En los últimos 10 años, el país ha visto el nacimiento de esta industria que es la gran revelación de la economía colombiana por su potencial de beneficiar tanto a las pequeñas fincas de municipios golpeados por el conflicto armado, como a las grandes empresas del país. Estos son los protagonistas de esta nueva historia del grano.
En abril pasado, la Unidad para las Víctimas rindió homenaje a los afectados por el conflicto armado en Colombia con una serie de actos que tuvieron lugar en Santander. La Unidad de Restitución de Tierras (URT) lanzó su estrategia de cumplimiento de órdenes judiciales para garantizar el derecho a la vivienda digna a los habitantes del predio El Rubí, en San Vicente de Chucurí. Allí, ni siquiera la violencia logró opacar al mejor cacao del mundo.
Dicho reconocimiento se obtuvo en 2019 durante los Premios de la Excelencia del Salón del Chocolate, celebrados en París. Previamente, el país había ganado en 2010 y 2011 con cacao de Arauca, y en 2015 con el de Tumaco. El último reconocimiento tuvo lugar hace dos años, cuando el cacao de Valencia, municipio de Córdoba, fue reconocido como el mejor del mundo. El principal motivo de elogio, según la Organización Internacional del Cacao (ICCO), es que el 95% del cacao producido en el país es puro y aromático.
Según cifras del Ministerio de Agricultura, más de 400 municipios de 27 departamentos producen cacao. Se destacan Santander, Arauca, Antioquia, Huila, Tolima y Nariño; allí se concentra cerca del 80% de las plantaciones.

Cabe resaltar que, pese al impacto de la violencia política y el conflicto armado, tanto Santander como Arauca acabaron con la coca “gracias a la determinación de los mismos cacaocultores, quienes decidieron erradicar sus cultivos ilícitos y sembrar cacao”, explicó el presidente de la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao), Eduard Baquero.
Después del proceso de paz con las Farc, el cacao se ha convertido en uno de los productos líderes con los que se le apuesta a la sustitución de cultivos ilícitos de coca en el proceso de posconflicto para el país. Solo en 2022, más de 47.000 hectáreas fueron sustituidas por cacao, de acuerdo con datos de la Organización Asilos. De ahí que sea considerado como el cultivo de la paz, la esperanza y la transformación.
Fedecacao estima que hay 190.000 hectáreas de cacao en Colombia. Se estima que 25.000 de ellas están dedicadas a la sustitución de cultivos ilícitos en 2023. Si bien este es un proceso que lleva 20 años, Baquero reconoció que, después de la firma de los acuerdos de La Habana, las comunidades han manifestado que el cacao es el producto con el cual quieren reemplazar la coca.
De ahí que el impacto social de la actividad cacaotera sea muy importante. Según la presidenta de ProColombia, Carmen Caballero, el cacao involucra a pequeños y medianos productores que generan un aproximado de 165.000 empleos en los más de 400 municipios donde se siembra el producto. En el caso de Tumaco, ubicado en Nariño, le da ingreso a más de 600 familias.
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Baquero señaló que hasta 90% del cacao en Colombia se cultiva en fincas que tienen menos de cinco hectáreas de tierra. Al mismo tiempo, el ejecutivo añadió que Colombia podría tener hasta 60.000 empresarios del sector “si se tiene en cuenta que le hemos enseñado a cada productor que su finca es una empresa”.
Ya pensando en el proceso de transformación, hay unas 60 empresas que compran, transforman o comercializan cacao en el país que, a su vez, negocian los precios directamente con el productor, que usualmente suelen estar entre 20% y 30% por encima del valor nacional del cacao, según reveló a Forbes Johanna Verdugo, coordinadora de Mercadeo de Equiori, tienda virtual de productos a base de cacao orgánico.
El rol del Gobierno Nacional ha sido clave mediante iniciativas como ‘Paisana’, que lanzó en abril de 2022 el entonces presidente Iván Duque para conectar los productos que se fabrican o cultivan en municipios PDET con los grandes mercados del país. Almacenes Éxito es la plataforma para exhibir esos productos.
En el caso de Equiori, Verdugo detalló que trabajan con tres asociaciones de cacaocultores ubicadas cerca a Apartadó, en el Urabá Antioqueño; en el municipio de Algeciras, conocido como la despensa agrícola del Huila y en zonas aledañas a Valledupar, donde colaboran con indígenas arhuacos.
Valor agregado
Marcas como Nestlé o Hershey’s fabrican el grueso de su producción de chocolate con materia prima proveniente de África, continente que abarca alrededor del 97% de cacao del mundo. A diferencia de Colombia, África tiene problemas relacionados con trabajo forzado y esclavitud infantil.
Según reportes de la ONG estadounidense Food Empowerment Project, se han observado casos de trabajo infantil en plantaciones de cacao de Camerún, Nigeria, República del Congo y Togo. Sin embargo, debido a que la mayoría de la producción en África Occidental se concentra en Ghana y Costa de Marfil, la mayor parte de las denuncias de trabajo infantil se han documentado en estos dos países.
Si Colombia sembrará siete millones de hectáreas que tiene aptas para este cultivo, según la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra), le quitaría a Costa de Marfil el primer lugar en producción mundial de cacao. Esto, sumado a una producción ética sin explotación laboral ni trabajo infantil, le daría al país mucho terreno para ganar.
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Aún así, las exportaciones de cacao han oscilado entre US$110 millones y US$140 millones, lo que equivale a 1,2% de la canasta exportadora agropecuaria y agroindustrial. Además, se ha evidenciado un crecimiento del subsector cacaotero, al pasar de 41.670 toneladas en 2012 a 62.158 en 2022, reflejando un incremento de 49% según Fedecacao, a pesar de la caída de 2023.
Para el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz, en 2022 la producción de cacao se vio afectada tras treinta meses de lluvias. El resultado: una caída de 6% en volumen exportado.
En precios, las ventas externas de cacao y sus derivados repuntaron 5% frente a 2021, por los buenos precios internacionales, que alcanzaron los $10.000 por kilogramo a finales del año pasado tras arrancar con un valor que apenas superaba los $8.000, según datos del Ministerio de Agricultura. Para el caso del grano de cacao, el descenso del valor y peso exportado fue aún más pronunciado llegando a casi el 50%.
Este año es retador. Al primer trimestre del año, el valor de las exportaciones de grano de cacao cayó 46% frente al mismo periodo de 2022, con un registro de US$2,7 millones. Con 1.096 toneladas vendidas al exterior, el volumen descendió un 44%. En prepandemia se exportaban más de 10.000 toneladas al año.

“La perspectiva exportadora de este sector para 2023 va a depender particularmente del comportamiento de la demanda externa, la renovación de las plantaciones, los eventos climáticos y cómo evoluciona la normativa de la Unión Europea, la cual impactaría las agroexportaciones”, agregó Díaz.
Ya no es solo el grano
Hace 16 años, Colombia solo producía 30.000 toneladas de cacao, importaba 12.000 y solamente exportaba 1.300. En 2023, el país produjo 62.000 toneladas, las importaciones fueron menos de 280 toneladas, pero las exportaciones tuvieron un gran momento: mientras que el cacao en grano representó cerca de 5.600 toneladas, los productos semielaborados y elaborados alcanzaron 18.000 toneladas que le representaron al país más de US$131 millones en 2022.
Caballero destacó que además del chocolate, hay opciones para transformar el cacao como cacao en polvo, licor, suministro para cosméticos, manteca de cacao, nibs y cacao integral.
Según cifras de la plataforma de estadísticas de comercio exterior Legiscomex, los principales productos cacaoteros exportados desde Colombia fueron los chocolates y demás preparaciones alimenticias que contengan cacao, alcanzando US$26,06 millones en 2022. Le siguieron las barras o tabletas de chocolate con US$15,46 millones, el grano crudo con US$12,21 millones, la manteca de cacao con US$11,49 millones y el chocolate envasado (en polvo o líquido) con US$11,31 millones.
“Colombia era un exportador de commodities de cacao, pero no de productos con valor agregado como cacao en grano, licor de cacao o manteca de cacao. Lo que ha pasado en los últimos 10 años es que ha habido empresas que entendieron el valor de darle al cacao colombiano toda la transformación en origen y poder competir en mercados internacionales”, comentó la CEO de Lök Foods, María Carolina Angulo.
Baquero explicó que Colombia solo mandaba materias primas a países como Japón, Suiza, Bélgica o Estados Unidos, donde transformaban el cacao para que luego nosotros lo recibiéramos en chocolate. Una década después, se pueden encontrar hasta 15 marcas de talla mundial con una calidad excepcional, además de unos 400 transformadores de cacao. Según Legiscomex, empresa de envíos al extranjero, se trata de la Compañía Nacional de Chocolates con US$36,66 millones en exportaciones; Casa Luker, con US$24,59 millones y Super S.A., con US$8,41 millones.

Más del 30% de la producción nacional de cacao es exportada a países como México, Bélgica y Estados Unidos. Angulo detalló que el principal argumento de venta es el impacto social y la exclusividad.

Un caso diferente es el de China, su segundo gran cliente, a donde llegó con una propuesta para resaltar el cacao en lugar del azúcar y la leche. Gracias a ello, el consumidor chino empezó a entender que el chocolate “es un alimento y no una golosina”.
Una percepción similar se ha visto en Japón, que puede considerarse como el mercado de alimentos con mayor demanda del mundo. Pero aspectos como el cuidado de empaques y altos estándares de innovación ganan la partida en el argumento de venta, según reveló a Forbes el cofundador de Cacao Hunters, Carlos Ignacio Velasco.
Dicha empresa, que lleva nueve años en territorio nipón, se ha enfocado en desarrollar cacaos especiales provenientes de Tumaco y la Sierra Nevada de Santa Marta para agregar valor vía identificación de genética post-cosecha y todo lo que requiere transformar un producto que se vende en un mercado local de precios fluctuantes.
Ya cuenta con una sede propia en ese país, que se abastece del producto de su fábrica principal en Popayán. Entre sus puntos más concurridos está una tienda ubicada en la estación central de Tokio, punto clave para que Cacao Hunters logre una tercera parte de sus ventas totales en Japón, donde ya facturan US$1 millón al año.
Potencial a futuro
Velasco ya se plantea la posibilidad de expandir su producto por todo Asia. Si bien es consciente de que hay un gran potencial, también tiene presente que los mercados en cuestión son complejos en términos de desarrollo. Para el directivo, no se trata solo de las ventas, sino también de todo lo que les permite desarrollar innovación. Eso les ayuda a crecer en el mercado japonés, única base de Cacao Hunters además de Colombia.
Además de Estados Unidos, Europa y Asia, ya hay planes en marchar para posicionar aún más el cacao colombiano en Centro y Suramérica, pero principalmente en Medio Oriente.
Al respecto, Verdugo reveló que Equiori ya estableció unos acercamientos iniciales con Emiratos Árabes Unidos, pero destacó que la clientela de esta y otras naciones de dicha región del mundo tienen una afinidad importante por productos premium y marcas de lujo, en donde se paga un tiquete de compra alto.
“Hemos empezado a notar que este mercado del Medio Oriente está empezando a abrir esas barreras, quizás culturales y religiosas, y están dando la oportunidad a productos provenientes de partes más lejanas del mundo”, añadió la ejecutiva.
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A esas iniciativas del sector privado se suman los esfuerzos del Gobierno en crear un Plan Decenal para el cultivo del cacao, proyecto en el que ya trabajan todas las empresas del Consejo Nacional Cacaotero, presidido por Fedecacao, el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Comercio y Agrosavia.
El plan tiene como meta producir 126.000 toneladas de cacao para 2030, año en que se espera incrementar el consumo interno a 1,5 kilogramos por persona al año. De ese total también se espera exportar unas 65.000 toneladas de producto transformado.
Los actores del sector son conscientes de que el potencial es muy grande, pero se requeriría un gran apoyo, no solamente en el tema de tierras, sino a través de Fedecacao para que los productores cuenten con la asesoría idónea y el acompañamiento de los agricultores y cacaoteros de todo el país. Temas como productividad e innovación son claves, además de la articulación entre el gobierno y los productores privados. De eso depende que la era del cacao no sea un momento efímero, sino que dé nacimiento a una industria que nos beneficia a todos.
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