La mayor emisión externa de la historia reabre el debate sobre el endeudamiento, en un contexto de exportaciones estancadas, crecimiento débil y un riesgo país que sigue desacoplado de la región.

Esta es la demostración de lo sobreviniente en los decretos de emergencia”, escribió el presidente Gustavo Petro en su cuenta de X, al referirse a la emisión de deuda externa por US$5.000 millones realizada por su gobierno, la más grande en la historia del país. Según el mandatario, “se ha desplomado la tasa de interés en dólares con que nos endeudamos”. Antes —afirmó—, tras el hundimiento en el Congreso de la ley de financiamiento, esa tasa era del 12% e incluso del 8%, mientras que ahora habría caído a 5,9%, gracias a la expedición del decreto tributario por emergencia.

Las reacciones al trino no se hicieron esperar.

“El Presidente confunde una tasa en pesos con una tasa en dólares”, señaló Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria. “Colombia no pasó de financiarse del 12% al 5,9%. El 12% es una tasa en pesos y sigue en niveles máximos del año pasado. El 5,9% es en dólares y todavía está lejos de la región”, precisó.

Campos añadió que el riesgo país continúa tan desacoplado como desde el episodio del control de capitales, con casi cuatro años sin cambios relevantes. “No está cayendo, y mucho menos desplomándose”, subrayó.

El riesgo país de Colombia (medido por los Credit Default Swaps) no está cayendo, y mucho menos desplomándose, según Campos.

Para el economista, un dólar a la baja suele ser una señal positiva para la economía, en la medida en que refleja confianza en la moneda local. En su opinión, la divisa seguirá cayendo por un tiempo prolongado, en línea con el cambio estructural que atraviesa la economía global.

“Cuando el entorno mundial mejora —piensen en los precios del café y del oro disparándose— la ecuación sana es clara: suben las exportaciones, baja el riesgo país, crece la economía, cede la inflación, mejoran las tasas, el dólar baja y el ciclo se repite”, explicó. Sin embargo, advirtió que hoy ocurre exactamente lo contrario: bajo crecimiento, riesgo país y deuda en máximos históricos, con exportaciones estancadas.

“Si bien el mundo está cambiando, forzar en este momento la caída del dólar a punta de deuda es un riesgo elevado. La divisa ha bajado cerca de 300 pesos en pocos días, mientras emitimos afuera alrededor de $40 billones, entre Pimco y la colocación de hoy —si el famoso crédito del FMI fue de $20 billones—”, puntualizó.

Al anunciar la emisión de deuda de casi US $ 5.000 millones, el ministro de Hacienda, Germán Ávila , dijo que “la exitosa demanda refleja una evidente confianza en el manejo responsable de las finanzas públicas de Colombia, así como una amplia y diversificada base de inversionistas”.

Pero José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda, calificó la afirmaciones del presidente y de Ávila como un “homenaje a la mentira, con un tufo de intentar engatusar a los colombianos”. A su juicio, “si algo debe cambiar este año en Colombia es un modelo de gobierno que no crea que la sociedad es tonta y no se da cuenta del engaño, salvo —claro— que se trate de un error por desconocimiento que se solucione retirando el trino”.

Restrepo cuestionó con dureza la estrategia fiscal del Gobierno y sostuvo que no existen hechos nuevos que justifiquen la declaratoria de una emergencia económica. Según dijo, se está construyendo un argumento “mal armado” que mezcla la ley de financiamiento con supuestas contingencias, apoyado —afirmó— en una falsedad que no resistiría el análisis de la Corte Constitucional.

El exministro también rechazó la idea de seguir aumentando las emisiones de deuda bajo el argumento de que hoy serían más baratas. A su juicio, siguen siendo costosas, y ese razonamiento explicaría por qué este gobierno ha realizado las mayores emisiones de deuda local y externa frente a cualquier administración anterior.

Finalmente, criticó lo que calificó como una narrativa de victimización, al atribuir el deterioro fiscal a gobiernos pasados o al Banco de la República, cuando —subrayó— la actual administración ha incrementado la deuda nueva en cerca de $400 billones, una cifra sin precedentes incluso frente al periodo de la pandemia.

Restrepo advirtió que el país se encamina este año a los niveles más altos de déficit fiscal y deuda pública de su historia, y sostuvo que el primer paso para corregir el rumbo será no engañar a la ciudadanía ni en el diagnóstico ni en las soluciones.

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