El aguacate Hass lideró en valor FOB, mientras que el plátano fue el producto con mayor volumen exportado. El sector cerró el año con avances en algunos cultivos y presiones por costos, certificaciones, logística y exigencias fitosanitarias.
Las exportaciones de frutas colombianas cerraron 2025 con cinco productos al frente del ranking: aguacate hass, plátano, limón tahití, gulupa y naranjas. En conjunto, estas líneas sumaron US$748,27 millones FOB (valor de la mercancía al salir del país, sin incluir fletes internacionales ni seguros) y 540.373 toneladas, de acuerdo con cifras de la Asociación Hortifrutícola de Colombia, Asohofrucol, que comparan el desempeño de enero a diciembre de 2024 frente al mismo periodo de 2025.

Por valor FOB, el aguacate Hass fue la principal fruta exportada. Sus ventas externas pasaron de US$309,44 millones en 2024 a US$375,29 millones en 2025, lo que representó un crecimiento de 21,28%. En volumen, el aumento fue de 46%, al pasar de 138.316 a 201.479 toneladas.
Néstor Medina Castillo, coordinador del Plan Nacional de Fomento Hortifrutícola (PNFH) en Huila, explicó que uno de los aprendizajes del cultivo ha sido adaptar la producción a las condiciones de cada zona del país. “Nuestro primer reto fue aprender a cultivar aguacate en nuestras condiciones de cada zona”, señaló. En su lectura, el desarrollo del Hass en Colombia ha estado marcado por un proceso de ajuste, en el que los productores han tenido que tomar referencias externas sin copiar por completo los modelos de otros países.
Medina también sostuvo que la calidad es el eje sobre el que debe competir el producto colombiano frente a otros orígenes. “Todo tiene que salir de calidad, con ese diferenciador”. Para el vocero, ese factor es relevante porque el aguacate colombiano compite en mercados donde también participan países con mayor trayectoria exportadora, como Perú y México. A eso se suman retos asociados al clima, la mano de obra, los insumos y las certificaciones que exigen los compradores internacionales.
El plátano fue la fruta con mayor volumen exportado dentro del top cinco. En 2025 alcanzó 227.729 toneladas, frente a 172.782 toneladas en 2024, con un incremento de 32%. En valor FOB, las ventas externas pasaron de US$140,03 millones a US$180,77 millones, una variación de 29,09%.
La lima Tahití, conocida comercialmente como limón Tahití, ocupó el tercer lugar por valor FOB, aunque con un comportamiento a la baja frente al año anterior. Las exportaciones pasaron de US$137,50 millones en 2024 a US$120,61 millones en 2025, una caída de 12,28%. En volumen, el descenso fue de 96.337 a 90.052 toneladas, equivalente a una variación de -7%.
Asohofrucol explicó que en productos como la lima Tahití y la naranja se observa una desaceleración de precios asociada a las condiciones de oferta y demanda. En el caso de la gulupa, el comportamiento fue distinto: aunque el volumen exportado bajó, el valor creció por una tendencia al alza en los precios.
La gulupa pasó de US$52,18 millones FOB en 2024 a US$64,81 millones en 2025, un crecimiento de 24,21%. En toneladas, la categoría descendió de 13.320 a 12.967, una caída de 3%. James Figueroa, CEO de Misky, compañía productora de frutas, afirmó que el país ocupa una posición relevante en este mercado. “Colombia se consolida como el principal productor mundial de gulupa. Es la pasiflora más exportada del país, superando a la granadilla y al maracuyá”.
Figueroa explicó que la gulupa ha pasado por un proceso de recuperación después de la sobreoferta y los bajos precios registrados entre 2020 y 2021. Según afirmó, el costo de entrada sigue siendo uno de los principales retos para los productores, en especial por la inversión que exige la producción bajo invernadero y por el tiempo que tarda el cultivo en llegar a cosecha. “El costo de entrada es alto, los costos de construcción de invernadero son bastante altos y es una fruta que oscila entre nueve y 12 meses para poder dar una cosecha”, afirmó.
El productor también señaló que Europa sigue siendo el mercado central para esta fruta. “Más del 95% de la gulupa se exporta a Europa. Estamos muy bien posicionados en ese nicho”. En sus palabras, la demanda europea ha contribuido a sostener los precios, aunque también ha elevado las exigencias para los productores colombianos.
Figueroa advirtió que las condiciones fitosanitarias (prevención de plagas) se han convertido en uno de los mayores desafíos para el cultivo. “Uno de los grandes retos es poder manejar el cultivo fitosanitariamente de una manera que cumpla con las exigencias del mercado europeo”. Además, explicó que los límites máximos de residuos y las restricciones sobre el uso de herramientas químicas han obligado a avanzar hacia prácticas de producción más limpias y controladas.
El quinto lugar fue para las naranjas frescas o secas, que registraron US$6,79 millones FOB y 8.146 toneladas en 2025. La categoría tuvo una caída de 4,86% en valor y de 2% en volumen frente a 2024, cuando había alcanzado US$7,14 millones y 8.286 toneladas.
Los destinos de exportación muestran una concentración en Norteamérica y Europa. Estados Unidos recibió 41,5% de las exportaciones de fruta colombiana en 2025, equivalente a 264.737 toneladas. Le siguieron Países Bajos, con 17,7% y 112.981 toneladas, y Reino Unido, con 9,4% y 60.036 toneladas. Asohofrucol precisó que parte de la relevancia europea responde a la entrada y redistribución de fruta por puertos como Rotterdam y Amberes hacia otros mercados de la Unión Europea.
Álvaro Palacio Peláez, presidente ejecutivo de Asohofrucol, señaló que el desempeño de las frutas colombianas en el exterior depende de tres elementos. “Cuando hablamos del posicionamiento de las frutas y hortalizas colombianas en los mercados internacionales, existen tres factores determinantes para su éxito: el volumen de producto exportable, que ha presentado una tendencia al alza; la calidad de los productos y la obtención de certificaciones”, afirmó.
El sector opera a partir de una cadena que conecta producción, acopio, transformación y comercialización, con una participación relevante de pequeños productores. Palacio también sostuvo que el subsector enfrenta desafíos en tecnificación, asistencia técnica y logística, factores que inciden en su competitividad pese al potencial productivo y a la demanda interna y externa.
Entre los costos que presionan a productores y exportadores están la mano de obra, los insumos, los fletes nacionales e internacionales, los empaques, las certificaciones y la calidad exportable. La logística permanece como un componente variable por factores como el precio del combustible, el estado de las vías y los peajes, mientras que las certificaciones, aunque no son el mayor costo, resultan necesarias para acceder a los mercados externos.
Para 2026, Asohofrucol estima que las exportaciones hortifrutícolas colombianas podrían alcanzar 675.323 toneladas y US$1.135 millones FOB. La proyección representaría un crecimiento de 5,95% en peso neto y de 8,61% en valor. No obstante, el gremio advierte que la apertura de nuevos mercados dependerá de requisitos fitosanitarios, condiciones de admisibilidad, normas de inocuidad y negociaciones comerciales vigentes en cada país.
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