Un mes después del sismo de magnitud 7,4, Colombia enfrenta una reconstrucción que podría requerir al menos $30 billones, mientras distintos sectores movilizan recursos para atender la emergencia.
Este 10 de septiembre se cumple un mes del sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó. La catástrofe dejó víctimas y afectaciones en cientos de municipios, y abrió además una nueva etapa para el país: la de atender una emergencia que ahora se transforma en un desafío de reconstrucción económica y social.
Ante la magnitud de la catástrofe, el Gobierno declaró el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica el 19 de agosto. El documento estimó que Colombia requeriría una inversión de al menos $30 billones, aproximadamente US$9.500 millones, equivalentes al 1,5 % del PIB nacional, para atender los daños.
De acuerdo con el más reciente reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), este es el balance oficial de la emergencia hasta el momento:
- 331 personas fallecidas.
- 4.505 personas heridas.
- 498 municipios afectados.
- 3.003 animales rescatados.
- 36.326 viviendas destruidas.
- 202.002 viviendas averiadas.
A un mes de la catástrofe, Forbes Colombia revisa cómo se ha movilizado el país frente a la emergencia, desde las donaciones y el respaldo empresarial hasta los recursos y planes que empiezan a definir la reconstrucción.
Una respuesta que movilizó al país
Durante las operaciones de búsqueda y rescate, al menos 1.849 rescatistas acudieron a las zonas afectadas, de acuerdo con la UNGRD. La atención de la emergencia también contó con el apoyo de miles de voluntarios y de miembros de los cuerpos de Bomberos, la Defensa Civil, la Cruz Roja, la Fuerza Aérea y el Ejército Nacional.
La respuesta trascendió además las fronteras. Países como Chile, China, India, México, Perú y El Salvador, entre otros, enviaron ayuda humanitaria y apoyo para atender las necesidades de las comunidades afectadas.
El sector empresarial
El sector privado también ha respondido con contundencia para mitigar el impacto económico de la crisis. En total, las donaciones anunciadas por empresas del país superaron los $1,3 billones, de acuerdo con los recursos reportados durante las primeras semanas de la emergencia.
Los multimillonarios colombianos Luis Carlos Sarmiento Angulo, Jaime Gilinski, David Vélez y la familia Santo Domingo lideraron algunas de las principales iniciativas, con una donación conjunta de $550.000 millones. A este esfuerzo se sumó la Asociación Nacional de Empresarios (ANDI), cuya campaña superó los $40.000 millones.
También se anunciaron recursos con destinos específicos. Proantioquia destinará $200.000 millones para la reconstrucción de las zonas afectadas; Grupo Bolívar y Davivienda anunciaron $110.000 millones para la reconstrucción; y Grupo Argos y Nicky Jam lanzaron la campaña ‘Adopta un Hogar’, con $13.000 millones para la recuperación y reconstrucción de viviendas en Chocó, el Eje Cafetero y Valle del Cauca.
Empresas de consumo masivo y retail también focalizaron sus ayudas. Tecnoquímicas aportó $50.000 millones para la recuperación de sus empleados y territorios; Postobón destinó $30.000 millones, de los cuales 56 % irá directamente a la reactivación de tenderos; Bavaria invertirá $12.000 millones para recuperar 3.500 negocios; y Tiendas D1 anunció la entrega de 1.000 toneladas de productos de primera necesidad.
Por su parte, Arturo Calle destinó más de $2.000 millones para infraestructura, mientras que Grupo Éxito se comprometió a entregar más de 500 toneladas de alimentos. Ecopetrol, en articulación con el Gobierno Nacional, destinó $5.000 millones para asistencia humanitaria.
Banca: alivios para damnificados y financiación
La respuesta del sector financiero se concentró tanto en donaciones como en mecanismos para facilitar la recuperación económica de los damnificados.
El presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, anunció un paquete de alivios financieros para las personas afectadas por el terremoto, que contempla medidas como periodos de gracia, donaciones y alternativas de financiación para vivienda.
Con el objetivo de dinamizar la economía en los departamentos más golpeados por la emergencia, Bancolombia dispuso un paquete de financiación superior a $5 billones, con tasas de interés de hasta 50 % por debajo de la media del mercado. Por su parte, Nubank estructuró alternativas de refinanciación para tarjetas de crédito, con plazos extendidos de hasta 18 meses y tasas preferenciales. El Grupo Bolívar y Banco Davivienda anunciaron una donación de $110.000 millones para la atención de la emergencia y la reconstrucción del país tras el terremoto.
Las administradoras de fondos de pensiones y cesantías —Colfondos, Porvenir, Protección y Skandia— también anunciaron la exención temporal del cobro de la comisión de ley para los retiros de cesantías de trabajadores damnificados que requieran utilizar estos recursos para la compra, reparación o mejoramiento de vivienda. La medida estará vigente durante septiembre, octubre y noviembre de 2026.
El ICETEX, por su parte, activó alivios financieros para más de 44.000 beneficiarios afectados por el terremoto.
Emprendedores y ciudadanos también se movilizaron
La movilización también llegó desde emprendedores, ciudadanos, organizaciones y empresas que pusieron recursos, tiempo y capacidades al servicio de las zonas afectadas.
En Bogotá, por ejemplo, el Estadio Nemesio Camacho El Campín dejó sus actividades habituales para convertirse en un centro de acopio. Ciudadanos, empresas, organizaciones y voluntarios participaron en la recepción, clasificación y despacho de las ayudas destinadas a las regiones afectadas. Al cierre de la jornada del domingo 16 de agosto, el estadio había recibido 933 toneladas de ayudas humanitarias, en una operación que contó con más de 10.000 voluntarios y recibió diariamente más de 2.000 vehículos con donaciones.
El sector emprendedor tampoco se quedó al margen. Campañas como ‘De 20 en 20’, de Sajú en alianza con la Cruz Roja, superaron los $280 millones en menos de 12 horas, mientras inversionistas como Álvaro Rodríguez pusieron capacidades empresariales y logísticas al servicio de la emergencia para llevar más de 350 ayudas a comunidades del Pacífico.
Son solo algunas de las iniciativas que surgieron desde el sector privado y la ciudadanía, en una respuesta que también llevó a empresas, organizaciones y voluntarios a convertir espacios de las ciudades en centros de acopio y distribución.
La industria del entretenimiento
La industria del entretenimiento también canalizó recursos hacia la emergencia. Figuras globales como Shakira y Beyoncé aportaron US$1 millón cada una. Shakira enfocó los recursos en la reconstrucción de escuelas en Quibdó, mientras que Beyoncé los destinó a labores generales de emergencia.
A nivel nacional, artistas como Juanpis González, Feid y Manuel Turizo unieron fuerzas para recaudar fondos destinados a la reconstrucción de viviendas en Chocó. Morat, por su parte, movilizó donaciones en el estadio El Campín.
Esta solidaridad también se reflejó en alianzas artísticas. El concierto solidario ‘Voces por la vida’, con la participación de Karol G, Miguel Bosé y Sebastián Yatra, logró un recaudo superior a $11.190 millones.
Transporte y movilidad
Las aerolíneas también ajustaron sus operaciones para facilitar la movilidad desde y hacia las regiones afectadas. Varias compañías establecieron techos tarifarios y flexibilizaron sus condiciones de viaje.
LATAM fijó tarifas máximas por trayecto, sin incluir tasas e impuestos; Avianca estableció topes tarifarios para rutas específicas; JetSMART amplió sus opciones de conexión hacia Pereira, mientras que Wingo flexibilizó sus vuelos en su red. SATENA puso en marcha una jornada solidaria para recolectar y transportar ayudas hacia cuatro territorios afectados.
Estas medidas buscaron facilitar el desplazamiento de pasajeros, equipos de ayuda y personas que necesitaban movilizarse hacia las zonas afectadas.
La ayuda internacional
La respuesta también trascendió las fronteras con recursos, equipos especializados y cooperación técnica. En total, las primeras ayudas internacionales incluyeron más de US$1,2 millones en donaciones, equipos de rescate, asistencia humanitaria, apoyo satelital y medidas para mantener conectadas a las familias afectadas.
La CAF anunció una contribución de US$500.000, mientras que el Banco Mundial destinó US$200.000 para apoyar la evaluación de los daños. El BID comprometió US$500.000 en cooperación técnica no reembolsable, y la Unión Europea movilizó el sistema Copernicus para apoyar las labores de emergencia y destinó €100.000 para asistencia inicial.
La cooperación también llegó en forma de equipos humanos y ayuda material. Ecuador envió 47 rescatistas especializados, mientras que México y El Salvador aportaron más de 150 toneladas de ayuda humanitaria: México envió 58,5 toneladas y El Salvador otras 100 toneladas.
Lo que se viene
Con todo, la respuesta comienza a desplazarse de la atención inmediata hacia una etapa de reconstrucción que tendrá que atender simultáneamente vivienda, infraestructura, educación, empleo y actividad empresarial.
Para estabilizar la región más crítica, el Gobierno Nacional estructuró un ‘Plan Marshall’ enfocado en el departamento del Chocó, con inversiones previstas por $1 billón. La iniciativa contempla proyectos de infraestructura estratégica, como la modernización del frente del río Atrato, y un régimen especial diseñado para atraer capitales, formalizar el sector minero y promover la inclusión financiera.
La educación será otro de los grandes frentes de la reconstrucción. Más de 400.000 estudiantes y 2.198 sedes educativas resultaron afectados por el terremoto en 19 departamentos, según el Ministerio de Educación.
Ahora bien, el reto también pasa por recuperar el tejido productivo. De acuerdo con Confecámaras, el terremoto golpeó regiones que concentran 269.786 empresas, poniendo en riesgo 1.396.020 empleos formales, equivalentes al 15 % de los empleos formales del país.
Y a esta ecuación, se suma un segundo desafío macroeconómico: la mitigación del fenómeno de El Niño. Con los incendios forestales duplicados en el último trimestre y un máximo histórico de 122 alertas rojas emitidas por el IDEAM en agosto, el país enfrenta una amenaza climática directa.
A un mes de la catástrofe, Colombia empieza a levantarse. La emergencia aún plantea grandes desafíos y representa una tarea de reconstrucción a largo plazo. Pero también ha dejado una imagen clara para el mundo: la de un país que encontró en la solidaridad una forma de empezar a reconstruirse.
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