Actualmente, hablar de continuidad en las cadenas de suministro es clave cuando de alcanzar un alto nivel de servicio y operar con eficiencia en las cadenas de suministro. ¿Por qué?
Durante años, las cadenas de suministro en el mundo funcionaban bajo dos objetivos principales: alcanzar un alto nivel de servicio y operar con eficiencia. Sin embargo, la pandemia demostró que estos dos factores, por sí solos, no garantizaban la sostenibilidad del negocio y más en un contexto tan versátil como el que vivimos hoy en día. Hablar de continuidad se vuelve prioritario en todo el sentido de la palabra.
El entorno actual está definido por múltiples factores que afectan directamente las decisiones logísticas: por un lado, tenemos una inflación global que presiona los márgenes y por el otro, cambios impredecibles en la demanda, disrupciones logísticas en puertos y navieras, impactos crecientes en la disponibilidad de materias primas como consecuencia del cambio climático e incrementos en los costos de insumos. A esto, se le suman las nuevas dinámicas comerciales y la variación en los aranceles, situaciones que están redefiniendo el acceso a mercados o encareciendo las operaciones. Entonces, ¿qué caminos deben tomar las cadenas de suministro para navegar estos cambios?
El primero, siempre planear, la planificación es el corazón de cualquier cadena de suministro y es de donde se empieza a construir la continuidad del negocio para lograr los objetivos y niveles de servicio esperados por los socios comerciales y clientes. Planear permite preparar con antelación inventarios, compras a escala, contratar servicios y, sobre todo, desarrollar capacidad de reacción frente a cambios inesperados. Tener un 80% de la operación controlada y anticipada, libera tiempo y recursos para atender el 20% de las disrupciones que inevitablemente se presentarán.
Un segundo punto, es la construcción de una red de aliados/proveedores para no depender de uno solo en la operación. Años atrás, la línea era tener un único aliado para centralizar esfuerzos y generar eficiencias. Pero, los cambios del entorno y demás, han demostrado que la prolongación del negocio requiere contar con diversidad de aliados para los mismos productos. ¿Qué pasa si ese proveedor único se ve afectado por restricciones arancelarias, problemas en puertos o decisiones regulatorias en su país? La respuesta no puede ser la improvisación. Tener otras alternativas es una necesidad para cualquier organización que dependa de insumos o servicios externos.
En tercer lugar, está la gestión del riesgo. Una cadena de suministro moderna y robusta no se limita a reaccionar y/o especular. Gestionar el riesgo con políticas claras y modelos estructurados, permite a las empresas mitigar el impacto de factores como: cambios de precios de las materias primas, variaciones climáticas y/o tendencias macroeconómicas. No se trata de adivinar el futuro, sino de tomar decisiones con base en escenarios y probabilidades. El objetivo entonces es estabilizar el costo futuro de los productos con la mayor certeza posible y proteger así el capital de trabajo.
Todo lo anterior, se sostiene en dos habilitadores transversales: la comunicación, desde la fluidez con el equipo de trabajo y entre todos los actores clave del negocio. Se debe hablar un mismo idioma entre las áreas involucradas: desde comercial, financiera, innovación, hasta producción y muchas más. Si estos mundos no se conectan y las decisiones se toman de manera independiente, no importa cuán robusto sea el plan: todo fallará. Por otro lado, está la tecnología, entendida como una herramienta funcional, sencilla y útil para tomar decisiones eficientes. No se trata de tener los sistemas más sofisticados, sino aquellos que realmente ayuden a visibilizar datos, automatizar procesos y predecir comportamientos del mercado.
Navegar la cadena de suministro exige decisiones estratégicas que garanticen algo más que eficiencia: deben asegurar continuidad, un imperativo que debe estar en el centro de cada decisión, apalancándose de una comunicación transversal efectiva y con herramientas tecnológicas que realmente aporten valor. Solo así será posible avanzar con éxito en medio de la incertidumbre.
Por: Andrés Trujillo*
*El autor es director de Cadena de Abastecimiento en Juan Valdez.
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