La operación disparó la polémica tanto por la alta tasa de interés de 13,15% que deberá pagar Colombia, como por la falta de conocimiento sobre quién compró esa deuda.
Aunque el presidente Petro atribuye al hundimiento de la Ley de Financiamiento un aumento de $400.000 millones en el costo de la deuda, los analistas sostienen que las tasas ya venían subiendo por el deterioro fiscal y factores de mercado.
Según José Roberto Acosta, aunque el gobierno está al límite de la Regla Fiscal, los niveles de deuda se mantienen por debajo del ancla del 55% del PIB y los inversionistas siguen valorando la fortaleza institucional del país y el fin de los subsidios a la gasolina.
"Es necesario reforzar la coordinación multilateral por parte de los acreedores oficiales bilaterales y privados para hacer frente al deterioro de la situación de la deuda", indicaron los jefes de Finanzas del G20 en Bangalore.
Los recursos obtenidos se destinarán en parte para el prepago del saldo del crédito obtenido en agosto de 2021 para financiar la adquisición del 51,4 % de la empresa Interconexión Eléctrica (ISA).