El reciente acuerdo con Japón reconfigura el panorama, pero todavía quedan tres actores clave por resolver sus tratos con Washington: Corea del Sur, India y China. La gran pregunta es si este nuevo escenario empujará a ambos a llegar a un acuerdo o si, por el contrario, elevará aún más las tensiones.
La política tarifaria de Donald Trump sigue marcando el pulso del comercio internacional, y Asia es hoy uno de los tableros donde más se están moviendo las fichas. El reciente acuerdo con Japón reconfigura el panorama, pero todavía quedan tres actores clave por resolver sus tratos con Washington: Corea del Sur, India y China. La gran pregunta es si este nuevo escenario empujará a ambos a llegar a un acuerdo o si, por el contrario, elevará aún más las tensiones.
Durante la semana pasada, toda la atención estuvo puesta en el pacto comercial entre Estados Unidos y Japón. Se acordó un arancel del 15 % para productos japoneses, por debajo del 25 % que Trump había propuesto en su paquete de aranceles recíprocos en abril. Este ajuste es clave para la industria automotriz japonesa, un sector estratégico que representa cerca del 2,9 % del PIB total del país y casi el 14 % del PIB manufacturero, según la U.S. International Trade Administration. Para ponerlo en contexto, en 2024 Japón exportó a Estados Unidos bienes por US$145 mil millones, de los cuales un 28 % correspondió a automóviles.
Vale recordar que en marzo Trump impuso un arancel del 25 % a los autos no fabricados en Estados Unidos, por lo que este nuevo acuerdo se percibe como una victoria política para el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, quien ha tenido una relación tensa con el presidente estadounidense.

Pero Japón no ha sido el único en moverse. Filipinas, Indonesia, Vietnam y más recientemente Corea del Sur también llegaron a acuerdos con la Casa Blanca, aceptando aranceles del 19 % en el caso de los dos primeros, del 20 % para Vietnam y del 15% para Corea. Esto revela una tendencia clara: cada vez más países de la región están negociando directamente con Estados Unidos para evitar medidas más duras.
Con estos acuerdos sobre la mesa, el foco ahora se dirige a tres jugadores clave: India y China. Que tienen un peso significativo en la economía, la manufactura y el comercio global, pero es China la que concentra la mayor atención, especialmente por su papel dominante en la producción de tierras raras, fundamentales para la industria tecnológica. Las conversaciones con Beijing tienen como plazo el 12 de agosto, lo que mantiene la tensión en los mercados.
En el caso de India, las negociaciones comenzaron con rapidez, pero pronto se encontraron con un escollo importante: el sector agrícola. Este ha estado históricamente protegido por subsidios en fertilizantes, energía, crédito, sistemas de riego y precios mínimos garantizados para varios cultivos. Este sistema de apoyo dificulta alcanzar un acuerdo con Estados Unidos, que suele rechazar este tipo de intervenciones. Adicionalmente por comparar petróleo y armas a Rusia, le ha valido una penalidad adicional, no especificada todavía, sobre los aranceles del 25% que entran en vigencia el 1 de agosto.
Ahora bien, aunque estos acuerdos permiten a los países asiáticos evitar los aranceles más altos inicialmente propuestos por Washington, no todo es ganancia. A largo plazo, muchos seguirán enfrentando mayores costos para comerciar con Estados Unidos en comparación con años anteriores, lo que podría afectar el ritmo de crecimiento económico en la región y a la vez llevar a un mayor acercamiento con Europa que también se ha visto obligada llegar a otro acuerdo de 15%.
En resumen, la estrategia arancelaria de Trump no solo está redibujando el mapa comercial de Asia, sino que también está redefiniendo cómo y con quién se hace negocio en el escenario global. Y con las conversaciones aún abiertas con China y la respuesta pendiente de India, queda claro que el juego está lejos de terminar.
Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
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