El análisis no debería quedarse únicamente en cuánto crecerá la economía, sino en qué tipo de crecimiento estamos generando y cuánto de ese crecimiento puede sostenerse en el tiempo.

El DANE publicó el dato de crecimiento de 3,5% para el segundo trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior, lo que sorprendió al alza frente al 3,1% esperado en la Encuesta de Opinión Financiera (EOF) de Fedesarrollo. En lo corrido del año, la economía acumula un crecimiento de 2,9%.

Son cifras que, en una lectura rápida, invitan al optimismo. Sin embargo, vistas con más calma y lejos del ruido inicial, llevan a una pregunta de fondo: ¿cuánto de este crecimiento es estructural y cuánto responde a factores coyunturales?

De acuerdo con los datos publicados, desde el punto de vista de la producción, es decir, al sumar los doce sectores productivos de la economía, los tres que más impulsaron el crecimiento fueron Administración pública y defensa, que creció 10% frente al año anterior y contribuyó con 1,7 puntos porcentuales a la variación anual; Comercio al por mayor y al por menor, que creció 2,2% y contribuyó con 0,5 puntos porcentuales; y Actividades artísticas, de entretenimiento y recreación y otras actividades de servicios, que creció 9,5% y aportó 0,4 puntos porcentuales.

Gasto público: El motor

En este contexto, es muy relevante observar cómo la agrupación de Administración pública muestra para este trimestre una participación de 17,47%, la segunda más alta desde el segundo trimestre de 2020.

Hay, sin embargo, dos diferencias importantes frente a ese momento. La primera es que durante la pandemia se requirió un mayor gasto público para responder a una coyuntura extraordinaria. La segunda es que, al mismo tiempo, se produjo una fuerte reducción del Producto Interno Bruto. Esto pone en perspectiva la magnitud de la participación actual del gasto público en la dinámica de crecimiento.

Grafico 1. Elaboración propia. Datos DANE

Si observamos las tasas y contribuciones, alrededor del 48% de la variación anual del PIB provino de este rubro. Este comportamiento estuvo impulsado principalmente por el gasto adicional asociado al ciclo electoral, el consumo del Gobierno y el aumento de la planta en algunas entidades.

La cifra de crecimiento, por tanto, es positiva, pero su composición plantea una pregunta relevante sobre su sostenibilidad. No es lo mismo crecer por un aumento temporal del gasto que hacerlo mediante una mayor capacidad productiva de la economía.

La jugada mundialista

A esto se suma otro factor coyuntural: el Mundial de Fútbol, que pudo contribuir a dinamizar actividades relacionadas con el comercio, el alojamiento y el entretenimiento. El grupo de Comercio al por mayor y al por menor creció 2,2% y aportó 0,5 puntos porcentuales al crecimiento, mientras que las Actividades artísticas, de entretenimiento y recreación y otras actividades de servicios crecieron 9,5% y contribuyeron con 0,4 puntos porcentuales.

Esto introduce otro elemento en la lectura del dato: algunos de los sectores que más contribuyeron al crecimiento están particularmente expuestos a factores coyunturales y de eventos. Por eso, más allá del dato puntual, resulta necesario evaluar cuánto de este impulso puede mantenerse en los próximos trimestres.

El impacto del terremoto

Todo esto conecta directamente con otro indicador que adquiere cada vez mayor relevancia: el déficit fiscal. Si bien siempre ha sido un factor importante, ahora cobra aún más peso por los recursos que requerirá la reconstrucción después del terremoto.

De acuerdo con declaraciones del presidente de la Espriella y algunos de sus funcionarios, se espera que el déficit fiscal cierre 2026 en 7,8%, aumentando frente al 6,4% registrado al cierre de 2025. Pero existe otro elemento igualmente relevante en el contexto de la reconstrucción: el Gobierno anterior habría utilizado el 97% del cupo total de emisión de TES en el mercado local.

Aquí aparecen varias preguntas importantes. La primera es de dónde saldrán los recursos para financiar la reconstrucción. La segunda es cuál será su impacto sobre el crecimiento económico. Y la tercera, quizá una de las más relevantes para la política monetaria, es si este proceso generará presiones adicionales sobre la inflación ya que una combinación de mayores necesidades de gasto, restricciones fiscales y presiones sobre los precios podría reducir aún más el margen de maniobra del Banco de la República para modificar sus tasas de interés.

La EOF proyecta una inflación de 2,5% para 2026 y de 2,3% para 2027. Por eso, el análisis no debería quedarse únicamente en cuánto crecerá la economía, sino en qué tipo de crecimiento estamos generando y cuánto de ese crecimiento puede sostenerse en el tiempo. El reto está en que los recursos destinados a la reconstrucción y al gasto público no solo impulsen la actividad en el corto plazo, sino que también permitan fortalecer aquellos sectores capaces de generar mayor productividad y capacidad económica en el largo plazo.

Porque crecer es importante, pero entender qué está detrás del crecimiento lo es aún más.

Este análisis tiene fines informativos y no constituye una recomendación de inversión. Las decisiones sobre activos específicos deben tomarse con asesoría profesional independiente y considerando el perfil de riesgo de cada inversionista.

Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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