La batalla legal por las obras digitales creadas con inteligencia artificial ya está en marcha. Detrás de los intereses de las grandes tecnológicas, sobrevive una ley pensada para un mundo que ya no existe.
La compañía de inteligencia artificial presenta su modelo más avanzado capaz de programar durante 30 horas continuas y que promete revolucionar el desarrollo de software.
Cada vez más profesionales confían en algoritmos para redactar correos, tomar decisiones y estructurar ideas. Lo que parece eficiencia podría estar debilitando habilidades clave como la autonomía, la creatividad y el pensamiento crítico.
La empresa creadora de ChatGPT, liderada por Sam Altman, casi duplicó sus ingresos en los primeros siete meses del año, alcanzando los 12.000 millones de dólares en ingresos anuales.
Los avances de OpenAI en IA para la gestión de tareas han estado acompañados de una avalancha de financiación. La compañía cerró una impresionante ronda de financiación de 40.000 millones de dólares en marzo.
Los investigadores de seguridad de Microsoft observaron que, en el otoño del hemisferio norte, individuos que creían relacionados con DeepSeek extrajeron una gran cantidad de datos utilizando la interfaz de programación de aplicaciones (API) de OpenAI.
El pirata informático extrajo detalles de las discusiones en un foro en línea donde los empleados hablaron sobre las últimas tecnologías de OpenAI, según el informe.