La inteligencia artificial se ha tratado principalmente como una historia de disrupción para los trabajadores y en Silicon Valley. Pero los banqueros están empezando a exigir planes de IA a los candidatos a pequeñas empresas.
Los bonos corporativos a muy largo plazo resultan novedosos, a pesar de que decenas de empresas, desde Coca-Cola y Chrysler hasta JC Penney, los han emitido. Así es como se han comportado sus acciones tras la salida al mercado de los bonos centenarios.
Los inversionistas venían apostando por un presidente de la Reserva Federal con un tono moderado. Trump eligió, en cambio, a un halcón, y el mercado del oro y la plata reaccionó de inmediato.
Los rendimientos de los bonos están subiendo en respuesta a una nueva ronda de tensiones comerciales impulsada por el presidente. Este legendario inversor multimillonario afirma que el próximo riesgo es una "guerra de capitales" donde el dinero mismo se convierte en un arma.
La investigación contra Powell inquietó a los inversores, pero estudios muestran que la independencia del banco central influye menos de lo que se cree.
Desde el repunte bursátil impulsado por la IA hasta los máximos históricos del oro, todo apunta a que prácticamente todas las clases de activos se enfrentarán a una revisión.
El oro lidera por ahora, pero el rendimiento pasado del bitcoin y las tendencias estacionales sugieren que la carrera no ha terminado y que podrían estar compitiendo en divisiones diferentes.
El público general no se deja deslumbrar por las grandes promesas de la IA. Las pequeñas empresas la están probando con cautela, apoyándose en las funciones integradas en su software de uso diario.
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