Mientras la FED realizó su segundo recorte en dos meses —acumulando una reducción de 50 puntos básicos—, el BanRep mantuvo la cautela y decidió dejar su tasa inalterada. ¿Por qué importa esto?
Octubre volvió a traer el doble combo de reuniones de bancos centrales: la Reserva Federal (FED) y el Banco de la República (BanRep). Los resultados, sin embargo, no pudieron ser más distintos. Mientras la FED realizó su segundo recorte en dos meses —acumulando una reducción de 50 puntos básicos—, el BanRep mantuvo la cautela y decidió dejar su tasa inalterada. Una decisión que, aunque genera polémica y presiones, también merece ser entendida desde sus fundamentos. En esta columna les comparto la lectura que desde Gandini Análisis ofrecemos a nuestros clientes.
Si bien ambos bancos centrales tienen como objetivo mantener la estabilidad de precios, cada uno reacciona a su propio contexto. La primera gran divergencia está en cómo perciben el mercado laboral. En Estados Unidos, Jerome Powell ha señalado señales de posible deterioro en el empleo; en contraste, en Colombia el desempleo se redujo a 8,2% en septiembre, mostrando una tendencia de mejora.
¿Por qué importa esto? Porque el empleo está directamente ligado al ingreso de los hogares. Cuando el desempleo cae, los ingresos aumentan, el consumo se acelera y, con ello, se generan presiones sobre los precios. Esta dinámica se describe a través de la curva de Phillips, que, aunque no siempre se refleja con exactitud en el mundo real, sigue siendo una herramienta clave para entender el vínculo entre mercado laboral e inflación.

El problema de fondo: la inflación no cede
En Colombia, la inflación no está bajando al ritmo esperado. Por el contrario, ha sorprendido al alza: 5,18% en septiembre, junto con un aumento en las expectativas de inflación, que se mantienen por encima de la meta del 3% para los próximos dos años. Esto indica un “desanclaje” de las expectativas, es decir, que hogares, empresas e inversionistas comienzan a anticipar una inflación más alta y a ajustar sus decisiones —precios, salarios y portafolios financieros— en función de ello. Esa reacción, a su vez, puede reforzar las presiones inflacionarias, dificultando aún más el trabajo del banco central.
Hay dos elementos que, aunque no fueron mencionados explícitamente en el comunicado del BanRep, sin duda están en el radar de los codirectores y del gerente. El primero es el deterioro fiscal: el déficit podría cerrar 2025 en torno al 7,1% del PIB, sin señales claras de mejora en el corto plazo. El segundo es la inminente negociación del salario mínimo, en plena coyuntura política y con presiones por parte del gobierno para un incremento elevado. Ya se habla de un ajuste cercano al 11%, más del doble de la inflación actual, lo cual podría impulsar aún más el consumo y, por ende, los precios.
Decisión acertada en medio de la incertidumbre
A la luz de los datos y el contexto, considero que el Banco de la República actuó con acierto al mantener su tasa de interés. Aunque la decisión no fue unánime, sigue enviando una señal de análisis técnico, prudencia y credibilidad en un entorno cada vez más incierto, tanto en materia fiscal como en el frente internacional. En momentos en que la tentación política apunta a relajar la política monetaria, la independencia técnica del BanRep es un activo que el país no puede darse el lujo de poner en riesgo.
Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
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