Como se ha mencionado en columnas anteriores, el mercado del petróleo es uno de los más expuestos a las tensiones geopolíticas. La relación entre el crudo y los conflictos internacionales no es nueva, especialmente en Oriente Medio, donde el petróleo ha sido históricamente un factor determinante en las relaciones de poder, mucho antes de la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Sin embargo, los acontecimientos de este año han vuelto a poner de manifiesto la fragilidad del mercado energético mundial. Las tensiones en Oriente Medio y los riesgos asociados al tránsito por el estrecho de Ormuz evidencian que la seguridad del suministro no depende exclusivamente de la capacidad de producción, sino también de la estabilidad de las rutas por las que circula el crudo. Cualquier interrupción significativa en este corredor estratégico por donde transita 20% de la producción mundial puede repercutir en los precios internacionales, los costos de transporte y por supuesto, las expectativas de los mercados.
Este escenario también plantea interrogantes sobre la capacidad de la OPEP para mantener su influencia. Las tensiones que involucran a Irán, uno de los productores relevantes del grupo, y la salida de otros países productores como los Emiratos ponen a prueba la cohesión de la organización y su capacidad para coordinar la oferta. No significa necesariamente que la OPEP haya perdido todo su poder de mercado, pero sí que su influencia debe analizarse en un contexto en el que otros productores han ganado fuerza y las decisiones energéticas responden cada vez más a intereses nacionales y estratégicos.

El foco en Latinoamérica
En medio de esta incertidumbre, América adquiere una importancia creciente en el mapa energético mundial. Según los datos de producción de 2025 de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), el continente concentró alrededor del 34,23 % de la producción mundial de crudo y condensados, con una participación liderada por Estados Unidos, Canadá y Brasil.
Esta concentración no es casual. Estados Unidos se ha consolidado como uno de los principales productores mundiales gracias a su uso del fracking, Canadá cuenta con importantes recursos petroleros y Brasil ha fortalecido su posición gracias al desarrollo de sus yacimientos marinos entre otros. En conjunto, estos países constituyen una base productiva que le otorga al continente un peso significativo en la oferta internacional.
Pero el potencial de América Latina va más allá de sus productores consolidados. Venezuela, Argentina y Guyana representan tres casos distintos de interés para el futuro del mercado petrolero: la recuperación de una industria histórica, la expansión de los hidrocarburos no convencionales y el desarrollo acelerado de nuevos yacimientos marinos.
¿Un nuevo equilibrio energético?
¿Estamos viendo un cambio de fuerzas dentro del mercado petrolero? Si bien todavía es muy pronto para responder ya que Medio Oriente conserva una posición estratégica por sus recursos, su capacidad exportadora, sus bajos costos de producción y sus rutas marítimas. Lo que sí parece evidente es que América cuenta con una combinación cada vez más significativa de producción consolidada, recursos por desarrollar y oportunidades de inversión. Esta posición puede contribuir a diversificar el suministro global y modificar, gradualmente, las relaciones de poder dentro del mercado energético.
Sin embargo, disponer de petróleo no es suficiente para convertirse en una potencia energética. La infraestructura, el acceso al capital, la estabilidad regulatoria, la capacidad tecnológica y las condiciones políticas son factores determinantes. El tema ya no es solamente dónde se encuentran las mayores reservas, sino quién tiene la capacidad de desarrollarlas, transportarlas y comercializarlas en un entorno internacional cada vez más condicionado por la geopolítica. Y es precisamente en esta encrucijada donde América Latina puede encontrar una oportunidad histórica si logra alinear sus recursos.
Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.
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