Las remesas hacia Colombia alcanzaron US$13.098 millones en 2025, su nivel más alto histórico, consolidándose como una de las principales fuentes de divisas y reflejando un cambio estructural en su naturaleza.
Las remesas hacia Colombia marcaron un nuevo máximo histórico en 2025 y confirmaron su consolidación como una de las principales fuentes de divisas para la economía del país. Según el reporte divulgado por el Banco de la República, los ingresos por remesas alcanzaron los US$13.098 millones, frente a los US$11.848 millones del año previo, lo que representa un crecimiento cercano al 10,5 % anual.
La cifra prolonga una tendencia ascendente que se ha acelerado en los últimos años. En 2023, las remesas sumaron US$10.091 millones, mientras que en 2022 se ubicaron en US$9.428 millones, reflejando un aumento acumulado de casi 39 % en tres años. Con este desempeño, las remesas superan ampliamente los niveles prepandemia y se afianzan como un flujo externo cada vez más estable.
El sólido desempeño de las remesas en 2025 se dio en un contexto de estancamiento de las exportaciones colombianas. Entre enero y noviembre, las ventas externas del país sumaron US$45.655 millones, con un aumento de 1,3 % anual, según cifras delDane. Sin embargo, el resultado agregado ocultó dinámicas contrastantes entre sectores clave
Las exportaciones de combustibles y productos de las industrias extractivas —tradicionalmente la principal fuente de divisas— alcanzaron US$17.617 millones en los primeros once meses del año, lo que representó una caída de 17,8 % frente al mismo periodo de 2024, afectadas por menores ventas de petróleo y carbón.
En contraste, las exportaciones de manufacturas totalizaron US$10.050 millones, con un crecimiento de 4,9 %, mientras que el grupo agropecuario mostró un avance aún mayor. Aun así, estos aumentos no lograron compensar plenamente la contracción del sector minero-energético, reforzando el papel de las remesas, que con US$13.098 millones en 2025 se consolidaron como una fuente de divisas más estable y menos expuesta a la volatilidad de los mercados internacionales.
Más allá del crecimiento en dólares, el comportamiento de 2025 refuerza un cambio estructural en la composición de estos ingresos, según un estudio reciente de Global66 sobre transferencias internacionales y pagos transfronterizos.
De acuerdo con el análisis, una porción creciente de las remesas ya no responde exclusivamente a envíos familiares tradicionales, sino a ingresos recurrentes derivados del trabajo remoto, servicios profesionales globales y exportación de talento, impulsados por freelancers y nómadas digitales que reciben pagos desde el exterior.
Este giro tiene implicaciones macroeconómicas relevantes. A diferencia de otros flujos externos más volátiles, como la inversión de portafolio, las remesas muestran una mayor resiliencia frente a choques financieros y se convierten en un soporte clave para la balanza de pagos y el consumo de los hogares. En algunos períodos recientes, incluso han generado más ingresos en divisas que sectores tradicionales de exportación.
El Banco de la República ha señalado en distintos informes que este flujo externo también contribuye a mitigar presiones cambiarias y a suavizar ciclos económicos, especialmente en un contexto de desaceleración global.
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