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Empresas: La carbono neutralidad no es como soplar y hacer botellas

Liderar ‘sembratones’ sin propósitos claros y fundamentos técnicos y sociales, como lo hacen muchas empresas, puede terminar siendo un despropósito. ¿Por qué? Le contamos.

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Cambio climático / Pixabay
Foto: Pixabay

La carbono neutralidad es uno de esos términos que empieza a convertirse en moda y a fomentar un número creciente de webinares y congresos. El planeta transita hacia un punto de inflexión que se mide en una cifra: 1.5 grados centígrados. Ella refleja, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el esfuerzo en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que debemos asumir como planeta de aquí al año 2050, para que la temperatura planetaria no aumente a ese nivel y nosotros, como humanidad, no seamos testigos de escenarios catastróficos que se pueden traducir en sequías e inundaciones extremas, migraciones y conflictos nacionales o internacionales, escasez de recursos, nuevas enfermedades y otros efectos derivados del cambio climático.

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En el último año, he notado cómo esta narrativa ha despertado la atención de cientos de empresarios y ciudadanos. Su interés en contribuir a que las emisiones disminuyan para evitar que la temperatura global aumente es evidente. Personas que se preguntan cómo contribuir a generar soluciones de adaptación y mitigación ante el cambio climático y ven en la expresión  “carbono neutralidad” una alternativa para generar su aporte.

Es por ello que dedicaré esta y las siguientes columnas a quienes quieren comprender qué significa llegar a ser carbono neutral, cómo hacerlo de manera responsable y qué oportunidades e impactos surgen al abordar este enfoque desde el gobierno corporativo y el modelo de negocio.

De las metas nacionales al modelo de negocio

La meta de este Gobierno es lograr una reducción de emisiones del 51% para el año 2030, tomando como año de referencia el 2010. Es decir, pasar de emitir 267 millones de toneladas de carbono anualmente a 169 millones de toneladas en 2030. Para involucrar al sector privado en este reto, el gobierno lanzó el Programa Colombia Carbono Neutral, el cual busca acompañar e incentivar a las organizaciones a reducir y/o compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora bien, ¿cómo pueden las empresas sumarse de una manera  responsable y consciente?

Como primer paso, es relevante y oportuno que las empresas generen un debate interno sobre los riesgos que  asumen en términos de productividad, competitividad, innovación, pero sobre todo, de vigencia en el mercado, si no transitan hacia la carbono neutralidad. En paralelo, es importante saber que orientarse hacia la carbono neutralidad no es tan sencillo como soplar y hacer botellas.

Es un proceso que demanda capacitación para adquirir un conocimiento que le permita a la empresa comprender qué emisiones genera, por qué las genera, cómo medirlas y cómo reducirlas (por medio de cambio de hábitos y mejoras en la eficiencia tecnológica y energética). Como tercer punto, es necesario reconocer que hoy, debido al nivel de avance tecnológico, no toda emisión puede ser evitada y, por ende, debe ser compensada.

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La euforia que dejó la COP 26

La intensidad mediática que dejó la COP 26 no solo logró que más empresas empiecen a interesarse por la carbono neutralidad, lo cual es muy positivo, sino también reforzó en las mentes del sector empresarial una forma lineal de ver el problema y la solución, que consiste en “endiosar” al árbol y orientar los esfuerzos hacia la captura de carbono, por ejemplo, a través del mercado de bonos de carbono.

Si bien este puede ser el primer paso,  hay otros aspectos que, en un escenario de cambio climático, son incluso más relevantes y merecen una atención con mensaje de urgencia: me refiero a garantizar la salud ambiental y social integral de los ecosistemas y de las personas que habitan en o cerca de ellos.

Si bien el reto no da espera, invito a los líderes empresariales que están leyendo esta columna a tomarse una pausa para digerir las narrativas que empiezan a surgir en el sector privado en torno a este tema y que incluso están llevando a construir una  cultura empresarial respecto al cambio climático.

La carbono neutralidad es una gran meta pero no debe ser la única; sobre esto hablaremos en la próxima columna. En el entretanto,  no caiga en la tentación de propiciar una sembratón en su empresa o  de compensar por compensar. Hacerlo sin fundamentos técnicos y sociales puede propiciar una pérdida de dinero, esfuerzos y , sino que al menos, tenga una base y unos fundamentos para hacerlo de manera más responsable y consciente.

Contacto:
Por: Julio Andrés Rozo*
*El autor es director de Amazonía Emprende: Escuela Bosque, ubicada en Florencia, Caquetá. Este proyecto académico se enfoca en fortalecer las capacidades de empresas y comunidades en  restauración de ecosistemas y compensación de huella de carbono.

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