El 2024 ha representado un reto para la industria por la baja asistencia a las salas de cine. No han sido suficientes títulos esperados como 'Mad max furiosa'. ¿Con el fortalecimiento del streaming, desaparecerán las salas de cine?
Después de un 2023 muy próspero, con un fenómeno de redes sociales inédito que se tradujo en excelentes números de taquilla, el Barbenheimer, 2024 registra ya varios descalabros en las cifras de asistencia a salas de cine en el mundo, que preocupan a la gran industria de Hollywood, pues se trata de títulos que otrora congregaban multitudes y hoy no llenan salas.
La respuesta del público ante títulos como Mad max furiosa, la nueva versión de Ghostbusters, Madame web, Profesión peligro, Garfield y Civil war, entre otras, pone sobre la mesa un preocupante panorama para las superproducciones de Hollywood y para las salas de cine, que cada vez ven más afectada su supremacía por varias razones, entre las cuáles se destaca el papel de las plataformas de streaming. ¿Significará esto el inicio del fin de las salas o saldrá adelante el negocio de la exhibición tradicional, como lo ha hecho por más de 120 años?
A estos fracasos de la gran industria, se suma la opaca respuesta a los últimos títulos de grandes directores, considerados como maestros por un buen sector del público. Las más recientes películas de Steven Spielberg (West side story y The Fabelman), Martin Scorsese (Killers of the flowers moon) y Paul Thomas Anderson (Licorice pizza), por ejemplo, han tenido cifras desastrosas y se anticipa un fracaso aún mayor para la más reciente cinta de Francis Ford Coppola, Megalópolis. En honor a la verdad, los grandes directores nunca han sido taquilleros, pero sí es nuevo el fenómeno de estrellas de Hollywood que ya no venden películas. La muerte definitiva del Star system es un hecho y hoy hay influencers más populares que los actores de Hollywood. Y no estoy diciendo con esto que hay que llenar las pantallas de influencers, pues también está demostrado que los seguidores no son transferibles ni los influencers actores natos.
La gran industria tiene sus esperanzas puestas en el estreno del crossover entre Deadpool y Wolverine (Disney-Marvel), en la continuación de Intensa-mente y en la secuela de Joker con Joaquin Phoenix y Lady Gaga. La discusión de fondo, sin embargo, se relaciona con los altos costos de las superproducciones de Hollywood y la cantidad de dinero necesaria para recuperar los costos y obtener altas ganancias en el mercado global (partiendo de la base de que el mercado local de USA lleva años a la baja).
En un interesante efecto rebote, 2024 ha sido un buen año para las producciones independientes. Películas como Anatomy of a fall, Zone of interest, All of us strangers y Strangers days tuvieron resultados positivos inesperados para películas de corte independiente. Aquí lo que equilibra la balanza es la calidad narrativa y la austeridad de los presupuestos, que permite un mayor retorno de la inversión. En este panorama, cinematografías periféricas como la colombiana tienen una buena oportunidad para desarrollar un modelo de negocio austero con buenas posibilidades de retribución, al desarrollo de estrategias efectivas de promoción y canales alternativos de exhibición, que incluyan plataformas digitales.
Esta situación no constituye necesariamente un problema, pero es claro que estamos asistiendo al efecto rebote de la pandemia, agravado por situaciones como las huelgas de actores y guionistas de 2023 y el crecimiento sostenido de las plataformas digitales y las redes sociales. El cine viene pasando por su tercera gran transformación, si tenemos en cuenta que la primera fue la llegada del sonoro y la segunda fue la irrupción del color. Esta tercera transformación inició con la llegada del cine digital, continuó con la aparición de las plataformas de streaming y se ha visto fortalecida por la pandemia y el cambio de hábitos de consumo en las nuevas generaciones. El ritual cinematográfico de las salas ha perdido protagonismo frente a la posibilidad de acceder a material audiovisual a un menor costo a través de múltiples y esto obligará a las salas de cine a encontrar su nuevo lugar en el ecosistema mediático contemporáneo.
No creo que el cine vaya a morir ni que las salas de cine desaparezcan, pero sí habrá un reacomodo de los medios de exhibición, que podría ocurrir de la siguiente manera:
- Las salas de cine comerciales buscarán la máxima ganancia apuntando al espectáculo (cómo lo llevan haciendo desde hace tiempo) pero las supreproducciones deberán ser más recursivos para reducir gastos y bajar el nivel de riesgo sin perder la calidad técnica a la que han acostumbrado al gran público.
- Las cinematografías periféricas (casi todo lo que no es Hollywood) deberán encontrar la fórmula para hacer sostenibles circuitos alternativos y plataformas temáticas de streaming, que le permitan reconectar con públicos de nicho.
- Será necesario repensar las narrativas que conecten con las nuevas generaciones, habituadas a relatos cortos y efectistas, para encontrar un punto medio con narraciones sólidas de menor duración, pero mayor elaboración que muchas de las actuales.
Ni la televisión, ni el video, internet, teatros en casa o plataformas de streaming han logrado aniquilar el cine. Si es capaz de una nueva reinvención, seguiremos disfrutando del ritual de las salas que nos permite, como pocos espacios, ubicar un oasis en medio del vértigo de la vida contemporánea.
Por: Jerónimo Rivera-Betancur*
*El autor es director del programa de Comunicación Audiovisual, Universidad de La Sabana.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
Lea también: Los prejuicios del cine y la televisión frente a la enfermería
