En octubre, la inflación mensual fue de 0,18%, mientras que la anual se ubicó en 5,51%, 0,10 puntos porcentuales mayor que la reportada en el mismo periodo del año anterior (5,41%).

El Dane reveló que en octubre la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor, IPC, fue 0,18%, con lo cual la anual llegó a 5,51% y completó cuatro meses al alza.

Aunque el alza se explica principalmente por un efecto base, dado que en octubre del año pasado la variación mensual fue negativa (-0,13%), siete divisiones de gasto se ubicaron por encima del promedio nacional.

👉🏽 Recreación y cultura (0,81%)
👉🏽 Salud (0,65%)
👉🏽 Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles (0,41%)
👉🏽 Bienes y servicios diversos (0,38%)
👉🏽 Bebidas alcohólicas y tabaco (0,37%)
👉🏽 Restaurantes y hoteles (0,27%)
👉🏽 Prendas de vestir y calzado (0,22%)

El comportamiento mensual del IPC total en octubre (0,18%) se explicó principalmente por la variación mensual de las divisiones Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles y Restaurantes y hoteles. Las mayores variaciones se presentaron en las divisiones Recreación y cultura (0,81%) y Salud (0,65%).

Entre enero y octubre la variación del IPC Total fue 4,74%. Esta variación fue mayor en 0,30 que la reportada en el mismo periodo del año anterior, cuando fue de 4,44%.

En el décimo mes del año la variación anual del IPC fue 5,51%. Este comportamiento se explicó principalmente por la variación anual de las divisiones Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles y Alimentos y bebidas no alcohólicas.

En septiembre la variación anual del Índice de Precios al Consumidor, IPC, fue 5,18%. En agosto 5,10%, en julio 4,90% y en junio 4,82%.

En su última sesión de octubre, la Junta Directiva del Banco de la República mantuvo por cuarta vez consecutiva su tasa de intervención en 9,25%, reflejando una postura de cautela ante un escenario en el que los riesgos internos superan los vientos externos favorables.

Aunque la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal amplía el diferencial de tasas y refuerza la apreciación del peso, el Emisor priorizó las presiones locales: una inflación y expectativas aún elevadas, un deterioro fiscal creciente y la incertidumbre sobre el salario mínimo de 2026, todo en medio de una actividad económica más resiliente de lo previsto.

La semana pasada, el equipo técnico del Banco revisó al alza sus pronósticos de inflación para 2025 y 2026, tras constatar que los precios aumentaron más de lo esperado durante el tercer trimestre de este año. 

En su Informe de Política Monetaria, el Emisor estima ahora que la inflación se ubicará en 5,1 % al cierre de 2025 (en vez de 4,7%) y en 3,6 % en diciembre de 2026 (en vez de 3,2%), cifras que reflejan una convergencia más lenta hacia la meta del 3 %.

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