¿Por qué las empresas y otras organizaciones deben redefinir el concepto de 'colega' o 'compañeros' de trabajo?
La revolución de la inteligencia artificial no solo está transformando procesos; está redefiniendo fundamentalmente qué significa ser parte de un equipo de trabajo. Según el más reciente reporte de tendencias tecnológicas de McKinsey & Company, estamos presenciando el surgimiento de los agentes de IA como una fuerza laboral complementaria que las organizaciones pueden ya no permitirse ignorar.
La pregunta no es si los agentes de IA van a trabajar junto a nosotros, sino cuándo las empresas colombianas van a reconocer formalmente esta realidad y adaptar sus estrategias de gestión humana en consecuencia.
El cambio de paradigma: de copiloto a colega
Michael Chui, Senior Fellow de McKinsey, lo explica de manera precisa: estamos transicionando “from (microsoft) copilot to co-worker”. Esta evolución representa un salto cualitativo fundamental. Mientras que los copilotos asisten y sugieren, los colegas ejecutan, toman decisiones y contribuyen proactivamente a los resultados del equipo.
Los agentes de IA de nueva generación no solo procesan información; actúan en el mundo real. Llenan formularios web, ordenan repuestos para mantenimiento predictivo, gestionan devoluciones de clientes, y ejecutan procesos múltiples pasos de manera simultánea y relativamente autónoma. Esta capacidad de acción los coloca en una categoría completamente nueva dentro del ecosistema laboral.
La deuda conceptual que tenemos con los agentes
Las organizaciones colombianas mantienen una deuda conceptual significativa con sus agentes de IA. Continuamos tratándolos como herramientas sofisticadas cuando en realidad están desempeñando roles que tradicionalmente asociamos con colegas humanos. Esta disparidad conceptual genera tres problemáticas críticas:
- Suboptimización del potencial: Cuando no reconocemos a los agentes como verdaderos miembros del equipo, limitamos su integración efectiva en los flujos de trabajo. Los tratamos como complementos externos en lugar de componentes integrales de la estrategia organizacional.
- Desalineación en la planificación de recursos: La planificación tradicional de recursos humanos no contempla la capacidad productiva de los agentes. Como resultado, las empresas subvaloran su ROI potencial y hacen inversiones desbalanceadas en talento humano versus artificial.
- Resistencia cultural innecesaria: Al mantener una separación artificial entre “trabajadores humanos” y “herramientas de IA”, perpetuamos una mentalidad de competencia en lugar de colaboración, cuando la evidencia demuestra que la combinación de inteligencia humana y artificial produce los mejores resultados.
Las oportunidades de la gestión integrada de gentes y agentes
Reconocer a los agentes de IA como colegas de trabajo abre oportunidades transformacionales para las empresas colombianas:
- Redefinición de roles y responsabilidades
En lugar de ver la IA como una amenaza al empleo, las organizaciones pueden rediseñar roles donde humanos y agentes complementen sus fortalezas únicas. Los humanos aportan creatividad, empatía y pensamiento estratégico; los agentes ofrecen precisión, velocidad y capacidad de procesamiento masivo.
2. Nuevos modelos de productividad
Lareina Yee, Senior Partner de McKinsey, destaca que los agentes de IA pueden “double R&D productivity” en ciertos contextos. Para empresas colombianas que compiten globalmente, esta multiplicación de capacidades puede ser la diferencia entre liderar o seguir en sus mercados.
3. Flexibilidad organizacional aumentada
Los agentes pueden escalarse instantáneamente según la demanda, proporcionando a las organizaciones una flexibilidad operacional imposible de lograr solo con talento humano. Esta capacidad es particularmente valiosa en mercados volátiles como el colombiano.
4. Democratización del acceso a capacidades especializadas
Pequeñas y medianas empresas colombianas pueden acceder a capacidades antes reservadas para grandes corporaciones. Un agente especializado en análisis financiero o marketing digital puede proporcionar expertise de nivel mundial a costos accesibles.
5. El imperativo de la confianza: la condición no negociable
Roger Roberts, Partner de McKinsey, enfatiza que la adopción efectiva de agentes “realmente va a requerir que se solucione el aspecto de la confianza” Para empresas colombianas, esto significa desarrollar marcos de gobierno que aseguren:
- Transparencia en las decisiones de los agentes
- Accountability (responsabilidad clara y rendición de cuentas) clara cuando los agentes actúan de forma autónoma
- Supervisión humana en decisiones críticas
- Protocolos de escalamiento cuando los agentes encuentran situaciones fuera de su capacidad
Recomendaciones estratégicas para humanos en las organizaciones
- Evolucionar el lenguaje organizacional y de diversidad: Comenzar a referirse a los agentes de IA como “miembros del equipo” o “colegas digitales” en lugar de “herramientas” o “sistemas” o “maquinas”. El lenguaje moldea la percepción y la percepción determina el nivel de integración.
- Rediseñar los procesos de planificación de recursos: Incluir explícitamente las capacidades de los agentes en la planificación estratégica de recursos humanos. Esto implica mapear qué tareas pueden ser ejecutadas por agentes y cuáles requieren intervención humana.
- Implementar métricas de rendimiento híbridas: Desarrollar KPIs que midan el desempeño combinado de equipos humano-agente, no solo el rendimiento individual de cada componente.
- Invertir en alfabetización de IA: Proporcionar acceso ubicuo a herramientas de IA para todos los empleados, como sugiere el reporte de McKinsey. La familiarización reduce la resistencia y acelera la adopción.
- Crear nuevos roles de “gestión de agentes”: Desarrollar posiciones específicamente enfocadas en optimizar la colaboración humano-agente, similar a como existen roles de gestión de equipos humanos.
El momento de actuar es ahora
Con 800 mil millones de dólares estadounidenses en inversión global en tecnologías emergentes durante 2024 y un crecimiento del 5% en ofertas laborales relacionadas con tecnología, las organizaciones colombianas que no integren efectivamente agentes de IA en sus equipos de trabajo corren el riesgo de quedar relegadas competitivamente.
La transición hacia la gestión integrada de gentes y agentes no es una tendencia futura; es una realidad presente que requiere acción inmediata. Las organizaciones que reconozcan esta nueva realidad laboral y adapten sus estructuras organizacionales en consecuencia no solo sobrevivirán a la revolución de la IA, sino que la liderarán.
La pregunta para los líderes colombianos no es si van a trabajar con agentes de IA, sino si van a tratarlos como las herramientas del pasado o como los colegas del futuro.
La autora agradece los insights presentados por los expositores del McKinsey & Company Live Tech Trends 2025, que sirvieron como base para este análisis sobre el futuro del trabajo en Colombia.
Por: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter:@alegp1
*La autora es Jefe de la Maestría en Sostenibilidad de la Universidad EAFIT. Antes fue presidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.
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