Expertos debaten si el movimiento responde a prudencia técnica o a presiones del Gobierno, mientras la próxima decisión llegará en junio tras la primera vuelta presidencial.
La decisión del Banco de la República de mantener su tasa de interés en 11,25% tomó por sorpresa al mercado y abrió un nuevo debate entre analistas sobre el mensaje detrás de la pausa en el ciclo de política monetaria.
La Junta Directiva optó por dejar inalterada la tasa, pese a que la mayoría de expectativas apuntaban a un nuevo incremento. El movimiento se da tras el alza de 100 puntos básicos en la sesión anterior y en medio de un entorno de presiones inflacionarias persistentes.
Para Juan David Ballén, director de estudios económicos de Aval Casa de Bolsa, la decisión refleja prudencia. “El Emisor ya ha realizado gran parte de la tarea en su ciclo de aumento; los futuros incrementos dependerán de cuánto más se eleven las expectativas de inflación”, señaló. Añadió que “esperar a que bajen los ánimos es una decisión sabia” y que mantener la tasa estable permite adoptar medidas más técnicas en un entorno de alta incertidumbre.
Desde el mercado, Felipe Campos, gerente de inversión y estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, puso el foco en la lectura que haga el mercado. “El dólar será la variable clave para saber si la decisión se interpreta como una pausa técnica o una pausa forzada”, advirtió, al tiempo que destacó la unanimidad de la Junta tras recientes divisiones.
Por su parte, Wilson Tovar, gerente de investigaciones económicas de Acciones y Valores, calificó la decisión como de “extrema cautela”. A su juicio, la inflación —que en marzo se ubicó en 5,6% y muestra presiones en su componente básico— evidencia que la “última milla” hacia la meta del 3% será más compleja. En ese contexto, mantener la tasa en 11,25% busca anclar expectativas y evitar que se consoliden presiones inflacionarias más persistentes.
Además, destacó que el Banco tiene margen para sostener tasas altas en un entorno de actividad económica resiliente y mercado laboral dinámico, aunque advirtió sobre riesgos externos como el conflicto en Medio Oriente, que podría presionar los precios de energía y alimentos.
La visión más crítica vino de Julio Romero, economista jefe de Corficolombiana, quien afirmó que la decisión “no responde a criterios técnicos, sino a la presión del Gobierno” sobre el Banco en las últimas semanas.
En todo caso, el mercado ya mira hacia adelante. La próxima decisión de la Junta se tomará a finales de junio, después de la primera vuelta presidencial, en un entorno donde la evolución de la inflación, el dólar y el contexto político serán determinantes para el rumbo de la política monetaria.
