El politólogo estadounidense explicó que las ambiciosas reformas pueden jugar en contra de las necesidades reales de cambio.

La agenda del Congreso para el inicio de las legislaturas está más caldeada que nunca. A la accidentada reforma a la salud, que ya tuvo su primer revés con el retraso del texto que sería presentado al legislativo en los primeros días de febrero, hay que sumarle proyectos como la reforma agraria, laboral, política, pensional y de educación, por nombrar las más sonadas. Ante semejante sobrecarga, no son pocos los que dudan de sus posibilidades de éxito.

Uno de los escépticos es el politólogo Francis Fukuyama, que se encuentra de visita en Colombia para sostener un conversatorio en la Universidad Javeriana con el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía. El objetivo del encuentro, que tendrá lugar mañana, será presentar su nuevo libro “El liberalismo y sus desencantos: Cómo defender y salvaguardar nuestras democracias liberales”.

Con motivo de su visita, Forbes Colombia se reunió con Fukuyama para discutir algunos temas de actualidad de la política colombiana, más concretamente sobre los movimientos del presidente Gustavo Petro en su primer semestre de gobierno. Al respecto, el académico destacó que las ambiciones del mandatario podrían verse limitadas por sus propias acciones.

Al tratar de aprobar tantas reformas a la vez en poco tiempo, creo que una cuestión previa apunta a pensar si eso es siquiera posible. Hacer cualquiera de estas reformas en una democracia es algo que llevará muchísimo tiempo, pues tienes que conseguir que el Congreso y la opinión pública estén de acuerdo y de tu lado. Además, tienes que diseñar la reforma de una manera inteligente, y es muy difícil lograr todo esto simultáneamente”, comentó.

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Para Fukuyama, el verdadero peligro es que si no consigue apoyo en el Congreso para estos “ambiciosos cambios”, Petro decida llamar a la gente a las calles y presionar a través de medios “no democráticos”. Sobre este punto, Fukuyama sostuvo que hay algunos precedentes de ese tipo de estrategias en el pasado del presidente, principalmente en su periodo de destitución como alcalde de Bogotá, por lo que “eso es realmente lo que debería ser muy preocupante”.

“Si juegas con las reglas demócratas, esta va a ser una agenda autolimitada. Creo que tiene sentido que aproveche su ventana de oportunidad, pero no puede olvidar que la mayoría de los presidentes comienzan a perder popularidad después de un año. Las cosas se agotan, y creo que es probable que eso le suceda a él también”, detalló.

Podría decirse que el primer paso hacia esa pérdida de popularidad fue el anuncio del presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón, sobre su salida de la empresa el próximo 31 de marzo. Ante el temor de que Petro incline la balanza hacia una persona que se aleje de las cuestiones técnicas del sector para alinearse a la agenda del mandatario frente a los hidrocarburos, el ambiente se ha llenado de incertidumbre.

Es en este escenario donde se aplica una de las teorías más destacadas de Fukuyama: el sector privado y su voz son muy importantes para mantener la democracia en un país. En el caso de Colombia, han sido los gremios y empresarios del sector de hidrocarburos quienes más se han enfrentado a Petro y su agenda gubernamental, que podría poner en riesgo la seguridad energética de la nación para algunos expertos.

Frente a casos como estos, sobre todo después de unas elecciones, Fukuyama subrayó que los líderes tienen derecho a un punto de argumentación para reflejar sus preferencias políticas. Si bien no hay nada necesariamente malo en eso, “lo que no quieres ver que suceda es lo que pasó con Petróleos de Venezuela (PDVSA)”, a manera de ejemplo.

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Chávez y luego Maduro realmente deconstruyeron toda la burocracia y reemplazaron a todos los Ingenieros competentes con compinches políticos, y luego básicamente utilizaron a PDVSA como una alcancía para financiar todos sus programas sociales y dádivas, y así sucesivamente. Eso es lo que sería muy perjudicial si tienes una empresa altamente competente dirigiendo la exploración de petróleo y gas, para que luego se convierta en un instrumento político del presidente”, afirmó el politólogo.

No obstante, Fukuyama aclaró que si el asunto se trata simplemente de mantener la estructura existente pero tener un liderazgo diferente, unido al objetivo de reducir la producción de gas y petróleo, los presidentes tienen derecho a tomar ese tipo de decisiones.

Cabe recordar que, en este momento, Ecopetrol es la empresa que da más ingresos y rentas aporta al país. De hecho, la comisionista del Grupo Aval ‘Casa de Bolsa’ proyecta que la cifra de utilidades de la estatal petrolera para 2022 será “histórica”.

“Tomando en consideración diferentes escenarios de la utilidad neta en un rango entre $34 billones y $37 billones y el rango alto del payout establecido por Ecopetrol (40 % – 60 %), el dividendo ordinario por acción superaría las cifras del 2022”, destacó la compañía, sugiriendo además que los dividendos girados a la Nación llegarían hasta un aproximado de $29 billones.

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