La llegada de la IA es la última evolución tecnológica que impulsa el progreso de los computadores personales que usamos. ¿Por qué?
El concepto “PC con IA” (del inglés “AI PC”) ya no es un simple experimento futurista, sino una realidad que empieza a transformar la forma en que interactuamos con la tecnología para ser más productivos.
Durante décadas, los computadores personales evolucionaron gracias al avance tecnológico. Así, han experimentado cambios significativos en términos de velocidad, almacenamiento y gráficos. Las máquinas voluminosas y de escritorio se han convertido en dispositivos portátiles y elegantes que ofrecen una mayor duración de la batería, experiencias multimedia de alta calidad y una conexión inalámbrica fluida.
Pero lo que hoy vivimos con la integración de inteligencia artificial representa un cambio de paradigma comparable al paso de los mainframes a los PC en los años ochenta o del computador de escritorio al mundo móvil en la última década. La llegada de la IA es la última evolución tecnológica que impulsa el progreso de los dispositivos que usamos.
Lo más relevante de este nuevo escenario es que la inteligencia artificial ya no depende de la nube: vive directamente en el dispositivo, lo que mejora la eficiencia energética, acelera tareas complejas y habilita nuevas funcionalidades como traducción en tiempo real, retoque automático, mejoras en videollamadas y asistencia creativa.
A diferencia de otras definiciones del mercado, que asocian un PC con IA únicamente a la presencia de una NPU con determinada capacidad de procesamiento (como los 40 TOPS que exige Microsoft para su certificación), la visión de Intel es más amplia e integral. Para Intel, un AI PC combina de manera equilibrada la CPU, la GPU y la NPU, de modo que cada componente cumple un rol específico y complementario: la CPU para tareas generales y de baja latencia, la GPU para cargas de cómputo intensivas como el entrenamiento de modelos o la generación de imágenes, y la NPU como acelerador dedicado a procesos locales, sostenidos y energéticamente eficientes. Esta definición no solo se centra en el hardware, sino también en un ecosistema de software optimizado que habilita nuevas experiencias de IA en el día a día de los usuarios.
Esto significa autonomía, mayor privacidad y rapidez en el procesamiento de datos. Para los usuarios, se traduce en un asistente digital siempre disponible.
Productividad llevada a un nivel superior
Los PC con IA son compatibles con aplicaciones y funciones innovadoras de IA que agilizan las tareas cotidianas, tanto personales como profesionales. Lo que hace que la IA sea tan eficaz es su capacidad para procesar cantidades masivas de datos y completar tareas complejas con rapidez y sin apenas supervisión. Por ejemplo, un trabajo que normalmente llevaría horas, como leer varios informes y resumir sus puntos clave, a la IA solo le toma fracciones de segundo.
Por ejemplo, algunas aplicaciones pueden analizar tu correo electrónico, organizar reuniones, tomar notas y liberar tiempo de tareas repetitivas que consumen energía y tiempo.
De hecho, plataformas multimedia como Adobe o softwares de gestión, ERP y CRM ya están optimizadas para estas capacidades, permitiendo al usuario sacar el máximo provecho de sus aplicaciones cotidianas. ¿Resultado? No solo un salto en productividad y personalización, sino la definición del nuevo estándar de computación personal.
Es más, herramientas de colaboración comunes, como Zoom, Meet y Microsoft Teams utilizan IA para mejorar la experiencia de las reuniones en línea. Así, la IA mejora automáticamente la calidad del audio, reduce el ruido de fondo y te permite una visibilidad clara incluso con poca luz. Además, estas herramientas, aprovechando las capacidades de la IA, pueden generar automáticamente una transcripción o traducción de una llamada.
En un entorno donde la desinformación digital se propaga con rapidez, los PCs con IA integran herramientas como detectores de deepfakes, que permiten verificar la autenticidad del contenido en tiempo real. Este tipo de innovaciones resultan críticas en una sociedad que enfrenta el reto de distinguir lo verdadero de lo fabricado digitalmente.
Más allá de la productividad
Las implicaciones de la IA en los PCs superan ese concepto de eficiencia y productividad que hoy es tan conocido de esta tecnología. El mundo creativo es uno de los que ha percibido mayor beneficio. Editores, diseñadores y cineastas pueden aprovechar aplicaciones potenciadas por IA que permiten transcribir, editar o generar contenidos visuales en segundos. Esto democratiza el acceso a la creación de alta calidad y acelera procesos antes reservados a profesionales con recursos avanzados.
Los gamers, por su parte, encuentran una experiencia más fluida, con fotogramas adicionales y fidelidad gráfica mejorada gracias a algoritmos de aprendizaje profundo. En el terreno educativo, la IA ofrece recursos y recomendaciones personalizadas que guían al alumno hacia un mejor rendimiento ya sea para prepararse para un examen, aprender un nuevo idioma o adquirir una nueva habilidad.
Hasta el tercer trimestre de 2024 se habían despachado más de 15 millones de PC con IA, de acuerdo con estimaciones recientes de Intel. Según proyecciones de IDC, para 2027 cerca del 60% de los equipos enviados a nivel mundial contarán con capacidades de inteligencia artificial, lo que los convertirá en el nuevo estándar del mercado. En esa misma línea, Gartner anticipa que para 2025 los PC con IA representarán alrededor del 43% de los envíos totales, lo que refuerza la idea de que en 2026 ya serán dispositivos comunes en el día a día de los usuarios.
En un contexto con desafíos económicos, la buena noticia es que los PCs con IA están disponibles en una variedad de configuraciones y precios de la mayoría de las marcas reconocidas.
Estamos al inicio de una era donde cada clic, cada búsqueda y cada proyecto contará con un aliado silencioso y poderoso: la inteligencia artificial local. En otras palabras, los PCs con IA no son simples dispositivos más rápidos o con mejores gráficos. Son plataformas que integran inteligencia para adaptarse a nuestras necesidades y que, en los próximos años, redefinirán la relación entre humanos y computadores.
Por: Marcelo Bertolami*
*El autor es director de Socios Regionales y del equipo de Tecnología de Latam en Intel.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
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