El Gobierno aseguró que la deuda externa cayó tras el cierre de operaciones TRS, pero analistas sostienen que la deuda total aumentó y que solo cambió su composición hacia mayor endeudamiento interno.
El anuncio del Gobierno sobre una reducción “histórica” de la deuda externa abrió un nuevo debate entre analistas económicos sobre el verdadero impacto financiero de la estrategia de endeudamiento del país.
La Dirección de Crédito Público del Ministerio de Hacienda informó esta semana tras la cancelación de operaciones de swap de rendimiento total (TRS, por sus siglas en inglés), movimiento con el que, según el director de Crédito Público, Javier Cuéllar, Colombia redujo su deuda externa en cerca de US$10.000 millones entre marzo y mayo de 2026.
Según el funcionario, la deuda externa pasó de representar cerca del 42% del PIB al 25%, en lo que calificó como una reducción “sin precedentes” en la historia del país.
Sin embargo, el gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Alianza Fiduciaria, Felipe Campos, cuestionó la narrativa oficial y aseguró que la deuda total no disminuyó, sino que cambió de composición.
“Desde agosto de 2022, la deuda interna subió $357 billones y la externa aumentó el equivalente a $37 billones. Ambas subieron, solo cambió la proporción”, afirmó.
Campos también sostuvo que parte de la reducción en el indicador de deuda externa de 41% a 32% obedeció a la caída del dólar de $4.532 a $3.676, más que a una estrategia activa del Gobierno.
Pero la principal crítica apunta al costo financiero del cambio de deuda externa por deuda interna. Según el analista, el Gobierno reemplazó obligaciones en dólares con tasas cercanas al 6,2% por TES en pesos alrededor del 12,5%, con dólar por encima de $4.000.
De acuerdo con sus cálculos, esa decisión habría generado pérdidas realizadas por cerca de $17 billones: unos $12 billones asociados a la caída posterior del dólar y otros $4 billones derivados del mayor costo en tasas de interés.
“Uno no vende sus errores como aciertos: Puede que en el futuro ayude estar menos expuestos al dólar, pero elegir en qué tasa endeudarse no es ciencia de cohetes. Si encima eligieron la más cara y estuvieron de malas que el dólar siguió cayendo. Fue todo menos un acierto”.
Campos señaló que los $17 billones por no “endeudarnos en pesos, se suman a los $83 billones de más intereses por canjear masivamente deuda vieja por nueva”.
El debate se produce en momentos en que el mercado sigue atento al deterioro fiscal, al aumento del endeudamiento interno y a las elevadas tasas que el Gobierno ha debido pagar recientemente en emisiones de TES y TCO, algunas cercanas al 14%.
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