La inflación al alza, las tasas de interés elevadas y las presiones fiscales marcarán la negociación del salario mínimo de 2027, en la que un aumento del 10 % gana fuerza como escenario probable.

El aumento del salario mínimo es una variable que tiene un impacto significativo en la economía y hace poco compartí mis expectativas sobre su fijación para 2027, pero considero que esta vez vale la pena dedicarle una columna a un tema cuya discusión ya comenzó y que llega en una coyuntura económica compleja.

En septiembre, la inflación anual se ubicó en 6,29 %, su nivel más alto desde julio de 2024, como muestra el gráfico 1. A esto se suma que todavía no se han materializado plenamente los posibles efectos del fenómeno de El Niño sobre los precios de los alimentos y la energía. En este contexto, la Encuesta Mensual de Expectativas de Analistas Económicos del Banco de la República de septiembre ya apuntaba a una inflación de cierre de año del 6,8 %, lo que empieza a afectar la expectativa de aumento del mínimo.

Gráfico 1. Elaboración propia. Datos Bloomberg.
Gráfico 1. Elaboración propia

A pesar, que el pasado 1 de octubre se instaló la primera sesión extraordinaria de la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, la negociación formal se desarrollará durante los próximos meses, cuando se conozcan cifras clave, como la productividad laboral y la inflación al cierre del año. Si no se logra un acuerdo entre las partes, el Gobierno deberá fijar el incremento por decreto a más tardar el 30 de diciembre.

Aunque actualmente se contemplan distintos escenarios, con incrementos que oscilan entre el 8 % y el 10 %, considero que, con la información disponible al menos sobre la inflación, un aumento del 10 % es el escenario más probable. No obstante, esta expectativa está sujeta a cambios, especialmente si los precios continúan sorprendiendo al alza.

Creo que particularmente esta decisión tiene una relevancia mayor para 2027 que en otros años por cuatro factores:

  • Inflación: La inflación es uno de los principales referentes para la negociación salarial y constituye un punto de partida para discutir el poder adquisitivo de los trabajadores. La tendencia reciente, sumada a los posibles efectos de El Niño y a la evolución de los precios internacionales del petróleo, podría ejercer presiones adicionales sobre los precios internos vía los alimentos, la energía y los combustibles.
  • El antecedente del salario mínimo de 2026: El incremento del 23,7 % aprobado para 2026 constituye un precedente importante para la negociación de 2027. Además de elevar la base sobre la cual se calcularán los ajustes futuros, sus efectos sobre los costos laborales y la indexación de ciertos precios y obligaciones podrían condicionar la discusión de este año.
  • Política monetaria: En su última reunión, el Banco de la República sorprendió con un aumento de 25 puntos básicos en su tasa de política monetaria, que quedó en 12,25 %. Un incremento significativo del salario mínimo podría añadir presiones inflacionarias, especialmente si se traslada a los costos laborales y a los precios de bienes y servicios. Esto dificultaría la convergencia de la inflación hacia la meta y podría limitar el margen para una eventual reducción de las tasas de interés.
  • Escenario fiscal: Este factor también será determinante, porque el salario mínimo no solo incide sobre los ingresos de los trabajadores que lo reciben. También tiene efectos sobre las pensiones y algunos componentes del gasto público. En un contexto en el que el Gobierno busca reducir el déficit primario en 2,2 puntos porcentuales del PIB en 2027, un incremento salarial mayor al previsto podría elevar las presiones presupuestales y dificultar el cumplimiento de las metas fiscales.

Mientras no se conozcan las cifras definitivas de productividad y de inflación al cierre del año, los porcentajes que circulan deben entenderse como escenarios de discusión, no como decisiones tomadas. Aunque el aumento del salario mínimo tiene fundamentos técnicos, la negociación también responde a consideraciones económicas, sociales y políticas que pueden modificar las expectativas iniciales.

Si algo nos enseñó el incremento de 2026 es que esta discusión hay que seguirla de cerca. La cifra que finalmente se acuerde no solo determinará el ingreso de millones de trabajadores, sino que también tendrá implicaciones para la inflación, las decisiones del Banco de la República y las cuentas fiscales. Por eso, más allá del porcentaje anunciado, será fundamental evaluar cómo se transmite el aumento al resto de la economía.

Este análisis es de carácter informativo y no constituye recomendación de inversión. Gandini Análisis opera de forma independiente de cualquier entidad mencionada.

Por: Gregorio Gandini
El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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