Un análisis de la FIFA predijo que la Copa del Mundo inyectaría 30.500 millones de dólares en la economía estadounidense, pero su cálculo contaba con una enorme afluencia de aficionados internacionales, que gastan mucho más por persona que los aficionados residentes en Estados Unidos.
Al parecer, el gobierno de Estados Unidos está cerca de cerrar un acuerdo de rescate con Spirit Airlines que le daría al Estado una posible participación en la atribulada y quebrada aerolínea de bajo costo.
La semana pasada, el Consejo Internacional de Aeropuertos de Europa (ACIE), una asociación comercial de operadores aeroportuarios, advirtió que una «escasez sistémica de combustible para aviones se convertirá en realidad» para la Unión Europea.
Las tensiones geopolíticas podrían generar que la industria hotelera de Estados Unidos pierda el impulso que esperaba durante la Copa del Mundo de la FIFA.
American Airlines tiene una alerta de viaje que cubre 34 aeropuertos repartidos en 14 estados de las regiones del sur y del Atlántico medio, ofreciendo exenciones a los pasajeros programados para volar entre el viernes y el domingo.
Los controladores de tráfico aéreo y el personal de seguridad de los aeropuertos trabajan sin paga, lo que históricamente ha minado la moral y provocado tiempos de espera más largos y más interrupciones de vuelos.
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