Mientras AmCham advierte que el uso de hilados de países sin TLC puede llevar a perder el beneficio del acuerdo con EE. UU., la Andi critica que la medida expone a la industria nacional a una competencia desleal.
El Decreto 1197, firmado el 14 de noviembre por el Ministerio de Comercio, fijó en 0 % el arancel para 10 subpartidas de hilados provenientes de países sin TLC, una decisión que el Gobierno presenta como un impulso a la reindustrialización y un alivio temporal para el Sistema Moda.
Sin embargo, la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) lanzó una advertencia: para las empresas que exportan a Estados Unidos, la medida puede convertirse en un riesgo arancelario si no se gestiona correctamente frente a las reglas de origen del TLC.
El gremio explicó que, en la mayoría de las prendas de vestir que Colombia vende al mercado estadounidense —en especial las de los capítulos 61 y 62— opera la regla “yarn-forward”, según la cual el hilado, el tejido y la confección deben ser originarios de Colombia o de Estados Unidos.
“Si los fabricantes utilizan hilados importados desde países sin acuerdo comercial, y estos no hacen parte de la lista de short supply, la prenda pierde su condición de originaria y deja de acceder a las preferencias del TLC”, advirtió AmCham Colombia.
El impacto puede ser significativo. Estados Unidos absorbe cerca del 31 % de las exportaciones de textiles y confecciones del país, y la pérdida del origen preferencial implica un cambio inmediato en el esquema arancelario.
Una prenda que hoy ingresa con tarifa 0 % bajo el acuerdo pasaría a pagar el arancel Nación Más Favorecida(NMF), que según estimaciones sectoriales promedia 18,3 %, uno de los más altos entre las categorías de bienes industriales. A ello se suma la tarifa recíproca del 10 % vigente desde 2025, lo que eleva la carga efectiva a alrededor de 28,3 %.
En un ejemplo citado por el gremio, una camiseta de algodón de US$ 10 que cumple reglas de origen paga apenas USD 1 por la tarifa recíproca. Pero si incorpora hilados cubiertos por el Decreto 1197 provenientes de India o China, el importador en EE. UU. debería asumir cerca de US$ 2,83 en aranceles, casi el triple.
En un mercado tan competitivo y sensible al precio como el estadounidense, ese diferencial puede traducirse en pérdida de contratos, menor rentabilidad o sustitución de proveedores colombianos.
“Exportar sin cumplir las normas de origen o certificar indebidamente origen preferencial puede dar lugar, además del pago retroactivo de aranceles e intereses, a sanciones por parte de las autoridades aduaneras de Estados Unidos, incluyendo multas, ajustes en futuras importaciones, intensificación de controles y afectación de la reputación del exportador ante clientes y autoridades”, señala AmCham.
En medio del debate, el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, elevó el tono de la crítica al advertir sobre los efectos internos de la medida para la cadena de hilandería:
“Tanto criticar a otros gobiernos de ser neoliberales y hoy nos enfrentamos a un gobierno que sacrifica a un sector industrial despiadadamente abriéndolo a los depredadores asiáticos. ¿Esta es la política industrial que va a implementar el Gobierno Nacional? ¿Entregarle el sector de hilos a los productores asiáticos y acabar con todas las empresas locales eliminando del mapa 8.000 empleos?”, cuestionó.
La decisión generó rechazo en parte de las organizaciones sindicales. El Comité Ejecutivo de la CGT y líderes del sector textil advirtieron que la reducción arancelaria podría agravar la situación de productores locales. Luis Rodrigo Carmona, presidente del Sindicato Fabricato, aseguró que la medida fortalece a competidores asiáticos y representa “una competencia desleal” para la industria nacional.
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