Aunque no se han anunciado aumentos en los aranceles a las exportaciones colombianas a Estados Unidos, sí se ha suspendido la ayuda que venía de ese país, tras las tensiones entre Petro y Trump. ¿Qué viene?
Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre los resultados del gobierno de Gustavo Petro en la lucha contra las drogas han llevado las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Colombia a un nuevo escenario de tensión.
Si bien aún no se han anunciado aumentos en los aranceles a las exportaciones, sí se ha suspendido la ayuda proveniente de ese país. La respuesta del presidente Petro, al afirmar que “de facto” se ha acabado el TLC, más allá de si eso es jurídicamente posible o no, plantea la necesidad de revisar las cifras para entender si una ruptura de este tipo convendría realmente a Colombia.
Por eso, en esta columna analizo dos variables clave para mirar más allá de la narrativa política: las exportaciones y las remesas.
Dependencia comercial
Desde el punto de vista del comercio internacional, los datos muestran que Estados Unidos representa cerca del 30% de las exportaciones colombianas, consolidándose como el principal destino, muy por encima de cualquier otro mercado.
Esa alta concentración hace que el país sea especialmente vulnerable ante cualquier medida arancelaria o restricción comercial. Para ponerlo en perspectiva, toda la Unión Europea, como bloque, representa apenas el 13% de nuestras exportaciones.

El peso creciente de las remesas
El gráfico de la derecha muestra el crecimiento sostenido de las remesas en Colombia durante la última década, según datos trimestrales del Banco de la República. Si comparamos el segundo trimestre de 2025 con el mismo periodo de 2015, el aumento alcanza un 195%. De hecho, de acuerdo con un informe de BBVA Research del 4 de septiembre, las remesas en 2024 llegaron a USD 11.848 millones (2,3% del PIB) y para julio de 2025 ya sumaban USD 7.566 millones, mostrando una dinámica aún más fuerte.
Este flujo se ha convertido en una fuerza relevante en el mercado cambiario, ya que la entrada de dólares por este concepto contribuye a mantener la tasa de cambio a la baja. Además, su impacto en el consumo de los hogares —que representó el 77% del PIB en el segundo trimestre— refuerza su importancia como motor del crecimiento económico.
Entre la política y la economía real
Antes de caer en narrativas de “enemigos” o “aliados”, especialmente en una coyuntura preelectoral, es crucial entender los datos y el contexto. Deteriorar la relación comercial con Estados Unidos afectaría directamente a un sector exportador que genera empleo e inclusive el flujo de remesas al país lo que impactaría el mercado cambiario.
Eso no significa que no se deba avanzar en la diversificación de socios comerciales. Por el contrario, es un objetivo deseable. Pero debe hacerse de manera estratégica y gradual, fortaleciendo las relaciones existentes con Europa y Asia, y promoviendo nuevas oportunidades de exportación, sin destruir la relación con nuestro principal socio antes de tener sustitutos reales. Pero que no nos ocurra lo mismo que con la transición energética y Ecopetrol: intentar cambiar el modelo sin tener un plan de reemplazo claro.
Les dejo el informe completo por si quieren leerlo.
Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
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