El proyecto prevé cambios en el impuesto de renta para personas naturales con la eliminación de deducciones y descuentos como el de dividendos, aumenta el IVA a los vehículos híbridos y a todos los licores del 5% al 19% y grava la gasolina y el ACPM.
“Esperamos que haya un debate serio, responsable, en el cual se escuchen las opiniones de los diferentes actores sociales, políticos, gremiales y económicos del país”, dijo el ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, al radicar el proyecto en la Cámara en un ambiente adverso para su aprobación.
El Congreso le aprobó a Petro una reforma tributaria en 2022, meses después de asumir la Presidencia, pero le rechazó otra presentada en 2024.
Según analistas, esta tercera reforma tributaria tiene pocas posibilidades de ser aprobada porque al estar el país a las puertas de un año electoral los congresistas evitarán comprometerse con iniciativas que afecten el bolsillo de los colombianos, al tiempo que critican el elevado gasto público del Gobierno central.
“No hay ambiente político en las comisiones económicas para una nueva reforma tributaria porque el Congreso le dijo al Gobierno de Gustavo Petro que no quería más presupuestos inflados. Hay que bajar el tope del presupuesto, pero el Gobierno no escucha”, dijo el representante Christian Garcés, del Centro Democrático.
Según María Claudia Lacouture, presidente de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), la solución a la crisis fiscal no puede ser más impuestos a las mismas empresas y ciudadanos. Colombia necesita disciplina del gasto, crecimiento e inversión para sanear las finanzas públicas de manera sostenible
AmCham Colombia identificó los siguientes puntos críticos del proyecto:
Más IVA y mayor costo de vida. Se amplía la base del IVA (juegos de suerte y azar, parqueaderos, cuotas de propiedad horizontal no residencial) y se grava la gasolina y el ACPM con tránsito al 10% en 2026-2027 y tarifa general después, presionando el transporte público y de carga y, con ello, los precios de alimentos y bienes básicos (arts. 2–6; págs. 1–4).
Cargas extraordinarias al tejido productivo. Renta del 50% para entidades financieras y recargos de 0–15 p.p. a petróleo y carbón atados a precios internacionales (arts. 14–15; págs. 7–10), más impuesto especial del 1% a la extracción (arts. 28–20; págs. 15–17). Esto resta competitividad, inversión y divisas.
Señales adversas a la inversión extranjera. Dividendos a no residentes al 30% (arts. 16–17; págs. 10–11) y mayores retenciones para ingresos laborales y honorarios (art. 23; págs. 12–14) elevan el costo de capital y la formalidad.
Impuesto al patrimonio progresivo desde 40.000 UVT con tarifas hasta 5% (arts. 18–19; pág. 11) y ajustes en ganancias ocasionales, consumo y tributos ambientales (arts. 20–27, 31–33; págs. 11–22) crean un efecto acumulado que frena crecimiento y empleo.
Aumento de impuestos
El proyecto de reforma tributaria prevé el cobro del IVA del 19 % a los juegos de azar, plataformas digitales e iglesias.
También propone eliminar la exención del IVA de la que gozan los turistas extranjeros en gastos de hospedaje, aunque estas personas podrán recuperarlo cuando vayan a abandonar el país.
Además, se “incrementará el IVA, que está actualmente en el 5 %, al 19 % para los vehículos híbridos” pues “en su momento se creó este beneficio tributario con la idea de estimular el proceso de transición a los vehículos eléctricos”, añadió Ávila.
La reforma también estipula que se incremente del 5 al 19 % el IVA para el vino, el aguardiente y el ron, así como para el whisky, brandy, vodka y sus concentrados.
El área de entretenimiento también fue incluida en el proyecto de reforma, que establece el cobro del impuesto del 19 % a las boletas para conciertos y eventos deportivos cuyo coste supere los 500.000 pesos (unos 125 dólares).
El proyecto de ley contempla además el incremento del IVA que se cobra a los combustibles fósiles (gasolina y diésel), que pasará del 5 al 10 % a partir del 1 de enero de 2026 y se equiparará con el IVA general, del 19 %, a partir del 1 de enero de 2027.
“Seguimos en la búsqueda de desestimular el consumo de las fuertes de energías sustentadas en los productos fósiles que generan un nivel de contaminación muy alto”, añadió el ministro.
El Gobierno aclaró que ningún alimento de la canasta familiar será gravado con IVA, pero en el proyecto de ley figuran impuestos del 5 % para productos como café, avena, arroz industrial, aceites comestibles, chocolate y pastas, entre otros.
La retención en la fuente también se verá afectada porque, en caso de ser aprobada la reforma, nuevas tablas de tarifas, de hasta el 41 %, empezarán a regir en julio de 2026.
Forbes Staff y EFE
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