Con esto, se marca el inicio formal de un nuevo grupo empresarial que dejará de competir directamente en cerca de 19 mercados, entre ellos los servicios móviles y fijos.
La operación se desarrolla en dos procesos paralelos: una OPA para adquirir el control de la empresa y la venta del 32,5% que hoy pertenece a la Nación.
El regulador advirtió que la integración podría aumentar la concentración en mercados móviles y fijos, y acelerará nueva regulación para proteger la competencia y a los usuarios.
La autoridad de competencia sostiene que la unión traerá eficiencias y tarifas más bajas, pero solo si se cumplen los condicionamientos impuestos para preservar la competencia.
El regulador avaló la integración bajo estrictas condiciones para evitar riesgos a la competencia, mantener la independencia operativa de ambos operadores y proteger a los usuarios y a terceros como los OMV.
Los operadores aseguran que la unión de Tigo y Movistar podría dejar a Claro y al nuevo actor con hasta el 95% del mercado, poniendo en riesgo a los competidores más pequeños.
El regulador colombiano debe decidir antes de fin de mes si aprueba, rechaza o condiciona la unión entre Tigo y Movistar, en medio de advertencias sobre el riesgo de concentración y la posible afectación a la competencia en el mercado móvil.