La confianza comercial repuntó con fuerza en enero y alcanzó su nivel más alto en un año, mientras la industria continúa presionada por la caída de pedidos y el deterioro exportador.
La economía colombiana inició 2026 con señales mixtas: el Índice de Confianza Comercial (ICCO) se ubicó en 26,0% en enero, 8,2 puntos porcentuales por encima de diciembre y 4,4 puntos más que un año atrás, mientras el Índice de Confianza Industrial (ICI) cayó a -1,5%, profundizando el terreno negativo frente al cierre de 2025 y frente a enero del año pasado. En paralelo, el frente externo muestra tensiones: en el cuarto trimestre de 2025 el valor exportado en dólares registró un balance negativo (-5,1%) y la rentabilidad exportadora se desplomó a -33,0%, afectada principalmente por la tasa de cambio y los costos logísticos.

El repunte del comercio responde, sobre todo, a un giro en las expectativas. Las previsiones sobre la situación económica para el próximo semestre aumentaron 13,4 puntos porcentuales frente a diciembre, mientras el nivel de existencias cayó 15,0 puntos, lo que sugiere un ajuste de inventarios que favorece la percepción del negocio. Sin embargo, la evaluación sobre la situación actual de las empresas retrocedió 4,0 puntos, lo que indica que el optimismo está más anclado en lo que viene que en el presente inmediato.
En contraste, la industria no logra consolidar una recuperación. El ICI descendió 0,8 puntos frente a diciembre y 3,5 puntos frente a enero de 2025. La principal presión provino del volumen actual de pedidos, que cayó 11,7 puntos en el mes y se ubicó en -32,0%, reflejando una demanda todavía débil. Aunque las expectativas de producción para el próximo trimestre mejoraron 11,9 puntos, el deterioro de los pedidos y el aumento en inventarios limitaron el avance del indicador.

El módulo exportador refuerza el diagnóstico de una industria bajo presión. En el cuarto trimestre de 2025, el balance sobre el valor exportado en dólares se redujo 10,9 puntos frente al trimestre anterior y los pedidos de exportación también retrocedieron. Más preocupante aún, la rentabilidad de la actividad exportadora cayó 14,5 puntos trimestrales y 30,2 puntos frente al mismo periodo de 2024, en línea con el comportamiento de la tasa de cambio.
Entre los factores que más golpearon la actividad exportadora se destacan la tasa de cambio peso-dólar, con un balance de -50,4%, y el transporte interno en Colombia (-24,8%). Del lado positivo, el sistema de Plan Vallejo y los servicios colombianos de información y mercadeo fueron los elementos más favorables, aunque insuficientes para compensar el deterioro general.
Aun así, las expectativas a tres meses muestran un leve respiro: el balance de perspectivas exportadoras subió a 5,0%, tras haber estado en -13,4% el trimestre anterior. El 26,9% de los encuestados espera que sus exportaciones aumenten en el corto plazo, mientras que el 21,8% anticipa una disminución y la mayoría prevé estabilidad.
El arranque de 2026, en suma, deja una economía con dos velocidades: un comercio que recupera confianza apoyado en mejores expectativas y una industria que todavía enfrenta la debilidad de la demanda y el peso de un entorno externo adverso.
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