La agroindustria colombiana puede acelerar su modernización con tecnología e innovación, pero requiere una política que facilite la importación de bienes de capital y permita aprovechar oportunidades en biocombustibles y combustibles sostenibles de aviación.
Colombia vive un momento económico definitivo en el que la convergencia entre la inversión privada y la estabilidad institucional abre una oportunidad única para consolidar al sector agropecuario como el principal motor de una economía exportadora de alto valor agregado. Dentro de este panorama, la agroindustria, y en particular el sector palmero, constituyen hoy un ejemplo de desarrollo productivo, donde la eficiencia operativa, la innovación permanente y el rigor técnico fortalecen la competitividad del negocio frente a la volatilidad de los mercados internacionales.
Este enfoque ha dado resultados contundentes: al cierre de 2025, el sector alcanzó una producción histórica de 1,93 millones de toneladas de aceite de palma, lo que representa un crecimiento del 12% frente a 2024. Este desempeño es el reflejo directo de inversiones sostenidas y mejoras agronómicas cultivadas desde regiones como Santa Marta, donde hemos comprendido que el verdadero diferencial de Colombia radica en ofrecer productos con altos estándares de trazabilidad y regeneración ambiental. Así, más de un siglo de experiencia agrícola respalda un modelo en el que la producción orgánica no solo es responsable con el entorno, sino también altamente rentable.
Para sostener este liderazgo, el desafío agroindustrial exige transitar hacia una sólida infraestructura de conocimiento, razón por la cual en el Grupo Daabon hemos integrado modelos propios de inteligencia artificial, analítica avanzada y procesamiento de datos en tiempo real. Esta inteligencia industrial, desarrollada y operada desde el territorio, nos permite optimizar variables críticas que van desde la nutrición de los suelos hasta la eficiencia de los procesos de manufactura. Gracias a este puente tecnológico, productos originados en el Caribe compiten hoy exitosamente en mercados altamente sofisticados como Japón, Australia y México.
Sin embargo, para que esta vanguardia digital transforme al país, no puede quedarse como un esfuerzo aislado de las empresas líderes, sino como una política nacional de reconversión productiva. En ese sentido, la actual coyuntura cambiaria de un dólar bajo nos otorga una ventana de oportunidad excepcional para acelerar la adquisición de tecnología de punta a menores costos. Para masificar este beneficio, es imperativo proponerle al Gobierno nacional una revisión estratégica de la política arancelaria que elimine transitoriamente los gravámenes a la importación de bienes de capital tecnológicos, permitiendo que todo el aparato agropecuario dé un salto hacia la automatización y se blinde ante los futuros giros del mercado global.
Esa necesaria modernización tecnológica es, a su vez, la base que impulsa nuestra visión estratégica hacia 2030, la cual incorpora a la agroindustria responsable como un componente esencial de la seguridad energética del país. El éxito de los biocombustibles, que hoy evitan la emisión de aproximadamente 3,6 millones de toneladas de CO₂ al año, demuestra que la sostenibilidad es una ventaja económica tangible. Sobre esta base, Colombia tiene la oportunidad dorada de liderar el mercado emergente de Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF), aprovechando nuestras condiciones agronómicas únicas y una cadena de suministro de clase mundial para atraer inversión de alto impacto.
En última instancia, el verdadero valor de esta evolución radica en que sustenta el bienestar de más de 3.000 familias de manera directa y beneficia a miles más en toda la agroindustria colombiana. En Daabon, mantenemos la firme convicción de que el campo es el camino más seguro para que el país alcance sus metas de crecimiento, consolidándose como una potencia agroindustrial sostenible y competitiva, capaz de exportar con orgullo e innovación a todos los rincones del planeta.
Por: Manuel Julián Dávila Abondano
CEO Grupo Daabon
