La pregunta ya no es cuándo bajará la inflación, sino cuánto tiempo más permanecerá por encima de la meta.

El dato del IPC de agosto no dejó dudas: la inflación en Colombia volvió a acelerarse, complicando el panorama para el Banco de la República justo cuando las condiciones coyunturales posteriores al terremoto hacen más complejo mantener una postura monetaria restrictiva.

El DANE reportó el 7 de septiembre que la inflación anual alcanzó 6,24% en agosto, por encima del 6,10% proyectado por el consenso del mercado en la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo. La cifra representa un aumento frente al 6,03% registrado en julio y confirma un cambio en la tendencia reciente de los precios. De hecho, 6,24% es la inflación anual más alta desde julio de 2024, cuando alcanzó 6,86% (Gráfico).

Por su peso dentro de la canasta, el grupo Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue el que más contribuyó a la inflación anual, con 1,78 puntos porcentuales, seguido por Alimentos, con 1,16 puntos, y Restaurantes y hoteles, con 1,05 puntos. En conjunto, estos tres grupos explican cerca del 64% de la inflación anual observada, una concentración que resulta especialmente relevante para entender dónde se están originando las presiones actuales.

Grafico. Elaboración propia con apoyo de IA y datos de Banco de la República.

Una presión que no parece coyuntural

Lo preocupante de este nuevo reporte es que la aceleración continúa presentándose en un componente estructural de la canasta, Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que volvió a liderar las contribuciones al igual que en julio. Dentro de este grupo, los subgrupos de arriendo y electricidad tuvieron contribuciones particularmente relevantes, de 0,63 y 0,47 puntos porcentuales, respectivamente. Esto muestra que parte de la presión sobre los precios no responde únicamente a factores coyunturales, sino también a mecanismos más persistentes como la indexación.

Este fenómeno resulta especialmente importante en Colombia porque parte de los precios y tarifas se ajustan tomando como referencia, variables como la inflación del año anterior o el incremento del salario mínimo. Los arriendos son uno de los ejemplos más claros de este mecanismo. 

Desde Gandini Análisis veo dos elementos que vale la pena mantener bajo seguimiento:

  • El primero son las presiones de oferta y demanda que podrían surgir sobre el sector de la construcción como consecuencia de los requerimientos de reconstrucción en las regiones y ciudades afectadas por el terremoto. El aumento de la demanda de materiales, mano de obra y servicios asociados podría terminar trasladándose a los precios y generar presiones adicionales sobre la inflación.
  • El segundo es el posible impacto del fenómeno de El Niño. Su efecto no necesariamente se limitaría a los alimentos que es el segundo grupo con mayor contribución, sino que también podría afectar la generación y los costos de la electricidad, un componente que ya mostró una contribución relevante en agosto.

El dilema del Banco de la República

La aceleración de la inflación llega en un momento particularmente complicado para el Banco de la República. La Junta Directiva mantuvo la tasa de política monetaria en 12% en julio, después del incremento de 75 puntos básicos de junio, y volverá a reunirse el 30 de septiembre.

Mi expectativa es que la tasa permanezca en 12%, además el dato de agosto reduce significativamente el espacio para pensar en recortes en lo que resta del año. El problema para el Emisor es que mantener una postura monetaria restrictiva durante más tiempo tiene un costo sobre la actividad económica, precisamente cuando la reconstrucción de las zonas afectadas requerirá inversión, crédito y movilización de recursos. Con un riesgo adicional: si las presiones sobre vivienda, alimentos y energía continúan, la inflación podría permanecer elevada durante más tiempo del esperado.

Aquí está el verdadero dilema: el Banco debe evitar que una inflación inicialmente asociada a factores específicos termine convirtiéndose en una dinámica más persistente a través de la indexación, las expectativas y los costos de producción. Por eso, más que el 6,24% de agosto, lo que debemos observar hacia adelante es si la aceleración de los precios continúa ampliándose y qué tan persistente resulta. La pregunta ya no es cuándo bajará la inflación, sino cuánto tiempo más permanecerá por encima de la meta.

Este análisis tiene fines informativos y no constituye una recomendación de inversión. Las decisiones sobre activos específicos deben tomarse con asesoría profesional independiente y considerando el perfil de riesgo de cada inversionista.

Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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