Villar advirtió que Colombia completará seis años sin cumplir la meta de inflación; Petro replicó que el Banco fomenta un “modelo de rentismo” y que su postura afecta a los trabajadores.
Mientras el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, expuso en el Foro de Corfi un diagnóstico de preocupación por el repunte de la inflación, el deterioro fiscal y el desanclaje de las expectativas, el presidente Gustavo Petro lo descalificó públicamente desde la red social X, acusando al Emisor de “displicencia con la producción nacional” y de favorecer a los acreedores de la deuda interna.
Minutos después de la intervención de Villar, Petro publicó un mensaje de fuerte tono político en X. Según él, la inflación “se reduce” por la caída en la especulación del gas y por una menor tasa de interés real, no por la postura del Banco. Acusó a la Junta de cometer un “mal análisis” al atribuir la inflación a factores monetarios, y aseguró que al subir la tasa de interés el propio Emisor genera más liquidez vía pagos de intereses sobre bonos de deuda interna, lo que —según el presidente— beneficia a los “más grandes ricos del país”.
Petro sostuvo que el Banco de la República “no debió ponerse de activista económico del uribismo” ni promover un “subsidio al rentismo”, mientras rechazó que los trabajadores deban cargar con el costo del ajuste fiscal. Culminó afirmando que el Banco, junto con decisiones del gobierno Duque y del Congreso, contribuyó al déficit fiscal que enfrenta hoy el país.

En su intervención, Villar advirtió que Colombia dejó atrás el escenario de desinflación previsto a finales de 2024. La inflación no cayó al ritmo esperado, se estabilizó en 5,4% y subió recientemente a 5,5%, la segunda más alta de la OCDE después de Turquía. Las expectativas, dijo, ya no convergen hacia la meta del 3%, sino que se ubican entre 5,1% y 5,3% para 2025 y en 4,4% para 2026. El gerente sostuvo que, bajo las proyecciones actuales del mercado, el país completará seis años sin cumplir la meta, lo que afecta la credibilidad del ancla monetaria.
Una tensión recurrente desde 1991
En 1991, cuando la Asamblea Constituyente sesionaba, la propuesta de darle autonomía al Banco de la República en el manejo de las políticas monetaria, cambiaria y crediticia no cayó bien en el Ministerio de Hacienda que entonces lideraba Rudolf Hommes.
Según el exministro, por un lado la iniciativa despojaba a esa cartera de sus atribuciones en materia cambiaria y crediticia y, por el otro, se temía que la junta directiva terminara siendo de bolsillo del gerente, como ya ocurría con la Junta Monetaria.
Pero la discusión se zanjó cuando el entonces presidente, César Gaviria, dio un argumento contundente a favor de la completa independencia del Emisor: “Imagínese que salga electo Navarro o Samper”.
Desde entonces, suelen presentarse encontrones entre los gobiernos y la Junta Directiva del Emisor por el manejo de las tasas de interés, a pesar de que el presidente de turno es quien designa a sus integrantes, quienes a su vez eligen al gerente.
De hecho, Petro ha nombrado a tres de los actuales siete miembros de la Junta: Laura Moisá, César Giraldo y Olga Lucía Acosta, aunque esta última se ha alineado con el bloque que ha votado por mantener la tasa del Emisor en 9,25%.
También le puede interesar: ‘Colombia tiene la inflación más alta de la OCDE y suma seis años sin cumplir la meta’, advierte gerente del Banrep
