Regiones del país viven los extremos del calor y las lluvias mientras los desastres naturales no paran. Aunque se habla de invertir en adaptarse a esta nueva realidad, aún falta mucho. ¿Qué le espera al país?
Desde el momento en el que salió el reporte de la Oficina de la Directora de inteligencia de EE. UU. (Odni, en inglés), creí que en Colombia nos íbamos a poner más pilas con el tema de la adaptación ante el cambio climático.
Estos son de esos temas que no se tocan, no se tematizan, pasan de agache en la agenda, se subestiman y no se comprenden. Pues bien, no lo dicen solamente los informes, más poderoso aún, lo dicen los hechos: Colombia enfrenta un altísimo riesgo debido a su vulnerabilidad ante el cambio climático. En algunos reportes estamos en el top 10, en otros en el 20 y en otros en el 40. Bien, para el caso, da lo mismo.
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Lo peor de todo es que ya lo veo venir: así como normalizamos las cifras de muertos día a día, o los hechos de corrupción, empezaremos a normalizar hechos como la avalancha de Mocoa en 2017 y las devastadoras lluvias de la semana pasada en Caquetá. ¿realmente queremos acostumbrarnos a esto?
Caquetá: entre las llamas en verano y entre los derrumbes en invierno
En enero les envié tomas de las quemas y la deforestación en Caquetá (época de verano). Hoy, en el corazón de la época de lluvias, las avalanchas en el Piedemonte están desembocadas. Hoy desapareció el Cañón de Las Dalias en Montañita. La deforestación pasa su cuenta de cobro y éste, tal como el 80% del territorio nacional, presenta un alto nivel de exposición a derrumbes debido a las torrenciales lluvias entre marzo y julio de cada año.
Estas lluvias pueden multiplicarse por factor 4 o 5 en los próximos 15-20 años. Y ¿qué estamos haciendo? ¿Quién se está comprometiendo hoy? ¿Quién está invirtiendo en prepararnos y adaptarnos ante lo inevitable en 20, 30 años?
Lo he repetido en innumerables ocasiones: restaurar ecosistemas es, en mi concepto, la alternativa más cercana y efectiva que tenemos como medida de adaptación en nuestro país. Además, de ser una oportunidad para atraer inversión extranjera, es la Solución basada en la Naturaleza/Clima más poderosa para evitar imágenes como las siguientes (compartidas por coterráneos caqueteños el día miércoles 18.05.2022):

Colombia, queridos lectores, no está preparada para nada ante lo que se viene. ¿Tenemos que esperar a que exista un “business case” para poder invertir en adaptación ante el cambio climático? Tal vez sí, tal vez no. Lo que sé, me dice el sentido común, es que invertir en adaptación hoy puede y será definitivamente más barato que reponer mañana: ahí está el business case.
Enfoquemos los esfuerzos y recursos en donde están los retos presentes y futuros, con el objetivo de no tener que acostumbrarnos cada marzo-junio a escenas como Mocoa 2017 o Montañita 2022.
En otras palabras, así está la bella Caquetá hoy: estigmatizada por muchos que no conocen su maravilloso presente y realidad, doliente en verano del flagelo de la deforestación, y padeciente en invierno de lo que reflejan las fotos expuestas anteriormente…. A mis lectores y tomadores de decisión de los sectores público y privado que se encuentran en Bogotá les digo: mucho bla bla bla, mucho World Café, mucho webinar, mucha reunión en pomposos clubes o en alguna prestigiosa universidad, NO nos traerá la adaptación ante el cambio climático que necesitan los territorios de Colombia.. más que planes de acción, necesitamos hechos, necesitamos acción climática llevada a la realidad PERO YA!
¡Un abrazo desde la hermosa Caquetá!
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Por:Julio Andrés Rozo*
*El autor es director de Amazonía Emprende: Escuela Bosque, ubicada en Florencia, Caquetá. Este proyecto académico se enfoca en fortalecer las capacidades de empresas y comunidades en restauración de ecosistemas y compensación de huella de carbono.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.