En términos generales, el “trade electoral” es una estrategia de inversión que busca anticipar y aprovechar los movimientos de los mercados financieros relacionados con procesos electorales. ¿Cómo se ve de cara al 2026?
Hace varias semanas he venido analizando distintos mercados accionarios de la región, y en particular he seguido de cerca a la Bolsa de Valores de Colombia y el notable crecimiento de su índice Colcap. En mis columnas y conferencias he mencionado el “trade electoral” como uno de los factores que ha contribuido a este comportamiento. Por eso, vale la pena profundizar en este concepto, que solo ganará relevancia a medida que se acerquen las elecciones del próximo año.
En términos generales, el “trade electoral” es una estrategia de inversión que busca anticipar y aprovechar los movimientos de los mercados financieros relacionados con procesos electorales. Dos elementos clave caracterizan este fenómeno. Primero, suele presentarse con mayor intensidad en países donde el panorama electoral es incierto o donde se anticipan cambios significativos en el gobierno. Segundo, no se limita a un solo tipo de activo: los inversionistas evalúan cómo las posibles políticas, resultados o incertidumbres de un proceso electoral pueden impactar divisas, acciones, bonos o commodities, y toman posiciones antes, durante o después del evento, tratando de capitalizar el efecto que los resultados tienen sobre las expectativas y los precios.
En síntesis, el trade electoral es una estrategia de alto riesgo que se apalanca en tendencias generadas por cuatro factores fundamentales:
- Expectativas sobre los candidatos. Fuertemente influenciadas por encuestas y dinámicas de opinión.
- Cambios en políticas públicas. Incluye expectativas sobre regulación, gasto público o el manejo de empresas estatales listadas en bolsa.
- Aumento de la volatilidad. Derivada de la incertidumbre propia del proceso electoral.
- Movimientos en los flujos de capital. Especialmente de inversionistas extranjeros que ajustan posiciones ante distintos escenarios.

Al observar el gráfico 1 —que compara de forma normalizada las principales bolsas de la región y el S&P 500— sobresale que los dos índices con mayor crecimiento en los últimos doce meses son el IPSA de Chile (52%) y el Colcap de Colombia (53%). Ambos corresponden a países con gobiernos de izquierda y con expectativas de cambios políticos relevantes: Chile ya avanzó con una primera vuelta entre candidatos de posiciones ideológicas opuestas, mientras que Colombia se prepara para elecciones legislativas el 8 de marzo y presidenciales el 31 de mayo de 2026. Aunque existen otras fuerzas que explican este desempeño, es innegable que el trade electoral está jugando un rol importante.
Para entender mejor su impacto, vale la pena revisar dos casos recientes: la victoria de Donald Trump en su camino hacia un segundo periodo y los resultados legislativos del partido La Libertad Avanza (LLA) de Javier Milei en Argentina. El llamado Trump trade de 2024 impulsó los mercados accionarios en Estados Unidos —especialmente industriales, petroleros y financieros— ante la expectativa de mayor gasto en infraestructura, mayor desregulación y menores impuestos corporativos.
En Argentina, el efecto fue aún más evidente: posterior a la victoria legislativa de la LLA, el índice Merval avanzó 35% en los cinco días siguientes. Esto respondió no solo a la expectativa de mayor capacidad legislativa para impulsar la agenda reformista, sino también a un ajuste en las probabilidades de una eventual reelección de Milei en 2027.
Si bien, el trade electoral no es una estrategia para todos los perfiles de riesgo, es un fenómeno que ningún analista o inversionista puede ignorar, por lo que entenderlo e identificar sus efectos de mover precios, alterar flujos y reconfigurar narrativas de mercado lo convierte en una fuerza clave para entender, especialmente en los próximos meses en las bolsas de Colombia y Chile, así como en otros mercados de la región donde el ciclo político será determinante. A medida que entren en calor las campañas, veremos cómo esta dinámica se amplifica, generando oportunidades, pero también riesgos, que habrá que navegar con especial precisión.
Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
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