Los malos jefes existen, todos hemos tenido al menos uno. Es una de las razones por las que muchos deciden ser autónomos y crear sus negocios. Pero, ¿qué es lo que se debe hacer cuando se tiene un mal jefe?
Lo primero: qué duro amigo lo siento mucho. Tener un mal jefe es de lo peorcito que hay. Si estás leyendo esto, lo has tenido o lo estás teniendo. Te escucho, te entiendo: qué duro amigo.
¿Qué hago entonces?
Empecemos por lo básico, toca desahogarse. Hay que quejarse.
Esa práctica milenaria en el ámbito laboral se llama quejarse y es uno de los mayores placeres de la vida. Hay hasta evidencia científica clara de eso y porque te aprecio me tomé el tiempo de buscarla:
Este estudio de 2020 muestra que – enfrentándose a una situación de dolor físico (meter la mano en una cubeta llena de hielo y dejarla ahí hasta no aguantar más), los participantes que pueden decir groserías -quejarse de verdad- todas las veces que quieran, logran dejar la mano sumergida por más tiempo. Putear aumenta el umbral de dolor.
También sé que lo has vivido, el poderse desahogar y ser escuchado por un colega es una de las mejores maneras de soportar los atropellos a los que inevitablemente nos enfrentamos en la vida laboral, y una excelente forma de hacer amigos.
No todas las quejas son iguales, algunas más productivas que otras, y de hecho hay unas tan versátiles que se vuelven ‘dichos comunes y permean la conciencia de toda una nación: “Por eso estamos como estamos”, “Jugamos como nunca y perdimos cómo siempre”, o mi favorita, una gringa “That ‘s why we can’t have nice things” que traduce ‘por eso no podemos tener cosas lindas’ – implícito en la expresión – porque en vez de cuidarlas las dañamos.
Así que hay que quejarse bien, eligiendo el momento y el lugar correcto.
Al igual que tú, yo he tenido MUY malos jefes en la vida, y una de las razones principales para emprender y montar Truora fue no tener que volver a someterme a eso. No tener jefe es chévere, pero se pierde la queja al amigo.
Imagínate saliendo de una reunión tan frustrado que te querés poner a llorar y te tenés que morder la lengua (hay que ser profesional) no podes quejarte con tus colegas (trabajan para vos) o con tus cofundadores (porque tienen sus propios problemas o peor, a veces son la misma la causa de la frustración) y te quieres quejar. ¿Qué haces? ¿Qué hago, qué hago!?
Salgo corriendo como cuando uno come tacos demasiado picantes, le suda la frente y no estoy seguro si voy a llegar y en vez de ir al baño llamo a mi versión de colega, otra fundadora que vive las mismas situaciones que yo, y arranco.
La llamada empieza de muchas formas: “imagínate la de hoy” o “no me vas a creer” o “no sé ni por dónde empezar” a veces con indignación, otras sorpresa, otras con actitud de ‘reír para no llorar’. Sea cual sea el camino de la charla, lo que nunca cambia es la pregunta con la que cerramos la conversación. “Sabes que estás haciendo, no?” me dice mi amiga. “Guevoneando” le respondo. “Muy bien, me cuentas cómo te va” me dice, nos reímos con una carcajada grande y colgamos.
¿Te perdiste el chiste? Te lo explico. Y esto es lo más importante que tengo que decir hoy.
Por mucho que le entretiene la conversación, lo que me está diciendo María es que no importa la situación, ni los pormenores, todo lo que sucede es mi culpa.
Esto no es un eufemismo, o un ideal, es literalmente mi culpa. Y más aún, como soy responsable de la situación en la que me encuentro, todo lo que pase en adelante, también es mi culpa.
Hay una frase que me gusta mucho “si tienes un problema y es imposible de solucionar, es porque no lo quieres solucionar“. Esto puede que no aplique para problemas de salud grave, o para evitar la vejez, pero el 100% de los problemas a los que uno se enfrenta – en su carrera profesional por lo menos – los puedes solucionar.
Volviendo a la pregunta inicial ¿Qué hago si odio a mi jefe?
Si odias tu jefe, tu trabajo, tu situación, eso – es tu culpa – así no te guste escucharlo. Y peor aún, tienes varias salidas muy sencillas para solucionarlo:
- Hacer un esfuerzo por conectar con la persona
- Hacer tan buen trabajo, que te aprecie por lo que aportas independiente de personalidad.
- Cambiar de trabajo
Y tooooodas esas cosas están en tu control.
Si no quieres tratar de entender y solucionar las cosas que te molestan de tu jefe (por miedo a que te echen, porque no lo respetas, porque te parece que es mala persona y ya) o por la excusa que te quieras contar, esa es tu decisión, de nadie más. Puede que el personaje sea déspota, o mentiroso, o pasivo-agresivo, o lo que quieras. “Es que es un caso perdido” significa más bien “no quiero o no puedo hacer el esfuerzo de cambiar mi relación”. Esa es tu elección.
Hacer un trabajo increíble, también es tu elección. El 90% de las cosas que se necesitan para ser un gran trabajador no requieren talento. De esto ya hablé anteriormente y vos y yo sabemos que es verdad. Puede que te parezca que ‘por ese salario no vale la pena el esfuerzo’ o que es ‘injusto que tu compañero es amigo del jefe y trabaja la mitad y le dan el reconocimiento’ o que el ‘sistema de evaluación de recursos humanos está roto’. Tú puedes hacer un trabajo tan increíble que todas esas ‘injusticias’ se caigan de su propio peso. Después de todo, no se puede tapar el sol con las manos y el trabajo increíble tampoco.
Por último, puedes irte a otra parte. Si detestas tu trabajo, o no encuentras cosas del mismo que te despierten pasión alguna, que a juzgar por el podcast de mi amigo Andrés Acevedo – 13% – significa que estás dentro del 87% que no le gustan los lunes, puedes cambiar tu situación e irte a otra parte.
La realidad es que si no lo haces, es tu responsabilidad.
- “No me han llamado a entrevista pero voy a empezar a mirar” traduce “quiero que la vida provea, y que me lleguen las cosas, mientras tanto procrastinaré”.
- “La situación está dura, encontrar trabajo no está fácil” traduce “no sé cómo encontrar trabajo, y no quiero hacer el esfuerzo porque no sé ni por dónde empezar y además tengo susto”.
- “Si me descubren en mi trabajo, me echan y no me puedo quedar sin trabajo” traduce “tengo miedo, y además no tengo mis finanzas en orden al punto que no puedo estar varios meses sin trabajo”.
Releyendo mi ensayo, sueno un poco cómo uno de estos políticos gringos de ultraderecha con frases de los creadores de “el pobre es pobre porque quiere” cosa que no comparto por ningún motivo. Aclaro: sé que existen bloqueos gigantescos para salir adelante cómo sociedad, y problemas estructurales tan complejos que le agregan grados de dificultad muy altos a la situación de nuestra población.
Mi punto es que uno como persona tiene AGENCIA, al igual que como grupo familiar, o laboral, o sociedad. ¿Qué es agencia? El man que conduce el auto, el que no es pasajero, tiene agencia, el personaje principal de la película, el que está en todas las escenas, el que decide. Todos tenemos AGENCIA para cambiar la situación que tenemos.
Volvamos al problema, odias a tu jefe, esto ya lo establecimos ¿Y ahora?
¿Ajá y qué vas a hacer ahora? ¿Hablar con el personaje? ¿Reflexionar sobre cómo hacer un mejor trabajo? ¿Buscar un mentor? ¿Mirarte al espejo y prometerte que vas a salir de la situación?
No no, hay una mejor solución,
Si actúas como la mayoría, vas a buscar un amigo que te escucha, que te entiende, que empatiza contigo y vas a volver a quejarte, porque la vida es injusta y ese ‘[inserte insulto favorito aquí] es la causa de todos tus males.
Pues compadre, te digo una cosa.
Si tu amigo solo te escucha quejarte y no anima a actuar, ese no es un buen amigo. Puede que no se dé cuenta el mal que te está haciendo, pero sospecho que en el fondo sabe que por desagradable que sea la situación, tú puedes hacer algo al respecto, y que la queja lo único que está haciendo es alimentándote la visión de ‘injusticia’ o ‘indignación’, ocultándote tu agencia y quitando el ímpetu de actuar.
Yo hoy no he querido contarte una historia inspiracional, ni darte un insight de liderazgo, ni darte ‘moral’ para seguir adelante, como me dice una amiga. Vengo a ser un buen amigo de verdad, así no te conozca.
My friend, haceme un favor y anotá esta semana cuántas veces te vas a quejar de algo que no te gusta en el trabajo y de tu jefe. No me vas a decir mentiras ahora, anotá, y me corto una *** si no es más de diez veces bajito. Y al final de la semana volvé a leer este párrafo a ver si tengo razón.
Te lo digo con cariño porque creo en vos. Si querés que las cosas sean distintas, lo mejor que podés hacer es: dejá de quejarte y hacé algo al respecto.
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Por: Daniel Bilbao
Twitter: @ddbilbao
*El autor es cofundador y CEO de Truora, una compañía de tecnología que se enfoca en conectar empresas con sus usuarios de forma segura. También es ángel inversionista, miembro de juntas directivas de varias ‘startups’, y se enfoca en ayudar a desarrollar el ecosistema de emprendimiento en Colombia, México y en toda Latinoamérica.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
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