La SIC concedió a Indigo Technologies derechos exclusivos hasta 2042 sobre un método de inteligencia artificial para caracterizar tumores pulmonares en tomografías. La compañía, construida sin capital de riesgo durante más de dos décadas, opera el 16% de las camas hospitalarias de Colombia y prepara su entrada en México y Brasil.

A principios de este año, sin oposición de terceros, la Superintendencia de Industria y Comercio, la autoridad para la propiedad industrial en Colombia, concedió a Indigo Technologies una patente de invención que protegerá hasta enero de 2042 un sistema de inteligencia artificial diseñado para caracterizar tumores pulmonares en tomografías axiales computarizadas.

El trámite tomó cuatro años. Fue radicado el 21 de enero de 2022, sobrevivió un examen técnico exigido por la entidad en abril de 2025 y terminó con la concesión de 13 reivindicaciones, incluida la arquitectura de red neuronal U-Net que sustenta la segmentación de las lesiones y el algoritmo K-medias que define los umbrales cuantitativos de invasividad.

La invención lleva la firma del ingeniero Andrés Anaya Isaza y se titula “Sistema y método para caracterizar tumores pulmonares (sólidos, subsólidos y vidrio esmerilado) basado en criterios invasivos mediante distancia pixelar y algoritmos de aprendizaje profundo”.

En términos prácticos, busca convertir un hallazgo radiológico, que es una sombra sospechosa en una imagen, en un biomarcador medible, comparable en el tiempo y traducible a un puntaje de riesgo.

La diferenciación frente al estado del arte más cercano, la solicitud estadounidense US2020074634, se concentra en la incorporación de algoritmos de aprendizaje profundo, una interfaz para datos clínicos y la determinación del biomarcador de invasividad a partir del cálculo de distancia pixelar.

Para Jose Páez, cofundador y CEO de Indigo, el trámite tuvo un significado que excede lo legal.

“Más que un trámite legal, ese proceso fue una prueba de madurez para la compañía”, dijo Páez a Forbes Colombia. “En salud, una patente seria obliga a demostrar que detrás de la innovación hay un problema real, una solución técnicamente diferenciada y la capacidad de documentarla con rigor”.

El argumento clínico es que las guías internacionales de seguimiento de nódulos pulmonares descansan en variables como tamaño, morfología y crecimiento en estudios seriados, y el cáncer de pulmón sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer en el mundo.

Indigo opera bajo una tesis de reclamar una categoría propia, lo que denomina “sistema operativo hospitalario” y agrupa diez plataformas en la nube bajo un mismo plano de control.

Son estas Vie Cloud para la operación clínica y financiera; Indira Cloud para imagenología; Coral Cloud para patología digital; OneView y Pulse para datos longitudinales y desempeño; Fluxy y Nexus para interoperabilidad; Mind para la capa agéntica de IA; Genexia Cloud para el frente genómico; e Indigo Capital para sostenibilidad financiera.

La idea, según Páez, es ofrecer a las instituciones una tercera vía entre las “suites cerradas que prometen control y terminan siendo rígidas” y los “mosaicos de software abiertos que terminan fragmentando la operación”.

Indigo, de la que Forbes reportó por primera vez en 2023, está hoy estructurada como holding estadounidense con grupo empresarial en Colombia, opera en cuatro países, atiende a más de 100 instituciones, gestiona 10.200 camas hospitalarias y soporta el trabajo de más de 30.000 profesionales de la salud que atienden a 12 millones de pacientes.

Por sus plataformas se procesan más de US$1.000 millones en facturación clínica anual. Las ventas propias proyectadas para el cierre de 2026 ascienden a US$32 millones. Durante 25 años, en sus distintas etapas, la compañía no ha recibido ni un solo dólar de firmas de capital privado o de riesgo, lo que significa, que ha ido escalando con sus propias ganancias.

Páez financió la compañía con sus ahorros, los ingresos del negocio y préstamos de amigos, en buena medida porque desconocía la existencia del ecosistema del capital de riesgo cuando empezó.

La compañía resuelve cerca de 100 bugs por semana mediante una plataforma propietaria de inteligencia artificial, a un costo entre dos y tres centavos de dólar por parche. Dos ingenieros logran en menos de una hora lo que antes requería un equipo grande durante dos semanas. La retención de clientes, según la compañía, se ha mantenido en 98% durante 12 años.

Fuera de Colombia, la mayor tracción de Indigo ha venido de Costa Rica y Panamá. La hoja de ruta apunta a México y Brasil como próximos mercados de profundización, mientras la compañía prepara su entrada eventual a Estados Unidos. Indira Cloud, su línea de imagen médica, ya cuenta con autorización FDA 510(k) Class II para el componente Indira Viewer, y la compañía exhibe un portafolio de certificaciones que apunta a anticipar la conversación regulatoria en jurisdicciones más exigentes.

El origen de la compañía añade un matiz que Páez insiste en defender. Indigo nació en Neiva, capital del Huila, una ciudad intermedia que no figura en los mapas tradicionales de empresas de crecimiento exponencial.

“Neiva no es una nota de color en la historia de Indigo; es parte de su ADN operativo”, dice. “Haber construido tecnología en salud desde una ciudad intermedia, lejos de los hubs tradicionales y en un entorno con menos capital, menos ecosistema y menos indulgencia, nos obligó desde el principio a desarrollar una cultura de ejecución muy concreta”.

Indigo busca posicionarse en una franja del mercado donde la inteligencia artificial diagnóstica ya no compite por capacidades sueltas, sino por integración con el flujo clínico, la patología y los datos longitudinales del paciente.

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