el primer caso, el precandidato considera que “va un paso más allá” al implicar control y restricciones.

Ante esa perspectiva, apuntó a la necesidad de trazar un camino con unas políticas de visión a corto, mediano y largo plazo. En primer lugar, propuso la apertura de un diálogo internacional donde se pueda proponer una nueva formula de combate contra las estructuras criminales y atacar “donde verdaderamente les duela”.

“Hay muchas cosas que podemos hacer a corto plazo, como titular las tierras baldías y controlar los insumos químicos. A mediano plazo, mi propuesta es que los batallones de ingenieros militares tengan mayores recursos y apoyo del Estado para construir vías terciarias en las zonas alejadas del país”, comentó.

Al respecto, el también exsenador del Partido Liberal resaltó que, entre 1994 y 2015, Colombia se gastó $100.000 millones en fumigaciones aéreas con glifosato. Con dicha cifra, el precandidato aseguró que el país habría podido construir 50.000 km de vías terciarias en todas las zonas rurales y campesinas del país, así como infraestructura social que la gente reclama como presencia estatal.

Con respecto a la extradición, Galán señaló que Colombia debe replantear la estrategia de cooperación judicial con Estados Unidos. Esto si se tiene en cuenta que el país envía narcotraficantes sin exigir que entreguen un registro mínimo de los bienes que tienen. Sin este requisito, el Estado no puede rastrearlos y, por consiguiente, recuperarlos para proyectos de salud pública e inversión social territorial.

“No podemos quedarnos con la corrupción, la violencia y una cadena de valor del negocio que se queda por fuera, pues el kilo de cocaína exportado en puerto sale entre $7 millones y $8 millones en promedio. Hay que replantear ese esquema de cooperación para que sea recíproco, simétrico y mucho más equilibrado”, dijo.

El flagelo del clientelismo

Otro “caldo de cultivo” que destacó en materia de corrupción es la cultura clientelista que permea la cultura política y las relaciones entre el sector privado y el sector político.

Desde el diseño institucional, consideró que hay una “enorme impunidad” donde los corruptos sienten que pueden salirse con la suya, pues no hay mecanismos efectivos para que las penas se cumplan y de que se pueda recuperar el dinero que se roban.

Sobre los organismos de control del país, los describió como ‘megainstituciones’ que cada vez son más grandes desde el punto de vista burocrático, pero que cada vez ofrecen menos resultados contra la corrupción.

“Incluso algunos de ellos se vuelven fuentes de corrpución, porque son utilizados como instrumentos de chantaje contra enemigos políticos para lograr beneficios en determinadas situaciones. Tenemos que buscar un diseño institucional más liviano desde el punto de vista burocrático, pero mucho más fuerte y contundente a la hora de que no haya impunidad”, sostuvo.

Como una herramienta clave para este fin, Galán destacó la labor de la tecnología y el uso de algoritmos que permitan cazar funcionarios corruptos a la hora de rastrear el dinero, así como sus flujos y conexiones, para evitar su aterrizaje en paraísos fiscales que impiden su recuperación.

“La evasión de impuestos debe ser tratada al mismo nivel de la corrupción, pues esta práctica le quita oportunidades al Estado de proveer bienes públicos de óptima calidad y de avanzar en eliminar esa barrera que tenemos para construir igualdad en nuestra sociedad y nuestra economía”, declaró.

A su juicio, un instrumento muy poderoso para lograr ese objetivo es la formalización de la economía colombiana, que a su vez requiere de los incentivos correctos para materializarse.

El regreso del nuevo liberalismo

El candidato también dedicó un tiempo a hablar sobre el regreso del nuevo liberalismo, colectividad creada por su padre, Luis Carlos Galán, en 1979. El precandidato aseguró que dicho grupo “demostró que se podía presentar una opción distinta, diferente, partidaria del cambio social, rebelde, sin usar las armas y sin incurrir en ideologías extremas”.

Asimismo, mencionó que su regreso funciona para crear una bandera contra el clientelismo, que cuesta alrededor de 5% del PIB, y que puede contribuir a la reivindicación de la Colombia contemporanea.

Una de sus estrategias para lograrlo es la internacionalización de Colombia y la integración latinoamericana, que de haber existido, “sería clave” para aspectos como la negociación de las vacunas contra el Covid-19, en donde Colombia “llegó de manera tardía”.

Su propuesta de país también se basa en el hecho de que las regiones se resienten en un “centralismo asfixiante” donde el presidente parece “un monarca absoluto que todo lo decide, sin que las regiones tengan autonomía o capacidad de decisión”, por lo que ha sido tajante al recalcar la necesidad de que posean soberanía tributaria de cara al futuro.

Sobre ese tema, Galán aseguró que hay muchas formas de hacerlo. En primer lugar, mencionó que el país debe hacer una actualización del impuesto predial a nivel rural, para atajar problemáticas como la deforestación y la ganadería extensiva, y en las zonas urbanas, teniendo en cuenta que sirven como fuente de ingresoso propios para municipios y entes territoriales.

En materia del impuesto del ICA, resaltó la necesidad de realizar una actualización y simplificación del recaudo para reducir la evasión y elusión relacionadas con el mismo. Asimismo, apuntó al impuesto al rodamiento que pagan los vehículos, y subrayó la necesidad de replantearlo, dado que el esquema actual “suele premiar a los vehículos que contaminan más y gastan más combustible”.

Con respecto a las regalías, Galán consideró importante realizar una reforma para ejecutar el presupuesto de las mismas a través de las regiones administrativas de planificación. A la fecha, se han venido conformando la Central, la del Eje Cafetero, la del Pacífico, la del Caribe, la de los Santanderes, la de la Orinoquía y la del Sur del país.

“Estas centrales permitirían que el recurso de regalías vaya a financiar proyectos de inversión de impacto regional. Los colombianos somos absolutamente individualistas, pero nadie mira alrededor a ver cómo podemos juntar recursos en una bolsa común”, comentó.

Unido a ello, destacó la opción de aumentar el porcentaje de regalías para proyectos de ciencia, tecnología e innovación, que puede llegar al 20%. Asimismo, hizo un llamado a aumentar el presupuesto destinado a este rubro, pues actualmente alcanza apenas un 0,30% del PIB. “Para poder crecer en productividad, debemos alcanzar mínimo un 1% del PIB en los próximos cuatro años”, añadió.

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