Ecopetrol no es solo una empresa petrolera: es un termómetro de la estabilidad macroeconómica de Colombia. Cualquier fisura en su estructura directiva o reputación tiene implicaciones en la calificación crediticia del país. ¿Qué pasa en la mayor empresa de Colombia?
En el último mes, Ecopetrol —la joya estatal de la economía colombiana— ha sido protagonista de una tormenta institucional que ha estremecido a inversionistas, expertos y ciudadanos. La decisión del presidente de la compañía de contratar una auditoría externa sin el respaldo de la junta directiva desató una crisis de gobernanza que rápidamente se reflejó en los mercados: el valor de las acciones de Ecopetrol ha caído más del 19% en cinco años, y la percepción de riesgo del país podría verse afectada si no se restablece la confianza en la principal fuente de ingresos fiscales del Estado.
Ecopetrol no es solo una empresa petrolera: es un termómetro de la estabilidad macroeconómica de Colombia. Cualquier fisura en su estructura directiva o reputación tiene implicaciones en la calificación crediticia del país, el valor del peso, y el flujo de inversión extranjera. En un contexto de transición energética y de debates sobre el papel del Estado en la economía, lo último que necesita Colombia es una crisis de liderazgo en su activo más estratégico.
Pero más allá del diagnóstico, es hora de hablar de soluciones. A continuación, propongo tres medidas concretas y urgentes para revertir la situación y blindar a Ecopetrol ante futuras crisis de gobernanza:
1. Reestructuración independiente de la Junta Directiva
La credibilidad se reconstruye desde el liderazgo. Se necesita una reestructuración parcial de la junta directiva con criterios estrictos de independencia y experiencia técnica. Esta medida no debe ser vista como un castigo, sino como una oportunidad de depurar tensiones políticas e incluir perfiles que representen los intereses del Estado, los inversionistas y los estándares internacionales de gobierno corporativo. El modelo de gobernanza de Petrobras en Brasil podría servir como referente.
2. Blindaje normativo frente a decisiones unilaterales
La crisis actual se originó por la toma de decisiones al margen de los mecanismos internos de control. Es urgente fortalecer los estatutos internos de Ecopetrol para evitar vacíos de poder. Se deben establecer límites normativos más claros para las decisiones estratégicas del presidente de la empresa, que deben contar con aval de al menos dos tercios de la junta directiva. Este blindaje reducirá el riesgo de arbitrariedades y aumentará la predictibilidad para los mercados.
3. Comunicación estratégica y transparencia proactiva
En tiempos de crisis, el silencio es el peor consejero. Ecopetrol debe adoptar una estrategia de comunicación pública mucho más proactiva y técnica. La ciudadanía y los inversionistas necesitan claridad sobre el rumbo de la empresa, sus desafíos y sus decisiones clave. La transparencia no solo previene rumores: construye legitimidad. Un comité de crisis enfocado en relaciones públicas y comunicación financiera puede ser parte de esta solución.
La coyuntura actual representa un momento definitorio para Ecopetrol. Si se actúa con decisión, esta crisis puede convertirse en el punto de partida para una nueva etapa de modernización institucional. La empresa que por décadas ha impulsado el desarrollo colombiano debe ahora liderar con ejemplo, ética y visión de largo plazo.
Por: Mauricio Sáenz*
*El autor es CEO de Rentek.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
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