Ante el escenario de la nueva geopolítica global, la combinación de las ventajas mencionadas anteriormente acredita a Colombia como uno de los ganadores de la estrategia arancelaria de Trump.

Tras cumplir casi seis meses de su retorno a la Casa Blanca, Donald Trump ha sacudido el tablero del comercio internacional, llegando a firmar más de 150 Órdenes Ejecutivas, medidas que trazan el rumbo de su mandato. 

La implementación de un arancel universal del 10% figura entre las acciones más notorias. La medida, que solo exceptúa a México y Canadá -si cumplen las reglas de origen del T-MEC-, resulta aditiva al arancel del 25% sobre importaciones de acero, vehículos, autopartes, y otros productos provenientes de compradores de petróleo venezolano. Sin embargo, ambos aranceles pueden reducirse parcialmente si los productos incorporan componentes fabricados en EE. UU. 

Surge, entonces, una pregunta clave: ¿qué países pueden reducir sus aranceles?

Podría afirmarse que es una cuestión de potencialidades y saber aprovecharlas. Entre los principales factores de éxito están: 

1. La cercanía geográfica a Estados Unidos, que facilita la movilidad de componentes fabricados en territorio estadounidense para su procesamiento y exportación. 

2. El acceso preferencial por Tratados de Libre Comercio, especialmente en cuanto a normas de origen, aspecto en que Colombia y Perú presentan ventajas en la región. 

3. La disponibilidad de mano de obra, esencial para atraer inversor y consolidar cadenas productivas eficientes

 4. La abundancia de recursos como agua y energía, que aseguran la continuidad en la producción industrial a gran escala.

5. Los regímenes tributarios atractivos que facilitan el comercio exterior y promuevan un ambiente favorable para la inversión, especialmente las Zonas Francas.

Y precisamente, Colombia tiene todos los atributos mencionados: 

Para empezar, es una de las economías más robustas en la región y posee ventajas comparativas por su cercanía con la costa este de EE. UU. que se evidencia, por ejemplo, en que Cartagena se encuentra 20 kilómetros más cerca de Miami que Veracruz, México. Consolidando al país como una locación ideal para el nearshoring.

Además, Colombia se encuentra entre los 20 países que han suscrito un TLC con Estados Unidos. Así, garantiza un acceso preferencial de sus productos al mercado estadounidense, estableciendo un punto de partida arancelario del 0%, que le permite ser una alternativa atractiva para la incorporación de componentes estadounidenses en la producción de bienes para exportación. Ante la nueva estructura arancelaria, el país tiene una ventaja relativa para exportar frente a quienes deben asumir tarifas adicionales al arancel base universal del 10% impuesto por Trump. 

A su vez, cumplir con el valor de contenido nacional para acreditar origen puede ser un desafío. En Colombia, el contenido requerido promedio es del 35%, mientras que en México puede llegar hasta un 85%. El país, al tener mejores reglas de origen, puede identificar oportunidades en productos mexicanos fuera de norma que enfrentarán aranceles de hasta el 25%. 

Por otro lado, Colombia figura entre los países de América Latina con mayor mano de obra disponible, al registrar un desempleo superior al 10%, mientras que México se ubica en 2,4%. Además, Colombia posee una matriz energética renovables superior al 60% y disponibilidad nacional de agua, capaz de responder a la demanda industrial y alineada a las tendencias de reducción de huella de carbono y adopción de fuentes de energía limpias

Finalmente, Colombia ofrece un entorno fiscal competitivo por su régimen franco, marco normativo que permite zonas francas en todo el territorio, una facilidad no presente en otros países de la región. Adicionalmente, ofrece un 20% sobre el impuesto a la renta sujeto a exportación, a diferencia de Brasil, Argentina, Chile o México (no fronterizo). Es el mecanismo ideal para la nivelación fiscal internacional y Colombia cuenta con 41 zonas francas multiempresariales listas para recibir las nuevas cadenas productivas de la región. 

Ante el escenario de la nueva geopolítica global, la combinación de las ventajas mencionadas anteriormente acredita a Colombia como uno de los ganadores de la estrategia arancelaria de Trump. De manera que, el país cuenta con los atributos necesarios para convertirse en la sede alterna del nearshoring de América Latina. 

Por: Martín Gustavo Ibarra Pardo
Presidente Araújo Ibarra

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