La tecnología le ha exigido cambiar de ritmo a la sostenibilidad. El análisis de datos, la inteligencia artificial, la inteligencia de las cosas y otras soluciones tecnológicas prometen ser aceleradoras de la transformación hacia negocios más verdes, pero también constituyen nuevos desafíos.
La sostenibilidad es uno de los propósitos de año nuevo para las organizaciones. El tejido empresarial está llamado a realizar avances tangibles en sus objetivos sostenibles, más allá de los eslóganes y las campañas de marketing, y las más grandes tienen la obligación de delimitar el camino para que las sigan los pequeños empresarios.
Y aunque no haya un camino lineal para todas las organizaciones, hay desafíos comunes a todos los sectores y países. La disponibilidad de los recursos, especialmente los hídricos y energéticos, es uno de los asuntos más importantes en la agenda y que en una era donde reina la inteligencia artificial se vuelve cada vez más urgente.
Esta segunda entrega de tendencias de sostenibilidad en 2026 explora los nuevos desafíos en innovación, liderazgo y tecnología para ser empresas más verdes.
EL DILEMA DE LA ENERGÍA
¿Cuánto le cuesta al planeta la IA? Esa es una pregunta recurrente en las redes sociales, donde los usuarios cuestionan el impacto de la inteligencia artificial generativa en los ecosistemas hídricos. El autor Howard Yu, citado por el Sustainability trends businesses must watch in 2026 de IMD indica que “solo un gran centro de datos puede consumir unos dos millones de litros de agua al día solo para refrigerar sus servidores, eso equivale a la cantidad de agua que consumen 6.500 hogares a diario”.
Es así que a la revolución tecnológica se interpone el dilema de su impacto en la naturaleza, incluso cuando sea tecnología usada para la sostenibilidad.

Además del agua, se ha hablado de la suficiencia energética y eléctrica para la operación de estos sistemas tecnológicos. El informe Horizons Top Trends 2026 de S&P Global muestra que la demanda proyectada para los centros de datos este año es de 31.854 TWh (teravatio por hora), lo que equivale a un billón de vatios por hora.
Las bondades del progreso tecnológico que ha tenido el mundo en los últimos años son sopesadas con un reto a nivel estructural por la capacidad del planeta para suplir la energía necesaria para su funcionamiento. De acuerdo con el estudio de PwC, “la demanda de energía sigue aumentando, impulsada en parte por las necesidades eléctricas de los centros de datos. Estos aumentos, sumados a la expansión desigual de las energías renovables ha generado inseguridad energética y riesgos de precios para las empresas”.
En 2026 el reto será encontrar soluciones innovadoras para el abastecimiento energético. Las empresas que aprovechen esta oportunidad para transitar hacia las energías limpias irán adelante en la carrera. En Colombia grandes empresas como Bancolombia, Nutresa y Mario Hernández han apostado por modelos de generación de energía a través de paneles solares; en el caso de la marca de moda, esta energía es suficiente para la operación de la fábrica y en ocasiones genera excedentes que se devuelven a los proveedores del servicio de energía.
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CIRCULARIDAD
En el ejercicio de optimizar los recursos, la circularidad se ha fortalecido como una alternativa para los negocios, no solo para reducir su huella ambiental, sino también para crear nuevas fuentes de ingresos. De acuerdo con el informe Valor en Movimiento: una proyección sostenible del futuro de PwC, en lo operativo es fundamental las estrategias de circularidad para crear valor agregado en la cadena de suministro.
El Institute of Sustainability Studies dice que la circularidad ha entrado en una fase de realidad exigible, como consecuencia de las nuevas normas de responsabilidad extendida del productor y del manejo de los residuos posconsumo. Incluso, hay una mayor conciencia sobre las reglas del diseño sostenible para extender el ciclo de vida en lo posible o facilitar su disposición final, en los sectores como empaques, electrónica y construcción.

Sobre la circularidad, Julia Binder escribe en el informe Sustainability trends businesses must watch in 2026 de IMD que crece como una respuesta a la fragilidad de las cadenas de suministro: los líderes recurren a soluciones como la devolución de productos, reciclaje avanzando y diseño para reusar.
“En 2026 las compañías más inteligentes no se están preguntando si la circularidad entra en sus planes de sostenibilidad, están embebiéndola en el core de las operaciones porque en un mundo de recursos limitados e incierto la circularidad ya no es opcional, puede ser el movimiento más estratégico que todavía no se ha aprovechado al máximo”, afirma la experta.
LIDERAZGOS VERDES
El mindset importa. Los líderes deben estar programados para la sostenibilidad, dispuestos a adoptar una mentalidad abierta y crítica. En términos del estudio de PwC, “esto implica adoptar nuevas formas de evaluar la incertidumbre, comprender las fuerzas interrelacionadas que están en juego y prepararse para las posibilidades exponenciales que se generan en este nuevo contexto”.
El talento humano, como el activo más importante de la organización, tiene que contar con las competencias necesarias para entender los objetivos de la estrategia de sostenibilidad y ser capaces de ejecutarlas. La misión de los liderazgos verdes es facilitar dicha formación y promover la formación en habilidades para la sostenibilidad como parte de los planes de carrera.
Sin duda, uno de los temas cruciales para 2026 será capacitar a más profesionales con enfoque verde. “La falta de competencias será más que una preocupación de recursos humanos, será un riesgo empresarial”, sostiene el Institute of Sustainability Studies. Los departamentos de recursos humanos tendrán el desafío de crear espacios para la formación interna, el aprendizaje práctico y la comunicación asertiva. Cuando se habla de construir la confianza con los grupos de interés, los líderes no pueden olvidar a sus colaboradores, de ellos también depende la percepción ‘más verde’ de la organización.
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