Esta metáfora del testamento como semilla redefine fundamentalmente cómo entendemos la continuidad organizacional y el liderazgo responsable. ¿Por qué?

En una época donde las organizaciones enfrentan desafíos sin precedentes, una conversación reciente entre líderes colombianos en el marco de los 65 años de la Fundación Socya ofreció una perspectiva transformadora sobre la responsabilidad del legado. “Algo para nosotros, sin nosotros, no es para nosotros”, reflexionó Pablo Montoya Dávila, gerente General del Éxito, recordando una frase en una escuela donde trabajó en Uganda, y agregando que debemos “recibir el testamento como una semilla” y ser “intransigentemente optimistas con el futuro”.

Esta metáfora del testamento como semilla redefine fundamentalmente cómo entendemos la continuidad organizacional y el liderazgo responsable.

Responsabilidad intergeneracional como brújula estratégica

Franco Piza Rondón, director de Sostenibilidad del Grupo Bancolombia y Fundador del G12, evocó una verdad fundamental: “Estamos parados sobre hombros de gigantes”. Esta perspectiva va más allá del reconocimiento; establece un marco de responsabilidad intergeneracional que obliga a los líderes contemporáneos a preguntarse no solo qué pueden lograr, sino qué deben preservar y amplificar para las futuras generaciones.

“La responsabilidad obedece a entender el legado, qué decisiones son las que se debe tomar”, explicó Franco. En el contexto empresarial moderno, esto significa reconocer que cada decisión estratégica lleva consigo el peso de quienes construyeron la organización y la responsabilidad hacia quienes la heredarán.

Coherencia con el origen: la autenticidad como ventaja competitiva

Uno de los principios más poderosos que emergió del diálogo fue la importancia de mantener coherencia con el origen organizacional. Cuando las instituciones “se aferran a sus principios y a sus valores, tienen una brújula ética y estratégica”, como señaló Juan David Ramírez Soto, Gerente de Sostenibilidad, Gramalote. Esta coherencia no es nostalgia; es una forma de autenticidad que se convierte en ventaja competitiva sostenible.

La coherencia con el origen requiere coraje para tomar decisiones que a veces van contra las corrientes del mercado, pero que mantienen la integridad del propósito fundacional. Es el antídoto contra la deriva organizacional que afecta a tantas empresas en crecimiento.

Sanar relaciones rotas: la construcción de confianza como estrategia

Gonzalo Restrepo López ofreció una perspectiva especialmente relevante para el liderazgo en contextos complejos: la importancia de sanar relaciones rotas como fundamento para la construcción de confianza. “No nos separemos de nuestros amigos por razones políticas, por razones de ideologías”, reflexionó, proponiendo que los líderes deben ser arquitectos activos de reconciliación.

En el mundo empresarial, esto se traduce en la capacidad de construir puentes entre stakeholders diversos, incluso cuando existen tensiones históricas. La construcción de confianza no es solo un imperativo ético; es una ventaja estratégica que permite a las organizaciones operar en entornos complejos donde otros fallan.

Trascendencia y propósitos comunes

Héctor Arango Gaviria, Presidente de la Junta Directiva de la Fundación Socya, y más de una docena de organizaciones sociales y empresariales enfatizó en su intervención la importancia de “trascender transformando realidades en la gente desde la virtud, el servicio y el amor”.

Franco Piza introdujo en la conversación el concepto de trascendencia como elemento fundamental del liderazgo responsable. “Tenemos que tener un espíritu trascendente que vaya más allá del ego”, afirmó, conectando la perspectiva individual con la construcción de futuros deseados a partir de propósitos comunes.

Esta trascendencia no es abstracta; se manifiesta en la capacidad de las organizaciones para alinear diversos actores alrededor de visiones compartidas que van más allá de los intereses inmediatos de cualquier parte individual.

El coraje de la voluntad transformadora

“Una sola palabra: voluntad. Hay que querer hacerlo”, declaró Piza, reduciendo la complejidad del liderazgo a su esencia más simple y poderosa. Pero esta voluntad debe estar acompañada de coraje para asumir decisiones difíciles que a veces van contra las corrientes convencionales del éxito empresarial.

El coraje se manifiesta en la disposición a mantener compromisos de largo plazo cuando las presiones del corto plazo sugieren alternativas más cómodas. Es la diferencia entre líderes que reaccionan y líderes que transforman.

Implicaciones para el liderazgo contemporáneo

Las reflexiones de estos líderes ofrecen un marco para la responsabilidad del legado que trasciende sectores al que nos invita Verónica de Vivero Acevedo, Directora Ejecutiva de la Fundación Socya:

  • Cuidar: Regenerar, proteger y nutrir lo que se ha construido, reconociendo que somos custodios temporales de algo más grande que nosotros mismos.
  • Crear: Innovar y expandir sobre las bases existentes, asegurando que el legado no se convierta en un museo sino en una plataforma viva para el crecimiento.
  • Incidir: Tomar decisiones valientes que generen impacto positivo, entendiendo que la neutralidad no es una opción cuando se tiene la responsabilidad del legado.

Esta triple invitación a cuidar, crear e incidir, redefine el liderazgo como un acto de mayordomía intergeneracional donde cada decisión debe evaluarse no solo por sus resultados inmediatos, sino por su contribución a la continuidad y amplificación del propósito organizacional.

El optimismo intransigente como mandato

La reflexión de Pablo Montoya sobre ser “intransigentemente optimista con el futuro” no es ingenuidad; es una postura estratégica fundamental. En un contexto donde los desafíos globales pueden generar parálisis, el optimismo intransigente se convierte en el combustible necesario para la acción transformadora.

Este optimismo debe estar acompañado por la conciencia de que “uno no va a llegar más allá de lo que sueña”, lo que convierte la capacidad de visionar futuros deseados en una competencia central del liderazgo contemporáneo.

Como señaló Gonzalo Restrepo López, quien fue presidente y CEO del Grupo Éxito, y quien lideró su expansión nacional e internacional, y quien hizo parte del equipo negociador del proceso de paz con las FARC, “lo más importante en un país es la parte humana”. En una época de transformación acelerada, hay que recordar que el centro de todo legado sostenible son las personas y las relaciones que construimos con ellas, se convierte en el fundamento más sólido para cualquier organización que aspire a trascender generaciones.

La responsabilidad del legado no es un peso que paraliza; es una semilla que, sembrada con intención y cuidada con persistencia, puede florecer en transformaciones que van mucho más allá de lo que una sola generación de líderes puede imaginar. Concluimos en la conversación que “el legado no es solo herencia, sino responsabilidad activa de transformación”. En esta perspectiva, cada decisión de liderazgo se convierte en un acto de siembra para el futuro.

Por: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter:@alegp1
*La autora es Jefe de la Maestría en Sostenibilidad de la Universidad EAFIT. Antes fue presidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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