Entre enero y julio de 2025, los nacimientos en Colombia bajaron 6,6% frente al mismo periodo de 2024. Aunque la tendencia continúa, la caída es menos pronunciada que en 2023 (-9,1%) y el año pasado (-13,7%).
La tendencia de disminución de los nacimientos en Colombia se mantiene en los primeros siete meses de 2025, aunque con una desaceleración frente a años anteriores. Según el más reciente informe de Estadísticas Vitales del Dane, entre enero y julio de este año se registraron 243.870 nacidos vivos, una variación de –6,6% respecto al mismo periodo de 2024, cuando hubo 261.029.
El dato confirma que la caída continúa, pero con menor intensidad frente a los descensos de –9,1% en 2023 y –13,7% en 2024, año en el que el país alcanzó el nivel más bajo de nacimientos de la última década: 453.901, un 12% menos que en 2023 y 31,3% inferior a 2015.
La reducción obedece a múltiples factores. Las cifras del Dane evidencian que la tasa específica de fecundidad en mujeres de 20 a 24 años pasó de 94,2 en 2015 a 54,7 en 2024, un descenso de 41,9%. Además, el grupo de 15 a 19 años registró en 2024 una disminución de 17,2% frente a 2023, reflejo de un menor número de embarazos adolescentes.

La tasa general de fecundidad –nacidos vivos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 49 años– se situó en 28,1 en 2024, con una baja de 4,9 frente a 2023. En comparación con 2008, la caída es de 14,2 puntos, lo que ratifica un cambio demográfico sostenido hacia familias más pequeñas y un mayor control de la reproducción.
El fenómeno no es uniforme en todo el país. Departamentos como Vaupés (-21,0%), Sucre (-20,4%), Magdalena (-20,2%) y Vichada (-19,4%) presentaron las mayores reducciones en 2024. También se observan diferencias en nacimientos según pertenencia étnico-racial: el 9,1% de los bebés nacidos en 2024 fueron reconocidos por sus padres como parte de un grupo étnico, con un 5,4% identificados como indígenas, la segunda cifra más alta en una década.
Como explican los expertos en demografía, de mantenerse la tendencia Colombia podría enfrentar en las próximas décadas un envejecimiento poblacional más acelerado, con implicaciones en el mercado laboral, la demanda de servicios de salud y la sostenibilidad de sistemas de pensiones. Sin embargo, la moderación en la caída de 2025 frente a los dos años anteriores abre el debate sobre si el país está entrando en una fase de estabilización.

El informe del Dane también registra datos sobre mortalidad. En 2024 se reportaron 275.778 defunciones no fetales, un aumento de 2,7% frente a 2023, mientras que entre enero y julio de 2025 hubo un incremento preliminar de 1%. Las enfermedades isquémicas del corazón continúan como principal causa de muerte, seguidas por las crónicas de las vías respiratorias inferiores y las cerebrovasculares.

La disminución de nacimientos, combinada con la estabilidad de la mortalidad, configura un país con crecimiento natural cada vez más débil. Esta transición demográfica plantea retos significativos en políticas públicas, desde la atención a una población más envejecida hasta la necesidad de repensar la educación, el empleo y la seguridad social para las próximas generaciones.
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