En Colombia la inteligencia artificial ya está teniendo un impacto importante en el sistema de salud. Desde chatbots que resuelven dudas básicas hasta apps que monitorean signos vitales, cada vez más colombianos están usando tecnología para cuidar su salud desde casa.
Muchas mujeres actualmente en sus chequeos habituales de mamografías identifican ‘hallazgos sospechosos’ en las pantallas de los equipos médicos. Estos no son aciertos fortuitos: es el poder de algoritmos de inteligencia artificial que, ya hoy, en clínicas del mundo, analizan mamografías digitales en tiempo real, detectando microcalcificaciones con mayor precisión que los métodos tradicionales.
Ahora pienso: el sector salud ha evolucionado muchísimo en los últimos años, y gran parte de esa transformación ha sido gracias a la tecnología. Hoy, herramientas digitales, datos en tiempo real y soluciones automatizadas están ayudando a diagnosticar, tratar y cuidar mejor a los pacientes.
Y la inteligencia artificial –una de las tendencias más potentes y prometedoras en el mundo tecnológico– ha empezado a impulsar con mayor fuerza este sector, que por naturaleza es intensivo en el uso de datos, imágenes, decisiones clínicas y procedimientos complejos. Lo estamos viendo ya en hospitales, clínicas y laboratorios. Aunque aún hay desafíos, la tecnología está ayudando a médicos, enfermeros, investigadores y pacientes a tomar decisiones más rápidas y precisas, con un impacto real en la vida de los pacientes.
Un aliado que no duerme
La salud es, probablemente, una de las industrias que más puede beneficiarse de la IA. No solo porque permite optimizar procesos y reducir costos, sino por lo esencial: transformar la experiencia de los pacientes. Atención más oportuna, tratamientos adaptados a cada persona y servicios diseñados para cuidar mejor. Porque al final, eso es lo que importa.
En Colombia, por ejemplo, la inteligencia artificial ya está teniendo un impacto importante en el sistema de salud. Desde chatbots que resuelven dudas básicas hasta apps que monitorean signos vitales, cada vez más colombianos están usando tecnología para cuidar su salud desde casa.
Desde 2023, centros médicos han implementado bots que han asignado 9,5 millones de citas médicas de forma automatizada. Pero la cifra más reveladora no es tecnológica: son esos 9,5 millones de atenciones otorgadas, que significan vidas manejadas con más cuidado y menos espera.
En Bogotá, los laboratorios del grupo Imágenes Diagnósticas del Country han incorporado soluciones de inteligencia artificial y machine learning para apoyar el análisis clínico y por imágenes. Gracias a esta tecnología, hoy es posible detectar, medir y planificar el tratamiento de un tumor en cuestión de minutos, algo que antes podía tomar días.
A nivel global, estudios de organizaciones como Stanford, Accenture y McKinsey han demostrado que estas herramientas pueden elevar la precisión diagnóstica hasta en un 25% y reducir costos alrededor del 20%.
En Estados Unidos, el centro de salud Henry Ford –uno de los más reconocidos del país– implementó la plataforma médica RapidAI para acelerar el diagnóstico y la atención de pacientes con ictus, logrando reducir hasta en 30 minutos el tiempo de espera de un paciente para recibir tratamiento. Eso puede significar salvar una vida o evitar daños neurológicos graves.
Diagnósticos más certeros, tratamientos más personalizados
Uno de los mayores impactos de la inteligencia artificial es su capacidad para apoyar el diagnóstico médico. De hecho, estudios de la Universidad de Stanford han demostrado que un algoritmo bien entrenado puede detectar signos de cáncer en mamografías con un nivel de precisión muy alto (AUC cercano a 0.90), comparable al desempeño de radiólogos expertos. Sin embargo, estos resultados no significan que la IA reemplace al profesional humano: al contrario, su mayor potencial se evidencia cuando se combina con la interpretación médica, permitiendo reducir falsos positivos y mejorar la toma de decisiones clínicas.
En el contexto colombiano, startups como Arkangel AI están desarrollando soluciones que permiten detectar enfermedades como neumonía, tuberculosis o retinopatía diabética a través de imágenes de bajo costo y procesamiento en la nube. Esto puede ser un cambio radical en regiones con baja cobertura médica especializada.
Y un caso reciente que no podemos ignorar es el de Valentina Agudelo, fundadora y presidente de Salva Health, quien en junio de 2025 fue galardonada con el Premio Princesa de Girona, categoría CreaEmpresa, por su dispositivo portátil ‘Julieta’ para el cribado de cáncer de mama. Este aparato –que combina sensores con IA– identifica y clasifica tejido mamario sano y no sano, sin radiación ni infraestructura hospitalaria avanzada, y ya ha ayudado a tamizar a miles de mujeres en zonas rurales y urbanas de Colombia.
La IA está ayudando a diseñar tratamientos más personalizados. Ya no se trata solo de aplicar protocolos estándar, sino de analizar las características individuales de cada paciente (edad, genética, historial, estilo de vida) para ofrecer opciones más efectivas y menos invasivas.
Salud pública más predictiva
Otra área con gran potencial es la salud pública. Gracias a la IA, hoy podemos anticipar brotes epidemiológicos, identificar zonas de riesgo, monitorear el comportamiento de enfermedades crónicas e incluso prever la demanda de camas UCI o medicamentos. Durante la pandemia del COVID-19, este tipo de herramientas fueron esenciales en la gestión de recursos.
En Colombia, el Instituto Nacional de Salud ya integra analítica predictiva con modelos basados en agentes para anticipar escenarios de enfermedades como la malaria y planear intervenciones localizadas. Adicionalmente, proyectos universitarios y pilotos de IA para el dengue, así como un chatbot público para prevención, muestran un avance importante en vigilancia epidemiológica en zonas rurales y urbanas.
Pero que no se nos olvide: la IA no reemplaza a los médicos. No sustituye la empatía, la intuición ni la experiencia clínica. Lo que hace es complementar, liberar tiempo, mejorar la precisión… y permitir que los profesionales se concentren en lo que de verdad importa: las personas.
Sí, aún hay retos –infraestructura, ética, brechas de acceso, formación–, pero también una oportunidad histórica: usar esta tecnología para cerrar desigualdades en vez de profundizarlas. La inteligencia artificial en salud es una transformación real que, bien guiada, puede hacernos más humanos. Porque al final, lo más poderoso no está en el algoritmo, sino en cómo lo usamos para cuidar mejor.
Y si una IA puede salvar una vida… ¿por qué no dejarla ayudarnos?
Por: Marcelo Bertolami*
*El autor es director de Socios Regionales y del equipo de Tecnología de Latam en Intel.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.
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