La fuerte caída del dólar observada en las últimas semanas parece responder más a una combinación excepcional de factores favorables que a un cambio estructural en la economía colombiana.
La respuesta, como suele ocurrir en los mercados, depende. Más que analizar la región como un solo bloque, hoy resulta más útil evaluar los factores particulares que impulsan cada país.
Después de las elecciones presidenciales, más allá del movimiento técnico, los TES parecen estar enviando un mensaje sobre las expectativas del mercado.
Tras las elecciones, la percepción de riesgo sobre Colombia, medida a través de los Credit Default Swaps (CDS), registró una reducción de 35 puntos básicos durante la jornada del 1 de junio.
Aunque en lo corrido de 2026 nuevos conflictos y movimientos de Estados Unidos han capturado la atención de los mercados, no hay que perder de vista que las tensiones comerciales con China siguen siendo un factor estructural.
En un mercado que opera con tan poca visibilidad, la diferencia entre una corrección temporal y un efecto más estructural depende de una sola pregunta: ¿cuánto dura el conflicto?
Las implicaciones son cruciales. Un mayor riesgo percibido implica que el país debe ofrecer tasas de interés más altas para endeudarse, lo que incrementa la carga fiscal. ¿Qué esperar?
Antes de las elecciones, el mercado se vuelve más sensible y aumenta la volatilidad; durante el evento, el exceso de información amplifica la incertidumbre; y después, los precios tienden a corregir y volver a fundamentales.
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